Un buen arbitraje

El autor repasa la actuación del colegido Gil Manzano en el partido del Valladolid ante el Real Madrid, buena actuación pese a las muchas decisiones que hubo de tomar

Gil Manzano espera una de las revisiones del VAR mientras habla con Míchel. /Villamil
Gil Manzano espera una de las revisiones del VAR mientras habla con Míchel. / Villamil
JUAN CARLOS ALONSOValladolid

El internacional Gil Manzano fue el encargado de dirigir un partido donde tuvo que tomar muchas decisiones importantes y dejó patente el por qué es uno de los árbitros más valorados en el concierto internacional. Señaló dos penaltis con acierto. El favorable al Pucela fue por un agarrón continuado de Odriozola sobre Plano. Empezó a sujetarle fuera del área para acabar soltándole y derribándole dentro. Además por ser una infracción sin disputa amonestó al defensa. El penalti favorable al Madrid fue también claro. Plano llega tarde a la disputa y golpea en la pierna de Odriozola, derribándole.

El extremeño anuló con acierto dos goles al Real Valladolid. El primero corregido por el VAR, que estaba pilotado por Hernández Hernández, debido a que el asistente había validado la posición y Keko tenía la pierna derecha más adelantada cuando le dieron el pase, previo al centro que remató Guardiola a gol. En el segundo, Guardiola hizo el desmarque de dentro a fuera y en el instante del centro tenía parte de su cuerpo más adelantado. Solicitaron los pucelanos falta previa de Varane sobre Antoñito en el segundo gol de Benzema. El colegiado entendió un leve empujón insuficiente para provocar el derribo e impedirle disputar. Expulsó a Casemiro por doble amonestación, la segunda de ellas por situarse el carioca delante del balón en una falta, para impedir sacar con rapidez. Técnicamente impecable.