Asenjo debutó en Primera con el Real Valladolid ante el Villarreal

El palentino, que ha sufrido cuatro lesiones de rodilla, demostró en su primer partido que la fama de jugador tranquilo y sereno era muy cierta

Sergio Asenjo el 2 de diciembre de 2007, día en que dewbutó en Primera con el Real Valladolid y ante el Villarreal/
Sergio Asenjo el 2 de diciembre de 2007, día en que dewbutó en Primera con el Real Valladolid y ante el Villarreal
JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

Fue el 2 de diciembre de 2007. Alberto, titular en la portería blanquivioleta, se había lesionado, y el francés Butelle no parecía inspirar al míster la confianza suficiente, entre otras razones porque la grada se mostraba hostil contra el guardameta galo, que estaba cedido por el Valencia.

Mendilibar, que ya había convocado a Sergio Asenjo un par de veces como suplente, parecía dispuesto a jugársela con el jovencísimo portero del filial, que entonces tenía 18 años, para recibir al Villarreal en «Zorrilla», si bien antes de dar el paso definitivo prefirió tener una charla con Miguel Hernández, el ojeador vallisoletano que lo descubrió seis años antes, en un campamento que los Jesuítas organizaban en León para chicos de Palencia, Valladolid y Logroño.

Quería saber el técnico blanquivioleta si Sergio Asenjo sería capaz de soportar la presión de debutar en primera, en casa y contra un rival peligroso. Y la respuesta del hombre que mejor le conocía fue tajante: «Ningún problema, míster. Siendo muy bueno en la portería, su mayor virtud es la serenidad. Ya quisieran muchos veteranos tener su tranquilidad bajo los palos».

Sergio creyó en sus posibilidades hasta el punto de que fue él quien en aquel campamento de verano, le preguntó a Miguel Hernández si le podía llevar al Valladolid. Poco después, Pedro Peña, coordinador de las categorías inferiores, hablaba con los directivos del San Juanillo, el club palentino en el que militaba, para formar parte de la plantilla del equipo cadete vallisoletano en el que inició una brillante carrera, siempre adelantado a los demás chicos de su edad.

Ya había sido internacional Sub-17 y Sub-19 cuando Mendilibar le anunció, tras el entrenamiento sabatino, que al día siguiente iba a ser titular en primera división. Y la respuesta de Sergio fue escueta, pero segura: «Vale. Gracias, míster. Haré todo lo posible por no defraudarle».

Y la grada, que estaba de uñas con el francés, arropó al palentino con su cariño desde que salió a calentar. Y después, durante el partido, coreando su nombre en cada intervención, especialmente en un mano a mano frente a Nihart, en el que Sergio evitó un gol que parecía seguro. El Real Valladolid, con tantos de Llorente y Víctor, ganó 2-0 al Villarreal y Sergio dio el primer paso para consolidarse en la titularidad, éxito que no pudo compartir con la prensa porque Mendilibar le prohibió hacer declaraciones, «para evitar que la fama se le subiera a la cabeza».

La deslumbrante irrupción de Asenjo en el planeta futbolístico le sirvió para ser convocado por la selección Sub-21 con la que fue campeón de Europa, figurar como titular en el once ideal de Futbol Draft entre los jóvenes de la Liga, por delante de De Gea, y para que se amontonaran los pretendientes interesados en sus servicios. Valencia, Zaragoza, Betis y Mallorca, presentaron ofertas firmes al Valladolid, pero Carlos Suárez no quiso precipitarse, a pesar de que el club tenía cerrado el fichaje del portero internacional paraguayo Justo Villar.

Pero lejos de amilanarse, Sergio peleó por la titularidad que solo iba a ceder por culpa de una lesión de menisco que le hizo perderse 15 partidos, justo los que jugó el paraguayo. La enorme proyección de Asenjo rebasó fronteras y la Premier League le hizo llegar una suculenta oferta del Tottenham, que el propio Sergio rechazó, seguramente porque sabía que dos cabezas de serie del fútbol español, Barcelona y Atlético de Madrid, también pretendían hacerse con sus servicios.

Al concluir la campaña 2008-2009 se cerró su traspaso al Atlético por 7,5 millones de euros y la cesión de Diego Costa, un negocio aparentemente bueno que no salió, ni para el club ni para el jugador, como se esperaba. El Valladolid prescindió de Mendilibar en plena temporada y terminó descendiendo a segunda, mientras que Asenjo, pese a conseguir títulos europeos con el Atlético, conoció el lado más amargo de su profesión: una grave lesión de ligamentos cruzados de la rodilla, que se repetiría después en el Málaga, donde estuvo cedido para regresar al club rojiblanco antes de recalar en las filas del Villarreal en 2013, precisamente el equipo frente al que debutó en primera seis años antes.

En el conjunto amarillo volvió a sufrir la misma lesión ¡en dos ocasiones más!, sobreviviendo a su increíble mala suerte para seguir siendo indiscutible titular en su club y alcanzar la internacionalidad absoluta, en un partido contra Bosnia. Aquel mes de diciembre de 2007, cuando Miguel Hernández le habló a Mendilibar de la serenidad del chaval bajo los palos, no sabía que a esa virtud habría que añadir su capacidad de sufrimiento y la tenacidad para recuperarse hasta ¡¡¡cuatro veces!!! de una lesión que ha retirado del fútbol a muchos jugadores.

 

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