Buen partido, mal resultado

La entrada de Keko y la actuación de los canteranos analizadas por el que fuera entrenador y secretario técnico del Real Valladolid

Calero frena a Dembelé. /G. Villamil
Calero frena a Dembelé. / G. Villamil
JAVIER YEPES

El Real Valladolid dejó ayer en su debut en Zorrilla ese mismo aroma de equipo hecho, estrenado a finales de la pasada campaña, y que tanto gusta porque denota fiabilidad sobre cualquier otra consideración.

La mejor noticia de un equipo como el nuestro es saber que su técnico se reafirma en la convicción de que el juego debe de ser pausado, armónico y colectivo. Y que esas tres premisas se pueden llevar a cabo esté enfrente el equipo que esté, para que nos muevan al convencimiento de que los importantes realmente somos nosotros, y como tal lo crean los futbolistas.

Por eso ayer el Pucela parecia en su estructura que estaba jugando frente al Sporting o al Numancia en los últimos compases de la campaña pasada.

Tranquilo en sus movimientos, pausado en el juego y rápido y firme en sus contraataques, aguantaba mas que dignamente el chaparrón al que le sometió el Barça en los primeros cuarenta y cinco minutos del partido intentando jugar unas bazas que para entonces solo alcanzaban al contraataque.

Moyano, Olivas, Calero y Nacho, por delante de Masip, confirmaron la fortaleza pasada que aumentó tremendamente con esa segunda línea conformada por Anuar, Borja y Alcaraz con la ayuda de Toni un paso mas adelantado.

Fue en ese bloque donde fraguó el equipo su pelea igualitaria, solo superada por la calidad técnica individual blaugrana, que le llevó a no ser noqueado ni en los mayores momentos de agobio.

En el debe atacante la escasa aportación de un Óscar Plano demasiado adelantado y la falta de acoplamiento lógico de un disperso Ünal en la punta del ataque.

En esos primeros cuarenta y cinco minutos mandó el Barca claramente y la falta de punteria junto al acierto defensivo local minimizaron el riesgo.

El gol blaugrana, tras el único despiste defensivo nuestro, sacó el orgullo del que se siente herido y a Borja del campo. La entrada de Keko metió a Toni en la banda izquierda, centró algo mas a Plano y el equipo empezó a llegar con algo mas de fluidez al área catalana.

Rapido en los cambios y sin concesiones en el sistema, Sergio González metió a Cop para suplir a Ünal y el equipo comenzó a apretar y a superar por las bandas a los culés mas de loq ue Valverde deseaba. De ahí que Vidal, el chileno Vidal, supliese a Dembelé para reforzar ese espacio.

En ese último cuarto de hora, el momento donde se fraguan los resultados, apareció el Pucela que la gente deseaba. Luchó mas si cabe, peleó en situación de igualdad absoluta y supero claramente al campeón. Apareció dos veces Keko en el área del gol y en ambas se le negó.

Fue una pena no marcar, un gustazo ver pelear al equipo y un dislate el estado del cesped. ¡Con lo bonito que está el campo!

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