Análisis: Todos los contactos no son penalti

El autor del texto explica dos de las jugadas que generaron polémica después del partido Real Valladolid-Getafe

Munuera Montero da explicaciones a Rubén Alcaraz, Moyano y Fernando Calero. /LFP
Munuera Montero da explicaciones a Rubén Alcaraz, Moyano y Fernando Calero. / LFP
JUAN CARLOS ALONSOValladolid

Hemos escuchado y leído en infinidad de ocasiones que el fútbol es un deporte de contacto donde se producen forcejeos, agarrones, empujones, zancadillas.... de los participantes en busca del bien preciado del juego que no es otro que el balón. Todos estas acciones con contacto no son siempre falta, para ello debe existir por parte de alguno de los jugadores una conducta imprudente, que es aquella que muestra falta de respeto por el juego o el rival. Valorar estas conductas es la base principal de las reglas de juego. Para ello el árbitro debe visualizar en qué zona se produce el contacto para luego interpretar si la fuerza e intensidad empleada impiden al rival participar en la disputa con las mismas condiciones o pone en riesgo su integridad física. En caso de que se exceda en esa fuerza, hablaríamos de un juego brusco grave que además conlleva expulsión.

En el partido de Zorrilla se produjeron dos jugadas que en el campo pasaron desapercibidas para parte de los jugadores y parte del público presente por ser consideradas un lance más del juego, donde dos jugadores contactan pero sin darse todos los elementos necesarios para poder considerarlo como penalti.

Dentro de las dos acciones que vistas en imagen siempre te queda el elemento distorsionador de la cámara lenta (por eso el VAR solo utiliza esta cámara lenta para establecer el punto de contacto, nunca para valorar la intensidad empleada en la jugada que se revisa a velocidad normal), podemos deducir que el árbitro tuvo el criterio correcto en la resolución de las mismas. En la jugada del primer tiempo, Alcaraz saca una falta hacia él área, Moyano y Djene están mirando el balón que viene por el aire, Moyano no consigue rematar y acto seguido Djene choca contra él derribándolo. La clave de esta jugada para no señalar penalti radica en que en ningún momento el defensa impide rematar al pucelano con todas las garantías y el choque posterior es fortuito.

La jugada donde Anuar cae es más dudosa pero es cierto que según conduce va desequilibrado, posiblemente porque ya había sufrido el pinchazo que posteriormente lo dejó lesionado. El defensa le encima por detrás y coloca su brazo recogido en la la espalda, al producirse el contacto el ceutí se va al suelo. La sensación que deja la jugada es coincidente con el criterio de Munuera que entendió que el contacto del defensa no provocaba el derribo del jugador pucelano.

En definitiva, jugadas de este tipo son frecuentes en los partidos y generan en ocasiones debates, donde incluso se puede opinar de manera diferente. Pero en la mayoría de las veces no son tomadas en cuenta para analizar ni por los propios profesionales por la claridad de las mismas. En esta ocasión sin entender muy bien el por qué salen a la palestra, incluso cuando desde la propia institución del Real Valladolid y sus jugadores no han mostrada la más mínima duda de estos dos lances y siguen apostando por esos valores de respeto que desde luego están convirtiendo al Pucela en más deportivo si cabe.

Cada cual que saque sus conclusiones y separemos lo que es fútbol de otras actividades que generalmente la gente que viene de ellas es para aprovecharse, en esta ocasión de una afición en la cual me incluyo, donde se nos quedó un gran dolor por ver cómo se nos escaparon los tres puntos en los instantes finales.