Solo es fútbol

Desde la banda

El autor reflexiona sobre las razones que llevan a un equipo a considerarse de primera o de segunda y descubre que el Valladolid no empeora, contra lo que pueda parecer

CARLOS PÉREZ

No sé cómo se decide la importancia de una ciudad para tener un equipo de fútbol en la élite. O en la élite de la élite porque seguramente la segunda división española sea la segunda competición nacional más seguida por encima de la ACB. Decía que no sé cuál es vara de medir de los merecimientos para que una ciudad tenga un equipo en la máxima categoría. Hay gente que dice que por población nos merecemos estar en primera. Hay quien habla de renta per cápita e incluso hay quién nos sitúa en posición champions por el número de seguidores en twitter. Pero el fútbol nos ha puesto a jugar en La Liga 123. Porque al final se trata de eso, de fútbol.

El Real Valladolid históricamente es un club de primera división. Actualmente en el puesto decimotercero de la clasificación histórica de la liga, pasamos por el peor momento deportivo en lo últimos cuarenta años. Al menos no permanecíamos cuatro años seguidos en la división de plata desde finales de los setenta. Pero un pequeño repaso histórico nos dice que cuando entró Carlos Suárez en el club, éramos el decimocuarto equipo en dicha clasificación histórica. O sea, lo que para muchos es el peor periodo en la historia del club nos sirve para ir adelantando equipos.

Y también un pequeño repaso de estos años nos dice que de los veinte equipos que estaban en primera división en la temporada 2003/04, la temporada del primer descenso con Carlos Suárez, trece de ellos han pasado por segunda división. Cuatro de ellos han pasado por la segunda b, donde siguen tres y cuatro están ahora en segunda. De los que ahora están en primera, el Celta ha estado en segunda seis años en dos etapas distintas, la Real Sociedad tres años, el Betis tres en dos etapas, el Málaga y el Depor dos años en una única etapa y por último el Villarreal sólo un año. Nosotros llevamos ocho años con tres dolorosos descensos.

Al final todo es fútbol. Ojalá todo fuese tan fácil como clasificarse en función de lo que inviertes, de la población o de los seguidores de twitter. Pero esto es una competición donde la barrera entre el fracaso o el éxito está en un tiro al palo o un penalti no pitado. Lo cual no quita para que se pueda valorar y criticar la labor del que manda. La crítica es libre, pero la crítica constructiva además de libre es muy sana.

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