Uno de los nuestros

Sugiere el autor que Miguel Rivera, el entrenador del filial vallisoletano, recién renovado, tiene el perfil para ser considerado como un hombre de la casa

Miguél Rivera, en el último partido de la temporada al frente del filial pucelano. /RODRIGO JIMÉNEZ
Miguél Rivera, en el último partido de la temporada al frente del filial pucelano. / RODRIGO JIMÉNEZ
CARLOS PÉREZ

Hay una frase en la película de Scorsese 'Uno de los nuestros' en la que Henry Hill (Ray Liotta) dice: «Jimmy y yo no podíamos iniciarnos por ser irlandeses. No importaba que mi madre fuera siciliana. Para ser miembro había que ser 100% italiano y tener parientes en la madre patria». Pertenecer a la mafia siempre fue difícil. Valladolid sin embargo, pese a nuestra fama de castellanos fríos, no precisa de tantos requisitos para hacer suyos a los que aquí se afincan. Y si hablamos de fútbol, también somos de acoger con los brazos abiertos a quien nos intenta dejar lo mejor de sí en el césped. Al menos así fue históricamente.

Muchos jugadores han vuelto al club al finalizar su carrera deportiva. Antes y ahora. Pero el fútbol y los tiempos han cambiado mucho. O la forma de ser de las personas. Por eso, antes existía la figura del «hombre de la casa» que valía lo mismo para un roto que para un descosido. Esa figura que antes han desempeñado exfutbolistas como Moré, Saso, Fernando Redondo o Antonio Santos hoy no existe en el club. Me diréis que hay gente como Marcos, Víctor, Torres Gómez o Rubio y es verdad, pero no es lo mismo. Ninguno de ellos tiene a día de hoy el conocimiento y carisma que tenían los anteriores. Alguno tiene conocimiento y alguno carisma, pero ambas cosas no veo a ninguno que lo posea.

Por eso me alegra la renovación de Miguel Rivera. En pocos meses le hemos acogido como si hubiese nacido en Las Delicias. Es la típica persona a la qué comprarías un coche de segunda mano y que además ha demostrado que sabe de fútbol. Sin conocerle personalmente, Miguel Rivera desprende bonhomía y por lo visto en una famosa rueda de prensa tiene carácter. Por eso y pese al poco tiempo que ha pasado en Valladolid, para mí ya es uno de los nuestros. Uno de los nuestros que además puede y debe ser el «hombre de club» que no teníamos.

Sin conocer tampoco a Miguel Ángel Gómez me atrevo a decir que para él también es ya uno de los suyos. Una de esas personas en las que va a confiar y con la que va a trabajar a gusto. Y viendo la política de renovación de jugadores del Promesas, ese entendimiento nos va dar muy buenos resultados.

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