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El Valladolid cumple el objetivo en Barcelona: gol y portería a cero

Deivid despeja ante Jose Arnaiz, que estuvo muy flojo./Pedro Salado
Deivid despeja ante Jose Arnaiz, que estuvo muy flojo. / Pedro Salado

El cambio de estilo de juego provocó un partido feo, en el que las ocasiones solo aparecieron en el tramo final y en el que Masip no sufrió nada

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISAValladolid

Avisado estaba el aficionado por el entrenador: «Ahora no encajaremos tanto, pero el que más perderá será Mata porque habrá menos ocasiones». Tal cual. Ese fue el partido que se marcaron pucelanos y azulgranas. Dos datos: hasta el minuto 68 no remató por primera vez a puerta el Valladolid. Eso sí, a la cuarta vez que lo hizo anotó el gol. Y lo hizo Mata, claro. Segundo dato: el rival disparó más, si pero desde lejos y sin crear una sola ocasión de gol digna de tal nombre. Masip vivió una tarde de trabajo sencillo. Al final, tres puntos y portería inmaculada. Lo que se buscaba. Eso sí, el encuentro fue aburrido y contenido, insulso y más bien plúmbeo, pero no es menos cierto que eso es lo que se quiere. LA portería a cero es siempre un punto, y a eso juega ahora el Valladolid.

0 Barcelona B

A. Ortolá, Martínez, Fali, Palencia (c), Jose Arnaiz, R. de Galarreta, Vitinho (Sergio Gómez, min. 71), David Costas, Abel Ruiz (Lozano, min. 64), O. Busquets, (Mújica, min. 79) Miranda.

1 Real Valladolid

Masip, Antoñito, Kiko Olivas (Calero, min 54), Deivid, Moyano, Borja, Luismi, Anuar, Hervías (Toni, min. 78), Óscar Plano y Mata (Chris Ramos, min. 91)

Goles:
0-1, min 77: centro de Hervías a la cabeza de Mata, que la pone en la escuadra
Árbitro:
Ocón Arraiz, del colegio riojano. Amonestó a Galarreta, Borja, Costas, Plano, Fali

Total, que los mimbres que propuso el Valladolid, la primera mitad dieron en un encuentro francamente malo. Salvo quince minutos iniciales con ritmo, pronto las cosas se asentaron y el juego tomó derroteros bastante aburridos. Ni uno ni otro llegaban a la portería contraria de forma clara. Y eso que la defensa de tres centrales del Barcelona dejaba interesantes huecos en las bandas, sobre todo por el lado de Hervías y Antoñito. Pero ninguno de los dos terminaba de hacer el movimiento necesario para llegar en condiciones de ventaja a la línea de fondo.

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Mientras, Anuar se dejaba el alma en las carreras, buscando presionar y enganchar. El canterano, generoso en el esfuerzo, fue el jugador incógnita para el rival en los primeros minutos, pero pronto su esfuerzo tuvo que atemperarse. Con todo, la libertad de movimientos que le dio Luis César favoreció su juego de conducción y su capacidad para mover el balón hacia las bandas.

Los primos Juan Vega y Gonzalo Abril Vega, incondicionales del Real Valladolid en Barcelona
Los primos Juan Vega y Gonzalo Abril Vega, incondicionales del Real Valladolid en Barcelona

La segunda mitad anduvo exactamente por los mismo derroteros. La diferencia fue que el Barcelona B cada vez llegó menos, cada vez dio menos sensación de peligro y el Valladolid fue desperezándose. Con contención con calma, sin perder el sitio, pero lo fue haciendo. Hasta que despertó. Y lo activó Borja con una pared con Plano que acabó en el primer disparo a puerta. Fue el toque a rebato. Minutos después la presión coordinada en el borde del área permitió un robo, una apertura, un centro y Mata. El madrileño no solo tiene el gol en la cabeza, es que además hace movimientos en el área de muchos quilates. Ante los cachorros azulgranas, visto que Hervías iba a centrar sin oposición, se fue al centro y justo cuando el riojano tocaba el balón, se movió al segundo palo para estar en el sitio al que iba el balón. Cabezazo y a Pucela de regreso.

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