Real Valladolid

«No me vengo abajo por tener a Mata delante; eso es un premio»

Christopher Ramos, en el estadio Zorrilla. /ALBERTO MINGUEZA
Christopher Ramos, en el estadio Zorrilla. / ALBERTO MINGUEZA

El delantero gaditano asume su papel de aprendiz ante el pichichi

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

Está acostumbrado a mirar hacia abajo a sus interlocutores desde sus 1,93 metros, aunque el estirón profesional lo ha dado en Valladolid, debutando en un partido de Segunda División. Tiene 21 años y se ha quedado con la versión más amable de una competencia que le pone muy difícil tener minutos en el Real Valladolid:la presencia de Mata. Christopher Ramos (Cádiz, 1997) dice que es un lujo tener un referente como Mata [aunque le corte el paso a la titularidad], recuerda que él era extremo y reivindica la familia y los amigos.

–Qué hacía un veinteañero de Cádiz jugando en el Club Esportiu Mercadal de Menorca a principios de la temporada pasada?

–Fue mi primer año como senior. Venía de preferente con el club de mi barrio de Cádiz y podía haber jugado en División de Honor con el Cádiz pero no me había gustado el trato en la sección juvenil y mi representante creyó que podría aprender en Menorca.

–¿El interés por el fútbol le viene del entorno familiar?

–Nadie en mi familia ha tenido nada que ver con el fútbol. Christopher, mi padre, era americano y jugó al baloncesto en España, aunque no llegó a ser profesional. Nunca he tenido relación con él pero mi nombre viene de ahí. Me he criado con mi madre y mis abuelos. Y, por cierto, no me gusta nada jugar al baloncesto, aunque sí verlo. De chico –con once o doce años– hice natación, baloncesto y fútbol. Cuando tuve que elegir opté por el fútbol.

–¿Ysiempre como delantero?

–Siempre de extremo. Delantero no lo he sido nunca hasta este año. Mi posición natural ha sido de extremo, aunque si me necesitaban, me ponían en punta.

–Sabe que lo tiene chungo, porque está en un equipo en el que el delantero titular está en su mejor momento [el pichichi de la categoría, Mata] y Toni Martínez sigue empujando. ¿No es como para venirse abajo?

–Al revés. Tener a Mata delante es un premio. Solo hay que ver sus goles, el instinto que tiene y lo que trabaja. Quiero jugar pero también aprender y de Mata aprendo muchísimo. Al ser mi primer año –estuve en Segunda B diez partidos– tener a alguien de quien pueda aprender es un premio. No es un obstáculo.

–Mata está a una tarjeta de cumplir ciclo. ¿Se frota las manos?

–No lo sabía. Cuando debuté en Tenerife Mata también estaba sancionado.

–Cádiz-Menorca-Cádiz-Valladolid. Son muchos cambios en poco tiempo. ¿Cómo se siente en el Pucela?

–Todo lo que rodea el club es ¡pff! siempre eh tenido suerte. Me advirtieron de que en este nivel los vestuarios no son lo mismo. Me decían ¡ten cuidado! cada uno va a lo suyo... pero he tenido suerte. No hay malos rollos. Si te pueden ayudar lo hacen, los veteranos te apoyan, te enseñan, la directiva está atenta...

–¿Vive solo? ¿Tiene pareja?

–Estoy solo pero casi todas las semanas viene mi madre a verme. Cada vez se lo permite su trabajo. Aunque en la práctica no estoy solo nunca. Estoy con mis compañeros, Cotán, Antoñito... jugamos a la play, cenamos...

–Y luego está su representante, que tiene mucha importancia en su futuro ¿no?

–No me gusta utilizar la palabra representante. Para mí es una persona de confianza, un amigo que me asesora y busca lo mejor para mí. Un tío cercano. El mundo de la representación hay mucho perro viejo pero he tenido la suerte con la empresa que me lleva, Control Orientado. Cuidan mis intereses como futbolista, como persona... para mí no es un representante, es mi mejor amigo.

–¿Ha pillado ya el punto a la gastronomía local?

–El primer día, con el presi y el director deportivo supe lo que era el lechazo. La gastronomía es muy diferente a la andaluza. Me ha sorprendido gratamente. Vaya donde vaya, como de lujo, pero me controlo porque todas las semanas tienes los pliegues [controles de índice de grasa]. El vino, al parecer es buenísimo. Pero no me gusta el alcohol.

–Tiene plan B para cuando se acabe el fútbol?

–Siempre me he sentido futbolista desde los 14 años y me he cuidado pero da vértigo ver dónde he llegado. La mayoría no llega. Creo que en parte ha sido por esos valores que me han enseñado en mi casa desde chico: cuidarme, mirar las compañías... Estoy pendiente de terminar el Bachiller y quiero sacarme el grado de inglés. Cuando termine el Bachillerato pienso hacer un grado superior de actividad física y deporte.

–Es consciente de que hay algo más que fútbol.

– Claro, y más de donde vengo. Sé que las cosas buenas hay que currárselas, no se regala nada y la vida de futbolista es muy corta, tienes que cubrirte las espaldas.

–¿Lo más difícil de llevar en Valladolid?

– El clima. Es lo único que me ha costado pero tengo que decir que solo paso frío cuando estoy entrenando. El resto estoy en casa.

–¿Qué ha cambiado en el fútbol?

–El cambio es la velocidad de juego. El control, el ritmo, el pase, es todo mucho más rápido en Segunda

–¿Físicamente está en un buen momento?

– Todos los de la plantilla somos afortunados por tener a un preparador físico como Fran Albert. Hay pocos como él en esto. Nos tiene como motos. Hay pocas lesiones y estamos a un nivel alto a pesar de que muchos tienen ya muchos minutos. Eso no es casualidad.

–¿Es futbolero? ¿Vio los partidos de la ‘Champions’?

–Vi el Madrid en la tele y en el portátil el Sevilla. Soy muy futbolero. Más del Madrid por su forma de juego. ¿El gol de Ronaldo? eso le gusta y le sorprende al que le guste el fútbol, sea del Barça, del Madrid o del Athleti.

–¿Ha pensado lo que puede suponer un ascenso con el Pucela?

– Vivir un ascenso, me han dicho quienes lo han experimentado, puede ser una de las mejores cosas en el mundo del fútbol y en la vida. Estamos peleando por ello. Todos sabemos lo que conllevaría: aparte del tema económico, jugar en una de las mejores ligas del mundo es el sueño de cualquier futbolista.

–¿No necesitan motivación extra para dejarla piel por el ascenso?

–Ahora mismo el equipo está más que motivado y sabemos que tenemos que darlo todo, que, por ejemplo, a correr no nos puede ganar nadie. Lo estamos demostrando.

–¿Qué hace cuando no juega?

–Desde chico he sido tranquilo y casero. Soy aficionado a las series, como ‘Peaky blinders’ o ‘Juego de tronos’. No tengo pareja y soy superfamiliar. Creo que lo más importante en esta vida son la familia y los amigos.

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