Siete razones por las que quieren comprar al Real Valladolid

Mata celebra el gol que suponía la certificación del ascenso del Pucela/G. Villamil
Mata celebra el gol que suponía la certificación del ascenso del Pucela / G. Villamil

El ascenso ha convertido al equipo blanquivioleta en una pieza codiciada y no pasa día sin que le sobrevuelen rumores de venta

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

El ascenso del Real Valladolid a Primera División, contra lo que pueda parecer, no es lo que más deseaban los grupos empresariales o fondos que andan revoloteando alrededor del club. Porque el club blanquivioleta, si se hubiera quedado en Segunda División, se convertía en un mirlo blanco de manual. El ascenso, empero, ha complicado un tanto una posible venta. Tanto porque el precio ha subido más del doble de manera automática como porque los propietarios de los clubes que militan en la élite tienen más herramientas para luchar contra posibles intentos de venta.

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Y en estas es en las que está el Real Valladolid ahora. Un grupo mexicano encabezado por el empresario Ernesto Tinajero, propietario del Necaxa y consejero y accionista de Liberbank, firmó en su día un preacuerdo con el club por el cual pagaría 12 millones por el control de la mayoría de las acciones. Esa cantidad ascendería en quince millones más en el caso de que, como ha sucedido, el equipo ascendiera a Primera División. Ese preacuerdo no ha sido aún ejecutado y a 24 de junio el máximo accionista sigue siendo Carlos Suárez.

Es esta la más seria de las opciones que se barajan dentro de la Liga de Fútbol Profesional. En la patronal de los clubes se da poca credibilidad a los rumores que hablaban de una oferta de un fondo estadounidense o la ya conocida del brasileño Ronaldo, que en su día fue desmentida por Suárez. La posibilidad de que una conocida marca de refrescos que también patrocina deportes como la F1 y equipos de fútbol en Austria entrara en el accionariado ha terminado también diluyéndose.

El caso es que el Pucela parece ser un equipo apetitoso, goloso, atractivo para los que ven en el fútbol una oportunidad de negocio y hacer dinero. ¿Por qué? Hay siete razones

  • 1

Su economía está muy saneada. Desde que entrara en concurso en 2012, el Real Valladolid Sociedad Anónima Deportiva ha reducido en cerca de 45 millones la deuda principal, la que se tiene con Hacienda y con la Seguridad Social. Además, sus balances económicos han dado beneficios en los dos últimos años y para esta temporada se espera un superavit superior a los tres millones de euros. Cifras muy importantes cuando se habla de un club de Segunda División. Unas cuentas saneadas en gran parte por la generosidad de los acreedores secundarios, que autorizaron quitas de más del 70% para permitir la viabilidad del club, lo que también se valora como un respaldo de la ciudad al equipo.

  • 2

Las instituciones respaldan con hechos al equipo. La anunciada remodelación del estadio, la colaboración en proyectos como las rutas de autobuses o la habitual presencia de algunas autoridades en el palco dan al club una pátina de apoyo en las altas instancias

  • 3

Una plantilla muy comprometida, relativamente barata y con contratos en vigor. Es habitual en el mundo del fútbol que quien llega a un equipo quiera convertirlo en un escaparate de jugadores, en un armario del que ir sacando según conviene este u otro jugador para ir luego colocándolos en otros clubes y provocar así movimientos económicos. El Granada en la época de Quique Pina y la familia Pozzo es un ejemplo. Sucede, curiosamente, que en el Valladolid se da ahora mismo la situación contraria. La unidad que existe entre los miembros de la primera plantilla se considera un valor y una de las causas principales del ascenso del club. Para mayor abundamiento es una plantilla barata de base, porque sus contratos están negociados en función de objetivos, lo que le hace aún más atractiva. En Primera se van a subir todos los sueldos, lógicamente, pero con una masa salarial muy controlada.

  • 4

La debilidad financiera del máximo accionista. Carlos Suárez no es poseedor de una enorme patrimonio que le permita respaldar operaciones de capitalización del club, y tampoco parece haber nadie detrás de él. Sus problemas de liquidez, por tanto, le debilitan considerablemente ante las maniobras de posibles compradores, cuya capacidad de maniobra es muy superior a la del hoy presidente del club blanquivioleta. Por esta razón, si Suárez logra que un socio se suba al proyecto y aporte capital frenaría en seco las ofertas, ya que entonces podría ser él quien estableciera las condiciones si así quisiera. Eso, o logra liquidez necesaria para atender sus compromisos.

  • 5

Un contrato televisivo al alza y con bonus. Los equipos de fútbol profesionales reciben un fijo de las televisiones en función de una serie de parámetros como la posición en la Liga, el número de socios, etc. Pero, a la vez, los contratos reflejan la existencia de una serie de bonus por conceptos diversos. Uno de esos es el número de 'pinchazos' que recibe un equipo en cada jornada, el número de telespectadores que se sientan a ver los partidos de ese club de manera preferente. El control es muy sencillo gracias a los decodificadores, y aporta unos datos muy relevantes sobre el interés que despierta cada conjunto. El Valladolid es uno de los que está en la parte alta de la clasificación, algo que se atribuye tanto al tamaño de la ciudad como a la numerosa población vinculada a la provincia y a la ciudad que reside fuera de ella.

  • 6

Una composición accionarial peculiar. El Real Valladolid Sociedad Anónima Deportiva tiene el 59% de los títulos de propiedad en manos de Carlos Suárez y el resto repartidos entre tres sociedades mercantiles de diversos propietarios y decenas de pequeños accionistas. Con esta composición, un comprador lo tendría muy sencillo para impulsar una ampliación de capital y con ello dotar de liquidez al club y en la misma jugada laminar a los accionistas, que reducirían sensiblemente su participación hasta hacerla más anecdótica de lo que pueda ser ahora.

  • 7

A todo esto hay que unir que en el club se asientan algunas virtudes que dan más valor a la posible adquisición. Son esos intangibles que los inversores valoran especialmente como una estructura interna muy firme, con una masa social detrás que sin ser muy numerosa sí es muy fiel. Y la fidelidad prolongada se cotiza al alza en estos tiempos. A ello se suma unas redes sociales muy concurridas y una capacidad de comunicación de la vida del club que es bien recibida y valorada por los aficionados

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