Real Valladolid

El Pucela suma tres puntos por oficio y pegada, pero con sufrimiento

Mata y Ontiveros celebran el 1-0/A. Mingueza
Mata y Ontiveros celebran el 1-0 / A. Mingueza

El gol de Mata mantiene al equipo en la pelea por la zona de 'play off' pese a jugar media hora con uno menos por una nueva expulsión de Olivas

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Este nuevo Valladolid que ha dibujado Luis César Sampedro para evitar encajar goles está funcionando. Porque es funcionar haber encajado un gol en cuatro partidos y sumar nueve puntos en los últimos cinco partidos, con solo dos goles recibidos. La media inglesa, vamos. Eso sí, el sufrimiento sigue aposentado en las gradas y la sensación de endeblez se mantiene intacta en la retina de los espectadores. Es lógico. Las sensaciones de muchos meses no se disipan en pcoas semanas. Pero es justo reconocer que ahora el Valladolid se defiende mucho mejor, juega más junto, especula menos y se ayuda mucho más.

1 Real Valladolid

Masip; Antoñito, Olivas, Calero, Moyano; Borja, Luismi; Ontiveros (Hervías, min 65), Míchel, Plano (Toni Martínez, min. 88); Mata

0 Reus Deportivo

Edgar Badía, Yoda, Olmo, Guzzo (Haro, min. 79), Fran Carbia, Campins (Silva, min. 75), Juan Domínguez, Atienza, Gus Ledes (Hernández, min. 68), Miraqmón, Lekic

Goles
1-0, min. 5: Robo de Míchel y Borja, que habilitan a Plano para que el interior ponga un caramelo a Mata, que renmata en el primer palo adelantándose a la defensa.
Árbitro
Pérez Pallás, del Colegio Gallego. Lamentable actuación. Ni aplicó bien la ley de la ventaja ni supo ver las faltas ni aplicó mismo criterios. Amonestó a Olivas en dos ocasiones, por lo que le expulsó, También mostró amarilla a Atienza, Juan Domínguez, Silva (en dos ocasiones, por lo que le expulsó en el 92) y Mata

El Valladolid se ha convertido, al menos en Zorrilla, en un equipo que trata de jugar de la misma manera que cuando lo hace lejos de su casa. Las alegrías de antaño han dado paso a un grupo más junto, que presiona mejor y que trata de llegar rápido a la meta contraria. Si no puede elabora, claro, pero da la impresión de que ha madurado bastante respecto a lo que tenía acostumbrado a sus seguidores.

Parte de esa culpa la debe de tener la presencia de Míchel, que no se esconde nunca y trata de dar aplomo y criterio al juego del equipo. Ello sumado al permanente estado de forma de Mata y a la generosidad infinita de Plano, provoca un grupo que causa miles de problemas a los rivales. En casa ¿eh? que fuera la película acostumbra a variar algo.

Pero al Pucela le sigue perdiendo la aparente endeblez defensiva. Y ya no es problema del entrenador, sino de la propia idiosincracia y personalidad de los hombres de atrás, a los que la contundencia y el despeje sin miramientos se les sigue atragantando demasiado. Y si para más inri tienes un defensa como Olivas, con una tendencia a ser e3xpulsado muy notable, la ecuación se hace complicada. Por verlo en plan positivo, la salida por roja del central permitió ver de nuevo a Nacho, que puso dos interesantes balones de rosca con el equipo en inferioridad.

Lo que no cambia es el desperdiciar uno de los dos tiempos. Ayer se notó menos, pero hasta la expulsión del central marbellí -expulsión que con otro árbitro no hubiera sido porque el jugador nada hace para tocar el balón con el brazo-, el Pucela había vuelto a las andadas de perder el copntrol del partido. Cuando no hay asociación con Míchel o Plano, el equipo se parte. Ayer no lo hizo porque estaban muy pegaditas las líneas, por eso fue preocupante la falta de precisión ante un rival al que le cuesta horrores crear peligro.

Sea como fuere, los puntos se quedaron en casa por la propia falta de maldad de los tarraconenses cerca del área. Tuvieron algunas claras, pero unas veces su falta de calidad y otras la defensa -bien Moyano como central pese a pelear con tipos que le sacaban una cabeza y muy bien Calero- solventaron las ocasiones.

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