el comando Pcfútbol

Critica el articulista el empecinamiento de parte de la afición en hundir proyectos y, sobre todo, la falta de autocrítica de que no tiene que tomar decisiones

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CARLOS PÉREZ

No pretendo repartir carnets de buen o mal aficionado. No me corresponde y mi criterio seguro que es el equivocado. Pero es verdad que quiero hacer una crítica al aficionado medio de este deporte. Lo hago por esa tendencia a exagerar lo bueno y lo malo de unos resultados. Esa manera de vivir en una montaña rusa que tenemos los aficionados de cualquier equipo de fútbol. Pero esta crítica la quiero hacer a raíz de lo que estamos viviendo en Valladolid estos dos últimos meses más o menos. Ya os digo que mi criterio no tiene que ser ni el bueno ni el acertado, pero esta columna la escribo yo y es mi opinión.

Creo que en esta ciudad tenemos la costumbre de vernos en primera en octubre y en segunda B en marzo. Empezamos a pedir la destitución de entrenador en navidades (este año antes) y nos cargamos el proyecto. El problema es que siempre alguien tiene razón. Se despida o no al entrenador, se logre el objetivo o no, siempre habrá alguien que lo veía venir.

Creo que si se viviese el fútbol como una cosa más normal, donde uno tiene que ganar y otro tiene que salir derrotado viviríamos más a gusto. Llevamos años donde se pide un proyecto de cantera. Ese deseo nos ha durado lo que han tardado en llegar malos resultados. Si ganamos jugando mal criticamos el juego y sin embargo cuando perdemos jugando bien nos aferramos al resultado para vivir en continuo desasosiego.

Esto pasa desde siempre, pero de un tiempo a esta parte existe lo que yo llamo la generación del PcFútbol. Son aquellos que acostumbrados a coger al Valladolid en malas condiciones en un par de temporadas lo tienen jugando la final de la champions. Y claro, si yo puedo hacerlo desde el Pc, por qué estos inútiles (presidente, entrenador y jugadores) no lo hacen.

Uno de mis anuncios preferidos fue aquel de Canal + en el que aparecía un aficionado en su casa viendo un partido de fútbol y critica a un jugador de su equipo que falla un partido. En ese momento suena el timbre de casa y 'secuestran' al protagonista al que llevan al estadio en ese momento a tirar ese penalti delante de todo el mundo. Sentado en casa es muy fácil hacer las cosas bien. El que no tiene que tomar ninguna decisión no se equivoca nunca. De hecho, me encantaría ver el rendimiento en su trabajo de toda esa gente si estuviese minuciosamente observado en cada cosa que hace y recibiendo voces de sus jefes cada vez que no hacen algo como sus superiores pensasen que se debiera hacer. No he dicho mal, he dicho no hacerlo como el observador lo había hecho.

La crítica constructiva es buena. No sólo es buena, es necesaria. Sin ella se llega a la autocomplacencia. Lo que hacemos los aficionados está muy lejos de ser constructivo. Mejorémolo.

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