De Tomba a Tordo

Aires de cantera

Ha sido uno de los mejores delanteros de la historia reciente del Real Valladolid y, como sucedió con Jose Arnáiz, un ojeador fue el que le descubrió

JAVIER YEPES

Jugaba en el Moscardó, y allá por diciembre ya llevaba marcados 24 goles en aquella Tercera División madrileña. Estamos en la temporada 1987/1988 y aquel espigado y corpulento delantero centro del ‘Mosca’ amén de hacer las delicias de la parroquia de los rojiblancos de Usera con sus remates y goles, ya era objeto de deseo por varios clubs que le seguían la pista.

Uno de ellos, el Real Valladolid, ya lo tenía observado por indicación de José María Otero. Santiago Llorente, tras verlo actuar, ya le había pasado informe a Ramón Martínez. Fue en Aranjuez tras presenciar el partido, cuando Ramón toma la decisión definitiva de ficharlo. Un millón de pesetas para el Moscardó y el chaval para Pucela.

Dicho y hecho. En febrero del recién inaugurado 1988, el jugador, estudiante de Medicina a la sazón, recalaba en Valladolid y tomaba posesión de asiento en el vestuario entre Fenoy y Onésimo. ¡Casi nada!

Aquella temporada batiría récords al jugar en tres equipos diferentes. Primero en su Moscardó de origen, después en el Real Valladolid en Primera División donde Cantatore le convoca, sin llegar a jugar, frente a la Real Sociedad y el Atlético de Madrid y finalmente en el Burgos donde juega cedido hasta final de temporada.

Un equipo, el burgalés, donde se le recuerda aún con gran cariño por el gol frente al Granada de Lalo Maradona en Los Cármenes, que dejó al Burgos en Segunda División y bajó a los nazaríes.

Porque estamos hablando de Alberto López Moreno (Madrid, 25-febrero de 1967), el actual jefe de los servicios médicos del Real Valladolid, o si ustedes lo prefieren de ‘Alberto’ el delantero centro de los años noventa y dos mil. Pero si preguntan a Aramayo, les dirá que ‘Tomba’, apodo cariñoso que le pusieron One y Moreno por su parecido con el esquiador italiano, hoy día es el ‘Tordo’ (en ‘verrés’ argentino –al revés–) del club blanquivioleta.

En el siguiente curso y tras rebajar siete kilos de peso en la pretemporada, se incorpora de manera definitiva e ininterrumpida hasta la 1994/95, momento en el cual ficha por el Racing de Santander. Tres temporadas con los cántabros y vuelta al Real Valladolid en la temporada 98/99, para finalizar su periplo blanquivioleta en junio de 2001.

Su breve paso por Soria y Palencia, una temporada en cada equipo, son la antesala del cambio de la camiseta con dorsal por la bata blanca.

Hoy le pueden encontrar en su clínica del estadio Zorrilla atendiendo futbolistas, sonda ecográfica en mano, explicándoles algo de los isquios o el cuerno meniscal, e igual de bondadoso que siempre.

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