¡Valladolid, no estás solo!

La ciudad empieza a teñirse de violeta rumbo a Primera División horas antes del comienzo del partido ante el Numancia

Gustavo, Regina y César, listos para el último esfuerzo hacia el ascenso. /A. G. E.
Gustavo, Regina y César, listos para el último esfuerzo hacia el ascenso. / A. G. E.
ANTONIO G. ENCINAS

El violeta es 'trending topic', tendencia, lo 'cool', lo que se lleva, lo que está de moda. Es imposible sustraerse al contraste que hace en esos comercios que lo lucen orgullosos en sus fachadas y escaparates. Los puntos de información tienen su señalización violeta; las vallas del concierto que se vive en Fuente Dorada, con un buen grupo de curiosos, tienen ese colorcillo que invita a pararse a los que han echado mano del fondo de armario para rescatar la camiseta del 'No aflojes'.

Un aficionado con la camiseta de 'No aflojes', a la derecha, en el concierto de Fuente Dorada.
Un aficionado con la camiseta de 'No aflojes', a la derecha, en el concierto de Fuente Dorada. / A. G. E

Porque el aficionado del Real Valladolid auténtico, el fetén, el pata negra, guarda en el armario todo aquello que tiene aroma a historia blanquivioleta. Así que estos días desempolva el 'No aflojes', las banderas de 'Somos de Primera'...

Casa engalanada de blanquivioleta, 'Somos de Primera', en el Barrio Belén.
Casa engalanada de blanquivioleta, 'Somos de Primera', en el Barrio Belén. / A. G. E.

...las camisetas de Kelme, Umbro, Puma o incluso la del ascenso mítico de Mendilibar, la de 2007, esa que dejaba poco lugar a dudas con un enorme 1 blanco formado por los nombres de todos los jugadores que participaron y por Manchev, que sale dos veces. Esa que luce Chuchy -«con y griega», explica- que esta tarde podrá vivir el ascenso del equipo de sus amores, ese del que no puede ser abonado porque el trabajo se le ha llevado lejos de Valladolid, como a tantos otros, aunque como diría Michael Ende, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Chuchy, en la Plaza de España, listo para celebrar un nuevo ascenso.
Chuchy, en la Plaza de España, listo para celebrar un nuevo ascenso. / A. G. E.

Que sí, que hay material nuevo para lucir de blanquivioleta recién estrenado en el gran día. Y de todo, oiga, incluso aunque la tienda oficial de Hummel esté cerrada. Porque hay algunos que son un clásico de la mercadotecnia blanquivioletam como el comercio de ropa de hogar frente al Calderón. «Yo apoyo al Real Valladolid», luce el cartel del escaparate, aunque en este caso había pocas dudas de que así era. Hasta tiene zapatillas de estar por casa, cojines, batas y mantas, por si eres un aficionado de los de sofá y mando a distancia.

Calderón Hogar, un clásico del apoyo blanquivioleta.
Calderón Hogar, un clásico del apoyo blanquivioleta. / A. G. E.

Como es la hora del vermú y el día ha amanecido espléndido, como con ganas de celebrar algo, qué sé yo, un ascenso por ejemplo, hay quien se detiene en una terraza. Un acto aparentemente neutral que, sin embargo, también puede suponer un apoyo. Aunque sea un apoyo bicéfalo. O mejor dicho, 'bicorazonado', si es que existe. Las aurículas con el Real Valladolid y los ventrículos con España. Que a los blanquivioletas les ha cogido Cristiano con el pie cambiado.

Terraza de Teresa Gil.
Terraza de Teresa Gil. / A. G. E.

Mires donde mires, empieza todo a tener un colorcillo especial. De violeta chillón, que es como se celebran los goles en la fase de ascenso, con un grito de esos que empieza fuerte, rotundo, desbocado, para acabar ronco, haciendo gallos y anunciando dos días de Juanolas sin parar.

Escaparate de Justo Muñoz, listo para el bufandeo al final del encuentro.
Escaparate de Justo Muñoz, listo para el bufandeo al final del encuentro. / A. G. E.

Jesús y Visi han vivido ya unos cuantos ascensos y descensos. Seguro que han padecido afonías y llantos desde que eran abonados en el viejo estadio Zorrilla. Llevan el color violeta hasta en las venas, porque para eso son familia, concretamente tíos, de un jugador que los maduritos recordarán, Garrido. Un chaval del filial que llegó a debutar con el equipo de Maturana y que ha hecho carrera en el fútbol de Segunda y Segunda B hasta hace cuatro días, como quien dice. «Lo tenemos muy bien», admiten, «tendría que ser un milagro del Numancia», y casi se diría que estos aficionados de toda la vida lo dicen bajito para no conjurar viejos demonios fubtoleros, que haberlos, haylos.

Visi y Jesús, listos para vivir un nuevo ascenso.
Visi y Jesús, listos para vivir un nuevo ascenso. / A. G. E.

Gustavo, César y Regina Rojo posan juntos para la foto, aunque los dos amigos y la mujer no se conocían previamente. Su único lazo es el blanquivioleta. «Del Valladolid desde niña», dice ella. Los dos amigos, abonados, creen que esta vez sí, que habrá suerte, que celebrarán el ascenso. Y todos se despiden deseándose y deseando al aire suerte para el Real Valladolid. Para todos los de una familia blanquivioleta que horas antes del momento deciviso mandó su primer mensaje al equipo: ¡No estáis solos!

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