Real Valladolid

El Valladolid tira por la borda el trabajo y pierde en Córdoba

Hervías, desafortunado toda la matinal, conduce el balón./
Hervías, desafortunado toda la matinal, conduce el balón.

Un penalti errado por Gianniotas y la expulsión de Luismi decidieron un partido en el que los de Luis César no fueron superiores a uno de los colistas

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Los calificativos que el castellano posee para describir un equipo como el Real Valladolid empiezan ya a escasear. Salvo que uno quiera repetirse claro. Inconsistente, blando, débil, contumaz, descoordinado, desordenado, roto, frágil.... El Pucela fiable y medianamente serio de Zorrilla es un equipo amorfo, sin personalidad, desmoralizado, incapaz de creerse su propia suerte o de tener fe en lo que plantea sobre el campo. Que uno de los peores equipos de la categoría, a tenor de lo que dicta la clasificación, al que superabas antes del partido en 21 puntos, te remonte y te cree innumerables ocasiones habla muy mal de ti. Tan mal que el golpe moral y de credibilidad que ha recibido el grupo en la ciudad de la mezquita se antoja decisivo. Por mucha Liga que quede, si vas ganando al penúltimo y te remontan, es que no tienes mimbres para pelear por el ascenso. Aunque ganaras al líder.

2 Córdoba

Kieszek, Javi Galán, Quintanilla, Noblejas (Narváez, min. 46), Fernández (Jauregui, min. 64), Javi Lara, Edu Ramos, Alfaro (Reyes, min. 70), Jovanovic, Aythami, Sergi Guardiola

1 Real Valladolid

Masip; Antoñito, Kiko Olivas, Calero, Moyano; Borja, Luismi, Hervías, Gianniotas (Plano, min. 73); Ontiveros (Cotán, min. 64) y Toni Martínez (Chris Ramos, min. 57)

Goles
0-1, min 45+: Saque de falta de Ontiveros, peina Luismi y Moyano empuja el balón a la red con el pecho. 1-1, min. 73: Jovanovic, de tacón. 2-1, min. 87: Sergi Guardiola
Árbitro
Prieto Iglesias. Amonestó a Edu Ramos, Toni Martínez, Masip, Borja, Moyano. Expulsó a Luismi con roja directa

Tan es así que el Valladolid no mereció irse con ventaja en la primera parte. Lo hizo porque, como sucediera en Pamplona, la estrategia funcionó en la última jugada, pero no por méritos reales. El Córdoba tuvo mejores ocasiones y si no se adelantaron los andaluces fue tanto por Masip como porque es un equipo con escasa pólvora. Guardiola es su único referente, pero sus compañeros no lograron encontrarle pese a las facilidades defensivas que otorgó el Pucela, muy empecinado en repetir viejos vicios y evitar nuevas virtudes.

Los errores, que no aprovechaban los locales, nacían tanto de la descolocación defensiva como de la descoordinación entre extremos y laterales para darse relevos como de que el equipo se partía demasiado. Hervías y Gianniotas ayudaba solo de vez en cuando, y Ontiveros y Toni Martínez -invisible-, casi nunca. El delantero dejó detallitos, pero poco más en su debut como titular.

La ventaja para los de Luis César era la debilidad de los de casa, incapaces de aprovechar los regalos del equipo en defensa, donde Calero mantenía el tipo y arreglaba los desajustes del dubitativo Olivas y en la que Luismi tenía que multiplicarse para tapar agujeros. Pero eso no parecía que pudiera durar todo el encuentro.

Y no duró, claro. En lugar de irse a por el 0-2 y matar al Córdoba, el Pucela contemporizó y se dejó dominar. El miedo a encajar es un monstruo que devora la confianza de los blanquivioletas. Aún así, una genialidad de Gianniotas puso al Pucela al borde del 0-2. El griego, héroe y malandrín, provocó un penalti y lo falló. Y en la jugada subsiguiente, Luismi se ganó a pulso la roja con una dura y fea entrada. Total, que en el minuto 60 el Valladolid pasó del casi todo a casi nada.

Olió la sangre el Córdoba, que se fue arriba con todo. Era claro que un gol local iba a terminar por provocar el desastre. Y como el Pucela es un 'equipo aspirina' especialmente dotado, se fue deshaciendo, deshaciendo y curó los males andaluces. Dos llegadas por banda, dos centros y dos remates. Y de regreso con el casillero a cero.

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