Desde la banda

Las teles y el fútbol moderno

CARLOS PÉREZ

La semana pasada, la Liga hizo oficiales los horarios de los partidos de la jornada 36. Nos toca visita a Oviedo y había preparado un desplazamiento masivo a la capital astur. Pero, ¡oh sorpresa!, nuestro partido está el primero de la lista, lo que quiere decir que nos toca jugar el viernes por la noche. Entiendo el cabreo de los que querían ir y no pueden por motivos laborables. A la cercanía, la gastronomía y a la amabilidad de los carbayones se le unía que es un fin de semana largo en Castilla. Así que la elección de ese partido para abrir la jornada es una gran faena. Con P mayúscula.

El problema es cuando no sabemos asimilar el por qué de las cosas. Como en los toros, hubo división de opiniones a la hora de buscar culpables. La mitad se acordó del parentesco de Tebas y la otra mitad de los de Suárez. Tanto por ciento arriba, tanto por ciento abajo. A Tebas, por ser el presidente de La liga y a Suárez, por serlo del Real Valladolid. Pero ellos no han decidido poner el partido a esa hora. Al primero quizá no le importe, porque hace tiempo que solo le importa el tema de las audiencias y de vender la borrica de la mejor forma posible. Que para eso le han puesto ahí, dicho sea de paso. Pero esa decisión es de la tenedora de los derechos televisivos.

La elección de los partidos se hace de la siguiente manera: la primera elección la ejerce Movistar partidazo que en este caso ha elegido un 'intrascendente' Cádiz- Sporting. La segunda elección es de Gol que como sabemos eligió el nuestro y el Zaragoza-Almería (sábado 16:00h) y la tercera elección, que no es elección sino el camión de la basura, el resto para La Liga 123 TV.

Así que el culpable es Gol por elegirnos o, ya elegidos, no ponernos el sábado a las 16:00 o de Movistar partidazo, por no elegirnos. Es verdad que no se tiene en cuenta al aficionado y no estoy quitando nada de razón a los que se quejan por la elección de ese partido, pero cuando se dispara siempre a los mismos para cargar culpas se termina siendo una caricatura sin credibilidad.

Hemos vendido el alma a las teles. No sé si es bueno o malo, pero hace no muchos años solo podíamos ver una o dos veces al año a nuestro equipo por la tele. Yo tengo claro que no se ha sabido vender un producto que cada día interesa más y de eso la culpa sí es de Tebas, de Suárez y de los treinta y pico presidentes restantes. Quizá sea una cuestión de resignación a ver los estadios con cemento y se han contentado con que no se vea cemento en la U televisiva. Pero en eso también han fallado.

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