Confiar para ganar

El autor lanza un guiño optimista y hace un repaso a los últimos aspectos positivos que ha hecho el equipo de Sergio González

Keko, en el centro del rondo, en uno de los entrenamientos semanales del Real Valladolid. /A. Mingueza
Keko, en el centro del rondo, en uno de los entrenamientos semanales del Real Valladolid. / A. Mingueza
CARLOS PÉREZValladolid

Nos preocupamos más por lo que puedan hacer los demás que por nosotros. Examinamos el calendario en búsqueda de clavos ardiendo en forma de distracciones de nuestros rivales que faciliten nuestra victoria. Así celebramos el tener que enfrentarnos al Betis antes del partido de vuelta de las semifinales de copa, animamos al Valencia en ese partido por jugarse la final días después de su visita a Zorrilla el último partido de liga o estamos pendientes ahora de las bajas del Madrid o de quién será su entrenador el domingo. Pero la vida es eso que te ocurre mientras tú haces planes y ya hemos visto cómo el Betis nos ganaba dos a cero.

Estos es como lo que ocurría en la Segunda Guerra Mundial. Resulta que los aliados para evitar que hubiese bajas entre los aviadores examinaron los daños en los aviones para ver donde debían reforzarlos. Así decidieron proteger los timones y las puntas de las alas hasta que un oficial del ejército aliado dijo que cometían un error. Estaban decidiendo eso viendo los aviones que regresaban, pero no los derribados. Así que él dijo que había que proteger la cabina y los motores que es donde no había impactos en los aviones revisados. Las zonas que los expertos pedían reforzar no eran vitales y por eso los aviones regresaban. Reforzando las zonas vitales como decía Abraham Wald, que así se llamaba el atrevido oficial que se atrevió a llevar la contraria, conseguirían que llegasen más aviones.

Así estamos en Valladolid, buscando errores en las zonas no vitales dejando de un lado nuestro juego que sería la principal zona vital en esta parábola. Yo que soy de natural optimista, me quedo con cosas positivas por ejemplo del último partido. Primero la capacidad de reacción del equipo. Segundo la capacidad de jugar al fútbol que demostramos en la primera parte. Y tercero el compromiso de los jugadores, algo de lo que nunca he dudado. Y además de optimista soy realista y observé la forma en la que el equipo se cayó en la segunda parte a causa del penalti fallado y del segundo gol corregido. Ahí es donde hay que actuar. Ese aspecto emocional que hace que juguemos con miedo es el que nos está matando poco a poco. Hacer creer a los jugadores que solo ganaremos si el equipo contrario viene distraído es como reforzar las puntas de las alas de aquellos aviones. Confiar en que podemos ganar por nosotros mismos es el primer paso para ganar el domingo. La última vez que el Real Madrid visitó Zorrila venía jugándose la liga y empató de milagro.

Necesitamos ganar el domingo y todo pasa porque los jugadores crean que pueden hacerlo. Si están pendientes de si los jugadores le van a hacer la cama a Solari o de la convocatoria perderemos el partido antes de saltar al campo. Si yo fuera Sergio les pondría el vídeo de la primera vuelta para recordarles que saben jugar al fútbol. Y bastante bien, por cierto.