A ver cómo suena la cara B

Luismi, durante el partido en Barcelona. /LOF
Luismi, durante el partido en Barcelona. / LOF
TONY POLA

Rectificar es de sabios, dicen, y al Real Valladolid de Sampedro le ha costado nada más y nada menos que media Liga rectificar el sistema de juego. No sabemos si habrá sido por decisión propia (no ha caído con sus ideas) o porque la cercana visión de la espada de Damocles le obligó a ello, pero tras 21 partidos el Pucela intentó reforzar el mediocentro y que las bandas no arriesgaran tanto.

El partido, soporífero por momentos, iba encaminado al empate a cero, pero el alma de este Pucela, Mata (a ver qué sucede con él este mercado), hizo bueno el nuevo planteamiento del entrenador. El Real Valladolid ofreció su cara menos alegre, pero venció y sigue teniendo a tiro las posiciones de ‘play off’. El encuentro nos dejó también el debut de Chris Ramos, joven delantero del que se espera mucho, después de que Villalibre no haya aprovechado bien las pocas oportunidades que el pichichi de Segunda le ha dejado.

El Pucela de Sampedro, reconocido por él mismo, ha fracasado y esto es un hecho. Venimos de muchos despropósitos y de muchos sinsabores, pero la afición, una vez más, está dispuesta a darle la vuelta al disco rayado y hacer otro borrón en su hoja de decepciones. Ante el filial catalán comenzó, esperemos, el nuevo Real Valladolid, ese que promete orden defensivo y concentración. Veamos pues, qué remedio, lo que resta de temporada, casi media Liga, como una nueva competición. El sábado tenemos una gran oportunidad, ante la afición, de reafirmar que podemos aspirar a estar arriba. Nos visita el último de la tabla y debe ser una buena piedra de toque para escuchar, la que prometen, es la cara B del Pucela; una versión ordenada y práctica, aunque quizás menos divertida. Tras el Sevilla B, viajaremos a Tenerife y tocará un derbi apasionante en casa. Esperemos que el Pucela llegue a este encuentro con ese nuevo sistema asentado (y ojalá con algún fichaje defensivo nuevo). En un fin de semana deportivo en el que brillaron los Pingüinos y Nacho Martín (incomprensible que no se haga un esfuerzo por retenerle en el Club Baloncesto Valladolid), Luis César dio la vuelta al rayado disco blanco y violeta. El tiempo y los resultados (de momento, perdonamos el tostón de juego ofrecido el sábado) dirán si hay que cambiar de vinilo o esta nueva canción es verdaderamente buena.

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