REAL VALLADOLID

Un vestuario que rebosa talento

La plantilla del Real Valladolid celebra la victoria en Copa ante la Cultural en el vestuario del Reino de León el pasado jueves. / Real Valladolid

Los jugadores del Real Valladolid con menos minutos demuestran su compromiso y difuminan las fronteras entre titulares y suplentes tras la exhibición copera en el Reino de León

Arturo Posada
ARTURO POSADALeón/Valladolid

Los gritos de alegría se filtraban por las paredes del Reino de León. La plantilla del Real Valladolid celebraba a lo grande el 0-4 ante la Cultural Leonesa, un partido que no solo ha servido para seguir adelante en la Copa sino que reivindica al Pucela como una plantilla que rezuma calidad. Los suplentes ligueros ofrecieron un nivel altísimo y las fronteras de la titularidad empiezan a difuminarse. Todos brillan, todos son (y se sienten) importantes.

Asier Villalibre, por ejemplo, vive en la Liga a la sombra del goleador Jaime Mata, el delantero más enchufado de toda la Segunda División.Pero Villalibre también es un espectáculo arriba y aprovecha bien el escaparate copero: marcó en Huesca y lo volvió a hacer el jueves en León. «La plantilla es muy larga y estamos demostrando que todos podemos jugar como titulares y aportar nuestro granito de arena. Yo me veo bien. Mata ha hecho un arranque increíble, con cinco golazos en Liga. Está en un momento muy bueno y ojalá siga así», dice ‘Búfalo’, como algunos llaman a Villalibre en el vestuario.

Ángel García es otro jugador que no conviene perder de vista. El lateral izquierdo se siente como pez en el agua en el estilo verticalísimo de Luis César. En León provocó el penalti del 0-1. «Es verdad que este sistema se adapta más a mis condiciones de tirar para arriba, de llegar», admite. Pero Ángel no fue solo flecha de un sentido y también se aplicó en defensa. «El 0-4 es más que un resultado abultado. Fuimos superiores. Tuvieron más la pelota, pero estuvimos serios y muy ordenados. No nos crearon apenas ocasiones y les dañamos a la contra».

Pasar para seguir jugando

El portero Isaac Becerra se aferra a la Copa para demostrar su calidad. Él quería eliminar a la Cultural por su espíritu competitivo, pero también para seguir disfrutando de la competición. «La intención era pasar de ronda para disponer de dos partidos más y seguir demostrándole al míster que los que tenemos menos minutos también estamos capacitados para jugar en Liga». Becerra se mostró seguro en León y prefiere «no dar muchas vueltas» a su suplencia liguera. «Hay que estar tranquilo y seguir trabajando. Cuando me toque jugar, trataré de hacerlo bien como hasta ahora y ya está».

Toni Villa, un diamante ofensivo, trabajó mucho en su vuelta al Reino de León. «Llegué menos arriba por la exigencia defensiva que ofrece la Cultural. Estuve casi todo el partido defendiendo a Ángel Bastos en el área contraria. Pero también acabé contento porque no estás solo para tocar y tener el balón, sino para trabajar y ayudar al equipo», señala. Toni asume con estajanovismo el ideario de Luis César, en un claro ejemplo de implicación del vestuario. «Hay que aprovechar todo lo que te den. Al final, somos casi 25 y hay un nivel muy alto. Quiero jugar y ser importante».

Otra de las noticias felices de León fue el excelente nivel que ofreció el canterano Anuar Mohamed Tuhami, un jugador que no había convencido a la dirección deportiva en la pretemporada. El mediocentro ceutí afirma que se encontró «bien en el campo», más allá del gol que marcó. «No he jugado mucho con la primera plantilla, pero a día de hoy posiblemente haya sido mi partido más completo con el primer equipo», señala.

«El verano fue complicado para mí porque había posibilidades de que bajara al Promesas, pero con trabajo, entrenamientos y partidos he ido convenciendo a Luis César, que está contento con el trabajo que hago. Eso me ha valido para ser uno más de la plantilla a día de hoy», añade el ceutí.

Anuar se empleó a fondo defensivamente en León y no dudó a la hora de cometer faltas. «El árbitro me echó la bronca. Me dijo ‘Anuar, ¡cuántas amarillas tenía que haberte sacado y te vas sin ninguna!’. Había que contener el juego en el centro del campo y al final tuve que hacerlo así. Era necesario, pero no me interesa que me tenga señalado como un jugador que hace muchas faltas. Era como si me dijera que la próxima vez no me iba a librar, que me había cogido la matrícula», desliza con una sonrisa.

Anuar, canterano blanquivioleta, se siente orgulloso del escudo. «Somos el Valladolid, un equipo que debe estar arriba sí o sí. Hay un grupo bueno y competitivo. Luis César nos ha transmitido unas ideas claras. Estamos convencidos de que todo seguirá bien».

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