Un tipo cabal

La llegada de Miguel Ángel Gómez a la dirección deportiva del Real Valladolid ha traído una buena dosis de sentido común

Miguel Ángel Gómez entra en el estadio Zorrilla
Miguel Ángel Gómez entra en el estadio Zorrilla / G. Villamil
Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Si mi querido y admirado Javier Yepes hubiera estado presente ayer en la sala de prensa del estadio Zorrilla, seguro que se habría levantado al acabar la intervención de Miguel Ángel Gómez y le hubiera aplaudido. O se hubiera acercado a la mesa y le habría dado un abrazo y le habría dicho «gracias, gracias». Ayer, oyendo al nuevo director del área deportiva del Real Valladolid, tenía la impresión de estar escuchando a Javier en alguna de las magistrales lecciones con las que de vez en cuando nos deleita en la redacción. Porque cuando Yepes habla de la cantera, de la idea de lo que debe ser un club, de las maneras de trabajar, habla como habló ayer Gómez.

La primera impresión que deja el nuevo número dos del Real Valladolid es la de que es un tipo cabal, serio, organizado, con las ideas claras. Un tipo sencillo, que no se empecina en sus creencias, que escucha a todo aquel que tenga algo que decirle. Un tipo que respeta el trabajo de quien le precedió, pero que quiere hacer su propia radiografía de la situación y del club. Un tipo que encenderá y apagará la luz del estadio, porque solo con el trabajo se logran resultados.

La apuesta de Carlos Suárez con Miguel Ángel Gómez ha sido fuerte, muy fuerte. El presidente del Valladolid se ha trazado un plan, y lo va a cumplir pase lo que pase. Braulio fue el encargado de iniciar ese plan, y su espantada no va a ser un obstáculo. Quizá un contratiempo, quizá un pequeño bache que le tocará a Gómez asfaltar, pero poco más. La obsesión del presidente blanquivioleta es que el día que llegue el ascenso –que llegará, que nadie lo dude–, el Real Valladolid SAD sea una entidad con una estructura deportiva sólida. Y, para ello, un tipo tan cabal como Gómez es un paso clave.

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