Fútbol | Primera División

Apuesta por la continuidad en la defensa del Real Valladolid

Kiko Olivas se dirige a pasar el balón a Moyano. /FERMÍN RODRÍGUEZ
Kiko Olivas se dirige a pasar el balón a Moyano. / FERMÍN RODRÍGUEZ

En principio, solo la marcha de Calero podría retocar la misma defensa del año pasado

IVÁN HERREROValladolid

Un buen ataque se basa en una gran defensa. Esa es la principal lección que tienen grabada a fuego varios entrenadores que compiten en la élite y esta lección es una de las grandes bazas del Real Valladolid de Sergio González.

Una de las características del conjunto vallisoletanos es basar su juego en una sólida defensa que permita salir al contraataque para coger descolocada a la defensa rival. Esta fortaleza pudo verse en su máximo esplendor en los primeros meses de competición liguera de la temporada pasada. En ese tiempo, los blanquivioletas eran uno de los mejores equipos defensivos de toda la Primera División: en toda la primera vuelta, Masip recibió 21 goles en esos 19 encuentros, una cifra que le permitió ser el séptimo guardameta menos goleado de ese tramo inicial de competición.

Otra cosa fue lo que sucedió en la segunda vuelta, donde el bajón general de la zaga propició goles absurdos en los primeros minutos de los partidos y una irregularidad que afortunadamente se corrigió a tiempo para conquistar la permanencia.

Después de un año en el que se sufrió de una manera colosal por la salvación de la categoría, la mayoría de los componentes de la defensa vuelven a formar parte de la plantilla del equipo castellano y leonés. Moyano, Antoñito, Calero (hasta nuevo aviso), Joaquín, Olivas, Javi Sánchez, Nacho y Barba serán los encargados de salvaguardar la zaga del Real Valladolid, ya que todo apunta a que Salisu y Alende no tendrán oportunidades esta temporada. Una zaga donde tan solo Javi Sánchez y Barba son nuevas caras y donde todo hace indicar que Sergio González mantendrá a los mismos hombres que lograron el ascenso y mantuvieron la categoría, con una retahíla de nombres en los que solo podría faltar el del canterano Calero. Así, Moyano, Kiko Olivas, Joaquín y Nacho podría ser una defensa tipo de la pasada campaña, que apunta a repetir en la próxima.

Veteranía en la derecha

Antoñito y Moyano repiten un año más como jugadores del Real Valladolid, en lo que será su segundo año en la máxima categoría del fútbol español. Ambos futbolistas superan la treintena y llevan años en la disciplina albivioleta pero su experiencia en la máxima categoría del fútbol español es escasa.

Con el mercado de fichajes aún abierto, no parece que desde las oficinas del José Zorilla se busque un nombre nuevo para ese carril diestro. Moyano tienen un perfil más defensivo que Antoñito quien puede sorprender con llegadas peligrosos como se pudo comprobar con sus goles ante el Real Betis y la Real Sociedad. Otras virtudes que resaltan de estos dos jugadores, especialmente del capitán Moyano, son su liderazgo dentro del vestuario. Ambos suplen con experiencia y tablas la posibles carencias.

Olivas como jefe de la zaga

Con la salida de Calero en el aire, el Real Valladolid cuenta, a día de hoy, con cuatro centrales. Kiko Olivas será el que tenga que coger los mandos de la zaga y enseñar a los Joaquín y Javi Sánchez lo que es ser titular en un equipo como el de Sergio González.

Con la marcha de Calero, el Valladolid debería respirar tranquilo ya que en el Promesas tiene candidatos para ocupar ese puesto de «cuarto central». Salisú y Alende han mostrado cualidades para poder asumir ese papel y dar la talla cuando alguno de los titulares estén sancionados o lesionados, pero no parecen contar especialmente para el técnico y todo apunta a la necesidad de un nuevo central. Y los rumores pretenden cerrar el círculo perfecto entre Espanyol, Atlético y Real Valladolid, para que tras la marcha del espanyolista Hermoso al Atlético, Calero vista de perico y los blanquivioletas se queden con el canterano rojiblanco Montero, una de las perlas de la cantera colchonera.

Verticalidad y contundencia

A pesar de que Moi exhibió un juego sólido tanto en defensa como en ataque, en los pocos minutos que disfrutó, ha tenido que buscar una oportunidad en Santander y para suplirle ha aterrizado a orillas del Pisuerga, Fede Barba. La llegada del italiano a la banda izquierda sirve para que esa pareja de laterales sea similar a sus homólogos en la diestra: un jugador que ofrezca desborde y ayudas en la zona ofensiva (Antoñito y Nacho), y otro que se encargue de tareas más defensivas (Moyano y Barba).

Lo que está claro es que Nacho es un hombre vital para el tipo de juego que le agrada a Sergio González. El ex del Rayo pone al servicio del Valladolid su llegada y desborde para que Toni Villa puede estar en una posición más centrada y sirva de balones a la delantera.