El amor a los colores

El autor critica la elección tomada con la primera equipación, «un error grosero», y lamenta que no se haya consultado a alguno de los pocos que quedan de Valladolid en el club

Toni y Míchel sonríen con la equipación del Real Valladolid 19/20. /El Norte
Toni y Míchel sonríen con la equipación del Real Valladolid 19/20. / El Norte
JAVIER YEPESValladolid

Reconozco que me estoy empezando a preocupar. Posiblemente no tenga mayor razón porque al final nada es definitivo ni trascendental salvo la llegada de la parca, y con ella no suelo extenderme. Sin embargo, las dos últimas decisiones adoptadas por los gestores del club han traído más sinsabores que alegrías. Me estoy refiriendo a la primera campaña de socios, la segunda arregló el entuerto provocado, y a la presentación de la nueva equipación.

Si con la primera dieron dos veces seguidas en la diana, una en la del desacierto y la segunda en la correcta, con la del color de las camisetas me temo que no va a ser posible rectificar. Y la verdad es que no acabo de entender este error tan grosero si, como es lógico, antes de lanzar el producto se tiene que analizar la muestra.

Bien es cierto que posiblemente quien vio la prueba le pareciese correcta. Ahora bien, quien dio la aprobación lo que no ofreció fue conocimiento alguno de la historia del club. En eso estaremos de acuerdo.

¡Ah, pues queda chula pensaría! Y como tenemos segunda equipación, aunque nos parezcamos al Alavés, Real Sociedad, Leganés o al Español tampoco tiene mayor importancia. ¡Que falta de sentido, que atropello a la razón que escribió Santos Discépolo!

Miren ustedes, el Real Valladolid es blanquivioleta desde su fundación le pese a quien le pese, y como tal se le conoce. O sea que en este caso no hay gustos ni colores. Y ya sé que como esto del diseño de un tiempo a esta parte es básico solo por lo dinerario, que no por lo afectivo, pues ya estamos habituados.

A Adolf (Adi) Dassler, fundador y propietario de Adidas, y a su hermano Rudolf Dassler, fundador y propietario de Puma, a pesar de odiarse encarnizadamente, jamás se les hubiese ocurrido cambiar los colores del Bayern o del Real Madrid por muy proveedores que fuesen de ambos gigantes deportivos. Así pues no me vale la excusa de la marca. ¿A que a la Selección Española, a quien va a vestir este año Adidas, no le cambia el rojo por el guinda? ¡Faltaría más…!

Yo sugeriría que en temas sensibles como el nombre del estadio, las cuotas de los socios, el color de las camisetas… por poner algún ejemplo, cuenten con alguno/a de los pocos que queden en el club que sea de aquí.