El Celta, la primera víctima del Pucela

Los blanquivioletas ganaron su primer partido en la máxima categoría ante los gallegos, con Helenio Herrera y Ricardo Zamora en los banquillos

La clave del triunfo blanquivioleta sobre el Celta fueron los goles de Julián Vaquero, a quien vemos posando en el viejo estadio Zorrilla. /El Norte
La clave del triunfo blanquivioleta sobre el Celta fueron los goles de Julián Vaquero, a quien vemos posando en el viejo estadio Zorrilla. / El Norte
JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

El fichaje de Helenio Herrera como entrenador del Real Valladolid fue la comidilla de los diarios deportivos y de las tertulias de café durante las semanas previas al comienzo de la Liga 1948-49, en la que el conjunto vallisoletano debutaba en Primera División.

Aunque nunca había entrenado en nuestra país, Herrera era un técnico de prestigio por su carrera en Francia y por sus ideas renovadoras en el aspecto táctico, pues fue uno de los primeros entrenadores en aplicar la célebre 'WM' que no dio, por cierto, resultado en el debut de los blanquivioletas en la categoría, ya que cayeron goleados en San Mamés, ante el Athletic de Bilbao.

Se dijo que H.H. había cambiado de sitio a todos los jugadores y de ahí el desconcierto que hubo, pero la verdad fue que la plantilla vallisoletana necesitaba más tiempo para asumir las innovadoras tácticas de 'don Wolframio', como le llamaban los aficionados, con una buena dosis de humor.

Helenio Herrera, en su época de entrenador del Real Valladolid, el club que le abrió las puertas del fútbol español.
Helenio Herrera, en su época de entrenador del Real Valladolid, el club que le abrió las puertas del fútbol español. / El Norte

A la semana siguiente, presentación del equipo ante sus aficionados en el viejo estadio Zorrilla con el Celta como rival peligroso, ya que en la primera jornada le había metido seis al Gimnástico de Tarragona y además tenía un entrenador de postín, el mítico Ricardo Zamora, que llegó a Balaídos después de hacer campeón al Atlético Aviación, denominación que en los primeros años de la posguerra tuvo el Atlético de Madrid.

El partido, pues, ofrecía un aliciente extra por el duelo táctico que se esperaba entre Herrera y Zamora, dos leyendas de la historia del fútbol, aunque entonces tenía más peso específico el mítico exportero del Español y Real Madrid.

Helenio Herrera no era hombre amigo de reconocer sus errores, y para justificar el siete que le hizo el Athletic de Bilbao el domingo anterior, echó la culpa al portero Rico, que el Valladolid había fichado ese año, procedente del Levante. Así que Rico fue al banquillo y ante el Celta debutó en Primera División, Goyo, futbolista vallisoletano forjado en la cantera blanquivioleta, aunque había estado cedido en el Alas y en el Salamanca, hasta que le llegó su oportunidad.

Según las crónicas, realizó alguna salida un tanto alocada, pero bajo los palos estuvo muy seguro y realizó paradas de mérito, que no le sirvieron de mucho porque en la siguiente jornada volvió Rico y más adelante, Hilario, otro portero que llegó procedente de la cantera del Real Madrid y que tampoco convenció a H. H., que solo respiró tranquilo cuando, de cara a la segunda vuelta, llegó Saso, que ya había jugado algunos partidos en el Atlético de Madrid.

Así que aquella temporada del debut del Valladolid en Primera, se alinearon nada menos que ¡cuatro porteros!, algo totalmente inusual tanto entonces como ahora.

Pero volviendo al partido con el Celta, Herrera le ganó a Zamora su duelo particular, ya que el Pucela se impuso por 4-2 y logró el primer triunfo en la máxima categoría. Abrió el marcador el gallego Areitio, remontando después el Valladolid con dos goles de Vaquero, uno de Peralta y otro de Revuelta, mientras que en los minutos finales, Areitio volvió a marcar para los gallegos.

La victoria tranquilizó los ánimos de la parroquia local, pero en honor a la verdad hay que decir que el Celta sufrió la lesión del defensa Mesa y la expulsión de Gaítos, y terminó con nueve el partido. Además, el equipo vigués, que había sido cuarto la temporada anterior, perdió a sus tres figuras, traspasadas el Real Madrid: Muñoz, Olmedo y Pahiño, máximo goleador, con 23 tantos, en su última campaña con los celestes.

Helenio Herrera, fiel a su estilo, comentó que la victoria fue producto de los cambios tácticos que había introducido, aunque la prensa coincidía en destacar la buena actuación de Julián Vaquero, así como de Peralta, recién llegado del Tarragona, de Ortega, que seguía siendo el cerebro del equipo, y del entonces joven Goyo, que hoy con 93 años cumplidos, es el único superviviente de aquel Real Valladolid que debutó en Primera División y salvó la categoría con bastantes más apuros de los inicialmente previstos, pese al fichaje estrella de su entrenador H. H., que antes de que concluyera la temporada ya tenía apalabrada su marcha al Atlético de Madrid.

 

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