VICTORIA TRANQUILIZADORA

Lejos del área

El articulista analiza el encuentro del sábado desde el punto de vista de lo que significa para la entidad y para la plantilla

TONY POLA

Después de una semana complicada, con una derrota y la salida de Jose, el Pucela visitaba un campo donde la temporada pasada encajó un vergonzoso ‘set’ y pudo obtener una victoria, sin grandes alardes, pero esperanzadora. Sampedro introdujo varios cambios respecto a la primera jornada, lo cual denota cierta capacidad de reacción y autocrítica y nos permitió ver a jugadores como Hervías, que dio profundidad al equipo.

Otra gran noticia fue comprobar cómo, por fin, tenemos laterales que ayudan en ataque. La de los carrileros, sin duda, puede ser una vía a explotar en esta temporada. También me alegró la vuelta a la titularidad de Mata, que había realizado una buena pretemporada y que jugó de delantero centro. El atacante, que siempre lucha pero no solía atinar, demostró gran efectividad y dio la razón a los que no entendieron su suplencia en el primer partido. Ahora que Jose probará suerte en un filial, resulta reconfortante que Mata comience a ver puerta.

No me desagradó tampoco la actuación de Borja, pese a que no vi con buenos ojos su fichaje. Ya en su segunda etapa en Zorrilla tuvo una actuación discreta; no seré sospechoso de su defensa a ultranza pues, pero si aporta como el sábado, bienvenido sea. Villalibre también dejó cosas interesantes, al igual que un Salvador, a veces, demasiado perdido en peleas. A la espera de ver si el internacional griego es tan brillante como prometen y de otro atacante que pueda llegar (muchos suspiramos por De Tomás), el sábado vimos a un Pucela serio y que dejó buenos detalles, a los que aferrarse tras tanto pesimismo. El próximo domingo comprobaré personalmente en Zorrilla (ya había ganas) si el equipo continúa la evolución y ofrece una buena imagen ante su público.

Restan unas horas de salidas y llegadas. Suerte a los nuevos fichajes y, sin ser rencorosos, a los que no quieran seguir con nosotros en este humilde barco. Es momento de hacer piña, remar en la misma dirección e intentar dotar al equipo de una personalidad y una garra que puedan dar alegrías a la afición; el bien más preciado del Pucela. El Real Valladolid ha sobrevivido a muchos jugadores, pero difícilmente podría subsistir sin esos fieles que apoyan y siguen al club. Toca confirmar ante el Tenerife que una victoria aporta muchas veces la tranquilidad que no transmiten siempre ciertas decisiones, jugadores o dirigentes.

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