Real Valladolid

Unidos por la historia y los colores

Juan Antonio Añibarro, Eduardo García, Alejandro Sanz y Gabriel Regidor charlan sobre el Pucela en el cerro de las Contiendas. / R. Gómez

Dos de los más veteranos socios del Real Valladolid y dos jóvenes con un año de carné muestran su pasión por el club

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Valladolid. Que el Real Valladolid es un club con historia no hay más que remitirse a los noventa años que cumplirá la próxima semana, el día 20 concretamente, pero junto al club han crecido varias generaciones de aficionados cuyas vidas han estado ligadas de una u otra manera a los colores blanquivioletas. Vallisoletanos que se sintieron identificados con su club, con sus jugadores, con sus directivas, con sus éxitos y momentos de gloria y también supieron convivir y sufrir con las etapas negras, con los fracasos, con las decepciones y los malos momentos que han jalonado estos noventa años de historia blanquivioleta.

Y de todo ello saben y mucho algunos de los vallisoletanos más veteranos del club, en este caso Juan Antonio Añibarro Guillén, de 86 años de edad y 77 como socio blanquivioleta y Alejandro Sanz Camino, de 97 años de edad y 71 años como socio del Real Valladolid. Ambos son prácticamente la historia viva del club, con sus recuerdos aún intactos de los innumerables ascensos y descensos. Ycomo contraposición, dos jóvenes aficionados, recién llegados a los brazos del club, suficientemente convencidos e ilusionados con el Real Valladolid. Eduardo García Cobos, de 23 años, natural de Íscar y afincado ahora en Pucela, y Gabriel Regidor Royuela, vallisoletano también de 23 años. Los cuatro se dieron cita en la ladera del Cerro de las Contiendas, con Valladolid al fondo, para dar un pequeño repaso a las emociones de todo un curso futbolístico.

A mayores y jóvenes les ha tocado disfrutar esta temporada de las mieles del éxito, de un ascenso meteórico, de la nada al todo en apenas cinco partidos, de los 'ocho mil fieles de siempre' a un estadio a rebosar en dos semanas, del cemento del Zorrilla a las masas humanas blancas y violetas, de pensar en el Reus, el Lugo o el Nástic, a soñar con el Real Madrid, Barcelona o Atlético.

Todos ellos se muestran respetuosos con el Numancia, el rival de mañana sábado y son conscientes de que aún quedan noventa minutos de eliminatoria, pero todos ellos acudirán al estadio Zorrilla a celebrar el ascenso a Primera División. No puede ser de otra forma.

Y eso que la temporada 2017-18 no se recordará precisamente por haber sido un paseo militar. «Se ha parecido más bien a una montaña rusa, a una atracción de feria. Tan pronto parecía que subíamos en la clasificación como de pronto bajábamos», comenta Gabriel, ubicado en la Tribuna Preferente y especialmente implicado en defender los colores y el sentimiento blanquivioleta. «Si nos dicen hace un par de meses que íbamos a subir a Primera y encima de forma tan superior, les llamamos locos», corrobora Juan Antonio Añibarro, socio número 1 de la entidad blanquivioleta.

«Es que llevamos una racha espectacular en los últimos diez encuentros con ocho victorias, una derrota y un empate», afirmaba Eduardo García, empleado de hostelería y aficionado de la Grada Sur. Y enseguida saltó Alejandro Sanz, el más veterano de los contertulios con sus 97 años y su carné de tribuna para afirmar que «para racha, la que tuvimos en aquellos partidos que nos marcaban un gol en los primeros diez minutos con fallos y agujeros enormes».

No cabe duda de que alguna explicación tiene que haber para el cambio tan sumamente radical del equipo y es evidente que la solución no es única, aunque los cuatro coinciden en señalar al nuevo entrenador como causante de la minirrevolución. «Es que llegó y puso a jugar a los buenos jugadores que antes estaban en el ostracismo», comentó Añibarro, mientras que Gabriel y Eduardo abogaban por la presencia de canteranos en las filas del equipo «porque son los que se matan por los colores, los que nunca se rinden. Fíjate en Calero, que ha respondido como un fenómeno a la confianza que le han dado». Y Alejandro , con su veteranía, afirmó que «no cabe duda de que los buenos entrenadores son los que hacen buenos a los jugadores, pero hay otros que les hunden».

Mata y Sergio

En una cuestión estaban absolutamente todos de acuerdo y es cual ha sido el jugador más determinante del Real Valladolid esta temporada. Sin lugar a dudas: Jaime Mata. Y es que poco más se puede decir del hombre que lleva 35 goles anotados en un solo curso. Aunque Juan Antonio Añibarro también destacó al guardameta Masip, «que ha salvado también muchos puntos con sus intervenciones».

Otra de las cuestiones a plantear es la idoneidad de Sergio González como técnico del equipo en Primera División. Enseguida saltó Gabriel Regidor para afirmar que «es buen entrenador pero a mi me gustaría que el técnico también fuese de la cantera, de la casa. Creo que hay gente experimentada y con criterio para dirigir al equipo en Primera División». Y Alejandro Sanz, con su experiencia respondió que «habría jugadores que no harían caso a uno que hubiera sido compañero. En Valladolid siempre hemos sido muy estrictos con los de casa, a los que no pasamos ni una y por eso algunos entrenadores se muestran reacios a entrenar al Pucela». Otra opinión diferente la mostró Añibarro, quien es más partidario de «mantener el equipo y el esquema con unos leves retoques de tres o cuatro buenos fichajes». «Y eso si no nos quitan a alguno de los titulares actuales», remarcó Eduardo que es más partidario de «no cometer errores como el fichaje de Manucho y así poder sanear la deuda del club».

Y en estas que Juan Antonio lanzó una pregunta al aire:«¿Cómo es posible que siendo 11.000 socios solo acudan a la mayoría de los partidos menos de 8.000?». Gabriel afirmó que «hay gente que solo va a los partidos de rivales importantes o el 'play-off', aunque hay que reconocer que el mal juego, el frío y las derrotas también echan a la afición de las gradas». Eduardo aportó otra explicación, «son los constantes cambios de hora y los horarios intempestivos los que vacían los estadios»; mientras que Alejandro entonó una elegía a los aficionados de antaño. «Esos si que eran aficionados de verdad. Recuerdo que el campo de fútbol del antiguo Zorrilla lo construyeron a pico y pala algunos jugadores del equipo». Y tanto Alejandro como Juan Antonio recordaron al alimón al cántabro Sañudo y sus peripecias para jugar con el Valladolid, viviendo y trabajando en Torrelavega. «Ahora les limpian hasta las botas», recalcó Eduardo.

El foso

Con muchos temas tratados, había que mirar al futuro y nuevamente los deseos fueron muy distintos entre los presentes. Una vez más, fue Gabriel el que tomó la palabra y lanzó el primer y sorprendente anhelo: «Creo que en Primera División el club debería suprimir el foso. Es algo anacrónico, peligroso y aleja mucho al espectador del espectáculo y ya no tienen sentido». Añibarro se fue más al aspecto deportivo, «creo que lo principal será afianzarse en Primera, que es más fácil que la Segunda, donde el Pucela estaba obligado a ganar siempre», mientras que Eduardo, que también dirige a unos benjamines en Íscar, manifestó que «el Pucela debe intentar conservar este arreón de final de temporada al inicio de la próxima».

Juan Antonio y Alejandro dispondrán de un carné gratis para la próxima campaña en Primera División, tal y como prometió el presidente Carlos Suárez, mientras que tanto Gabriel como Eduardo disfrutarán de congelación en el precio del abono. Pero a estos dos jóvenes eso no les preocupa y solo comentaron: «Ojalá nos veamos como ellos dos dentro de sesenta años». Y qué mejor que empezar en Primera!!!

A vueltas con el número 1

Alejandro Sanz aprovechó la presencia de dos jóvenes socios para hacer alarde de sus carnés de tiempo casi inmemorial. «El primer partido que recuerdo es uno contra el Sporting en el campo que había junto a la Plaza de Toros. Lo ví subido a un árbol» rememora este socio de 97 años al que el club le propuso cambiarle a tribuna alta, pero se negó por el problema de las escaleras. Con otras anécdotas relativas a los años de posguerra, cuando por aquello de las apuestas se comió 16 huevos en el merendero que había junto al Pisuerga antes de construir el Puente del Cubo, Alejandro Sanz comenta que él, número 4 como socio del Pucela, debía ser el número 1. Ypara ello exhibió los carnés que aún conserva. El más antiguo data de 1945.

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