Tacitas con mensaje

Giannis Gianniotas reclama al árbitro una jugada en Granada. /Antonio L. Juárez-LOF
Giannis Gianniotas reclama al árbitro una jugada en Granada. / Antonio L. Juárez-LOF
TONY POLA

Todos tenemos o hemos tenido a alguien que se encuentra cómodo, o eso parece, en el fango. Las desgracias son su razón de ser y el pesimismo es su modo de vida. Se queja de que hace frío y de que hace calor indistintamente, de que tiene mucho o poco trabajo, de que nadie le quiere y de que todos menos él están equivocados. Pocas veces tiene palabras de ánimo y bajo un halo de indiferencia da lecciones desde el sofá de su casa. Está cansado para mejorar. ¿Para qué, si los demás no van a valorar sus esfuerzos? Piensa.

 

Cuidado con ellos, pues pululan en el trabajo, en la universidad o en las redes sociales. Te chupan la energía y te quieren llevar a su lado oscuro, ese en el que todos están contra su persona. Cansado, apático… Gusta de preocuparte por las redes con mensajes del tipo: “otro día de mierda” o “el peor lunes de mi vida”. Cuando preguntas y ha captado tu atención, suele cerrarse en banda y ofrecerte pocos detalles acerca de tan aciaga desgracia. Le afecta todo, hasta el hecho más insignificante y lo peor es que, como digo, quiere arrastrarte a su cómodo lodazal.

 

En el otro extremo están los que han descubierto hoy las charlas motivacionales; eso que los modernos llaman ‘coaching’. Te dan la charla sobre ser feliz, cuidarte comiendo el último producto milagro y la importancia de mantenerte positivo para conseguir tus metas. El mismo discurso, como sacado de una taza de esas con mensajes bonitos,

24 horas al día. No permite que tengas un bajón o que disfrutes en silencio de tu soledad; quiere que sonrías aunque hayas sufrido la más dolorosa de las desgracias.

 

El viernes, tras otro mal partido del Real Valladolid, volvieron a salir de sus madrigueras muchos de estos personajes, de los que hablan de desaparición del club o de ascenso dependiendo del minuto. Y ojo que el principal culpable de esta situación puede ser la propia entidad, a veces, demasiado cómoda en la derrota; normalizando los fracasos. Hace una primera mitad lamentable, pierde la enésima oportunidad de acercarse a la zona noble y vuelta a empezar: frases motivacionales, lemas y promesas sacadas de esas tazas rancias. Tan malo es acostumbrarse a caer, como querer ascender solo con ‘hashtags’ optimistas. Toca analizar, no hundirse y trabajar, trabajar mucho para mejorar, gustar a la afición y vencer.

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