Real Valladolid

La calidad frente a la adversidad

Mayoral trata de controlar un complicado envío. /Antonio de Torre.
Mayoral trata de controlar un complicado envío. / Antonio de Torre.

David Mayoral, extremo de 21 años, vuelve a lesionarse en pretemporada pero lucha por cumplir su sueño de debutar en Primera

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Con 21 años ya forma parte del primer equipo, aunque las lesiones han frenado por el momento su sueño de triunfar en el fútbol

Valladolid. La naturaleza le ha dotado de unas cualidades exquisitas para el fútbol, pero la diosa Fortuna parece empecinada en mover la rueda siempre a la contra. David Mayoral (Ávila, 5-4-1997) ha destacado entre los jugadores de su edad desde que comenzó a darle a la pelota en Ávila. La ciudad amurallada se le quedó pequeña y se trasladó a Salamanca para jugar en el Santa Marta salmantino, todavía en edad cadete, en busca de nuevos retos en el mundo del fútbol. Y desde entonces siempre ha sido prácticamente la referencia de su generación, con su estrella brillando rutilante y siempre un paso pro delante de su edad. Enseguida le enrolaron en la Liga Nacional Juvenil y ese mismo año, en el Santa Marta le hicieron debutar en Tercera División, el 30-11-2013, para dar la vuelta al partido y ganar 0-2 al Virgen del Camino. «En esos años solo te importa disfrutar con el fútbol, hacer amigos, pasarlo bien. Casi sin darte cuenta vas subiendo peldaños. Hicimos unos buenos años en el Santa Marta. Recuerdo que incluso hubo un equipo inglés interesado, pero continué con ellos», comenta David Mayoral. Y es que desde muy joven, David aprendió a vivir solo, en este complicado y muchas veces despiadado mundo del fútbol. «A todo te acostumbras. Desde luego que vivir solo desde muy joven te obliga a madurar más rápido, pero también se echa de menos a la familia».

«Solo le pido al fútbol que me respeten las lesiones, de lo demás creo que tengo fuerzas e ilusión para luchar por mis sueños»

Muchos ojos se pusieron sobre este diamante en bruto, pero finalmente fue el Real Valladolid el que le vistió con la camiseta blanquivioleta e inició su periplo por el filial, que alternaba las de cal con las de arena en una etapa igualmente cambiante en el primer equipo. «Hicimos alguna buena temporada, por ejemplo con Rubén Albés, en la que rozamos el 'play-off' de ascenso, y otras en las que luchamos por evitar el descenso. Son momentos ciertamente complicados porque eres muy joven, ves que personalmente haces una buena temporada, que te han salido muy bien las cosas, pero que no llegas al primer equipo».

Y es que en aquellos años, Mayoral, destacado en la selección de Castilla y León pero también componente de la selección española sub-18, fue a la pretemporada veraniega de la mano de Gaizka Garitano en Mondariz. Los cambios de técnico y los malos resultados del Real Valladolid dejan en la estacada a la cantera.

«Las lesiones son lo peor del fútbol, lo peor para un deportista, lo peor que hay»

Mucho más cerca lo tuvo en la temporada siguiente, 2016-2017, con Paco Herrera en el banquillo. Consolidado en el Promesas como un delantero de gran proyección, con unas cualidades que destacaban sobre el resto de jugadores de la categoría, Herrera le convocó para el primer partido de liga frente al Oviedo en Zorrilla. En ese encuentro se destapó otro canterano, Jose, que anotó el gol del triunfo, pero también fue el día del debut de Mayoral en la Segunda División, un 21-8-2016. Apenas disfrutó de unos minutos para dar relevo precisamente a Jose.

Parecía que el sueño se hacía realidad, pero las circunstancias tampoco fueron las más propicias. La irregularidad del primer equipo, el buen hacer de Jose, que saciaba el espíritu de la cantera, volvió a dejar a Mayoral en el filial, aunque a mitad de temporada, el club decidió cederle para que se fuese fogueando en la Segunda División. Su destino fue el UCAM Murcia. «Fue una experiencia muy bonita y allí me trataron fenomenal. Llegué a participar en ocho partidos y fue una buena fórmula para tantear la categoría», afirma el delantero abulense.

«Si no hay calidad no llegas, pero la suerte también es fundamental»

El entonces director deportivo, Braulio, nunca dudó de la calidad de Mayoral y por ello mismo le renovó hasta el 2020 afirmando que la temporada siguiente estaría ya con el primer equipo. Y tenía razón, pese a que Braulio fue uno de los que también abandonaron la nave blanquivioleta junto al técnico Paco Herrera.

Primer golpe

Ya con la vitola de jugador del Real Valladolid, David Mayoral vio cumplido su sueño de formar parte de un equipo profesional. Pero una lesión inoportuna en el primer partido de pretemporada ante el Tordesillas le dejó en el dique seco. Un esguince del ligamento lateral de la rodilla derecha dejaba a Mayoral sin pretemporada, con lo que eso supone de pérdida de estado de forma, de ritmo, de grupo, de confianza... «Fue muy duro, muy duro. Para mí, las lesiones son lo peor del fútbol, lo peor para un deportista. Es lo peor que hay».

Tenía su sueño prácticamente de la mano y se le escapó. Con todo, y pese a que volvió a recaer en octubre con un esguince de tobillo, David Mayoral supo recuperarse, si bien había perdido el tren del primer equipo y continuó en el Promesas. «Es cierto que también hay que contar con la colaboración del entrenador del primer equipo, de su disposición a contar con jugadores de la cantera», reconoce Mayoral.

Pero también hay que contar con los fichajes de invierno, que siempre suelen ser delanteros y que llegan casi con la obligación de solucionar los problemas del equipo. «El fútbol es así. Cualquier equipo intenta mejorar su plantilla. La cuestión es tener confianza en tus propias posibilidades», afirma el extremo blanquivioleta, aunque también es necesario que se les permita a los canteranos demostrar sus cualidades. En la temporada pasada, Mayoral tuvo la oportunidad de jugar varios partidos de Copa con el Real Valladolid.

Segunda portunidad

El subidón del 'play-off' y el ascenso a Primera colocó a los canteranos en un nuevo trampolín, aun más alto, más vistoso y también más peligroso. Pero Mayoral ya había escalado otro peldaño. Ya pertenecía al primer equipo. «Creo que para mí la etapa del filial ya está cerrada. Ahora mi objetivo está en aportar al primer equipo», comenta un Mayoral con la cabeza muy bien amueblada y que sabe que la constancia, el trabajo y, por supuesto, la calidad son la base del éxito. «Y también la suerte es fundamental. Desde luego, si no hay calidad no llegas, pero honestamente hay que reconocer que hay otros muchos factores que influyen en la carrera de un futbolista. Llegar arriba es muy muy complicado. He conocido a jugadores con un enorme potencial que se han quedado en el camino. Hay que tener una gran fuerza mental, porque no sabes cuándo va a llegar tu oportunidad y tienes que estar preparado», analiza con notable acierto el joven jugador, de 21 años.

Yla mala suerte le ha vuelto a poner a prueba. Hace una semana, en el último partido amistoso en el 'stage' de Marbella, una fuerte entrada de un rival malagueño le provocó otra lesión. «Me temí lo peor, porque me dolía muchísimo. He tenido roturas, esguinces, etcétera, pero esta vez el tobillo me provocaba un enorme dolor. Incluso los médicos pensaron que iba a ser una lesión más grave», relata Mayoral. Todo se quedó en un grave esguince de tobillo, sin afectación del peroné, pero que le suponen cinco semanas de recuperación. «Ahora mismo es lo único que me preocupa y mi única obsesión. Ya me han quitado la escayola y hoy mismo comenzaré la rehabilitación con los fisios, la piscina, los ejercicios, etcétera», comenta el delantero, conocedor como nadie de esta desagradable experiencia de la más inoportuna lesión. Pero tiene una confianza ciega en sí mismo y ningún miedo al futuro. «Solo le pido al fútbol que me respeten las lesiones, de lo demás creo que tengo fuerzas e ilusión para luchar por mis sueños».

«Todo sucede por algún motivo»

Lleva el dorsal 42, pero no tiene ninguna explicación especial. Mayoral no es supersticioso y no le dio mayor importancia al número que luciría en su camiseta. Por eso mismo tampoco cree que sea un jugador gafado por las lesiones. «Creo que todo sucede por algún motivo y hay que estar preparados para superar lo que venga. Para mí es un reto volver a estar preparado para conseguir jugar en Primera», afirma el extremo abulense. Y es que reconoce que «en Primera es más fácil porque no hay esa presión tan asfixiante como en Segunda, aunque también es más complicado jugar de 3/4 de campo en adelante. Creo que tampoco hay entradas tan fuertes».

Se hubiera sentido decepcionado si no hubiera habido esa avalancha de aficionados que quieren tener el carné para acudir a Zorrilla. «Después del 'play-off' a tope, de escuchar al estadio entonar el himno y de la locura del ascenso, estaba claro que la afición iba a seguir con nosotros», y además le pide que haga de Zorrilla un fortín donde sea imposible llevarse un solo punto, aunque también reconoce que será una temporada difícil: «Hay mucha competencia de equipos que, aunque tienen menos historia, han hecho las cosas bien y todos queremos seguir en Primera». Y para finalizar, Mayoral da con una de las claves vitales : «Lo más importante es disfrutar con lo que haces». Así, seguro que triunfa.

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