sin complejos

El autor se sorprende no por los nueve puntos sumados en las primeras siete jornadas, sino por cómo lo ha hecho este Real Valladolid que juega sin complejos

Sergio González da instrucciones a sus jugadores sobre el campo./RAMÓN GÓMEZ
Sergio González da instrucciones a sus jugadores sobre el campo. / RAMÓN GÓMEZ
CARLOS PÉREZValladolid

El lunes me preguntaban que si me había sorprendido el arranque del Real Valladolid. Mi respuesta fue que me había sorprendido más el cómo que el qué. Yo creo que los nueve puntos en la clasificación no son algo meritorio. Quizá sí la forma de conseguirlos.

Ver a un recién ascendido jugar sin complejos, con clara intención de jugar al fútbol y además no salir escarmentado sí me sorprende. Por que además hay recién ascendidos y recién ascendidos. No es lo mismo subir con un ascenso directo haciendo una buena temporada que subir jugando una fase de promoción porque has hecho diez partidos buenos. De hecho, en los últimos cinco años, solo un recién ascendido con ascenso directo ha bajado en su primera temporada (el Eibar de Garitano que luego no llegó a descender por el descenso administrativo del Elche). En ese mismo tiempo, solo otros dos equipos descendieron en su primer año y fueron los dos que subieron siendo el último equipo clasificado de los cuatro que jugaron la promoción (Córdoba y Osasuna).

Me encanta la propuesta de Sergio y la forma en que los jugadores la han hecho suya. En segunda es muy fácil ser valientes, pero es que creo que la propuesta en primera es más ofensiva a pesar de lo que nos cuesta marcar goles. O nos costaba hasta hace una semana. La dupla Míchel con quien sea es una garantía. Personalizo en Míchel porque creo que es la tecla que lo cambia todo. El año pasado hubo un Valladolid con Míchel y otro sin él. Y esta temporada igualmente hemos visto al mejor Real Valladolid con el valenciano en el campo.

La experiencia nos dice que los equipos en teoría más débiles que empiezan bien suelen cumplir sus objetivos, salvo que les entren dudas. El Eibar que he nombrado antes, llevaba 26 puntos al final de la primera vuelta y acabó descendiendo con 35. Así que una victoria ante el Huesca en la jornada ocho no nos va a dar media permanencia. Media permanencia la tendremos el día que consigamos doce victorias. Hasta entonces y siento ser el aguafiestas de esta familia, hay que apretar el culo y recordar lo que nos ha costado cada punto de los nueve que hemos conseguido esta temporada. No se trata de sentenciar al equipo en la jornada cinco diciendo que en diciembre estábamos descendidos y haciendo un llamamiento a empezar a preparar la temporada que viene en segunda como he leído a algún iluminado, ni de decir que el Villarreal, Betis o Celta jugaron en Europa el año de su ascenso.

El camino es ser ambiciosos y salir cada domingo pensando que podemos ganar al rival que sea y en el campo que sea. Justo como estamos haciendo ahora.

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