Fútbol | Primera División

El arbitraje de Prieto Iglesias en el Celta-Real Valladolid: Sin rumbo

Rubén Alcaraz protesta una decisión de Eduardo Prieto Iglesias./R. Gómez
Rubén Alcaraz protesta una decisión de Eduardo Prieto Iglesias. / R. Gómez

El primer gol del Celta no debió subir al marcador y Juncá tuvo que ser expulsado

JUAN CARLOS ALONSO

Volvía a encontrarse el Real Valladolid con el navarro Prieto Iglesias en Primera División, después del paso de ambos por la categoría de plata. Su actuación estuvo plagada de errores tanto dentro como fuera del área, en muchos casos solo entendibles por trabajar con la ayuda del VAR, acentuando la falta de personalidad. El primer gol del Celta anotado por Máxi Gómez no debió subir al marcador tras controlar con la mano y acomodarse el balón para el disparo. No fue una mano clara y evidente, por eso el VAR no indicó que fuera a revisarla. A la salida de un córner, Kiko Olivas se adelanta al defensor y es agarrado de la camiseta, sujetándole. Debió sancionar con penalti o en ultima instancia ser avisado por Undiano para comprobar la acción, al ser un error claro y manifiesto. En el 80 los jugadores vallisoletanos solicitaron penalti de Costas por una mano que no fue deliberada, al golpearle el balón en el brazo tras rebotar en el propio jugador celtiña. Dentro de sus errores, y posiblemente el que más falta de seguridad demostró, fue no expulsar por doble amarilla a Juncà tras zancadillear de forma temeraria cuando Plano ingresaba por un lateral del área con ventaja para crear peligro. En resumen, mal arbitraje de Prieto Iglesias que deja una reflexión acerca de la utilización del VAR: si no vamos a entrar en ciertas jugadas, entonces para este viaje no habían hecho falta tantas alforjas.

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