Vientos de esperanza

Análisis

El articulista disecciona los cambios que ha sufrido el Real Valladolid de Sergio en relación al de Luis César

Hervías condice el balón ante Elgezaba. /J. García
Hervías condice el balón ante Elgezaba. / J. García
JAVIER YEPES

Reconozco que no había visto jugar al Pucela desde que viene siendo dirigido por Sergio González, y que, miren ustedes por donde, ayer coincido con una victoria tan necesaria como merecida, y en feudo tan complicado como son Los Pajaritos actuales.

Casi con los mismos hombres con los que le vi la última vez, con el pequeño detalle de la presencia de un Toni Villa que entonces no ejercía de jugador en activo, ayer el equipo me pareció, sin embargo, algo mas reconocible como aspirante a algo.

Sigue el equipo siendo demasiado largo por la distancia entre defensa y ataque, pero es mucho mas corto en los tiempos a consumir a la hora de atravesar la zona de creación.

Toca algo mas rápido, juega en corto mas apoyado y llega a posiciones de finalización de forma mas clara y menos dependientes en exclusiva de Mata. Ayer, al menos, me dió esa sensación.

Pero ¡ojo! no nos engañemos, que los entrenadores motivamos, ilusionamos y a veces hasta incluso convencemos, si tenemos argumentos creíbles para ello; pero quienes de verdad se transforman son los propios futbolistas. Y eso, sinceramente, lleva un tiempo.

Algo de lo que nosotros estamos escasos, si pensamos en la necesidad perentoria de puntos jornada tras jornada, y con lo que estaremos conviviendo ¡ojalá asi sea! hasta el final del campeonato.

Es lo que tiene haber estado tanto tiempo debatiendo entre la necesidad de traer y la dificultad para escoger al que viniese.

De cualquier forma, lo que se palpa a ras de suelo es un equipo mas decidido, dispuesto y resolutivo en el aspecto defensivo global. Un punto más de agresividad en el gesto y un punto menos de conformismo en la acción.

Un redescubrimiento de Nacho como indiscutible y de Toni Villa como necesario le han dado otro aire a esa banda, aunque ni Toni sea Gento ni el exvallecano –con cien partidos en Primera División– sea Gordillo.

Un equipo que se empieza a creer que puede y que lo de ayer en Soria se lo reafirmará... si aqui el sábado ganamos al Albacete.

La filosofía del partido a partido lógica de los entrenadores, se viene a contraponer con las cábalas numéricas del aficionado. Solo vale ganar, pero...¡Hay que jugar!

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