Los cuatro futbolistas que hacen funcionar al Real Valladolid B

Pablo, Waldo, Miguel y Kike han sido los mejores futbolistas del filial blanquivioleta en el arranque de la temporada

Miguel de la Fuente posa en el Benito Villamarín tras debutar en Primera División./Real Valladolid
Miguel de la Fuente posa en el Benito Villamarín tras debutar en Primera División. / Real Valladolid
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Son muy jóvenes, de entre 18 y 23 años, pero han asumido con naturalidad y mucho trabajo la responsabilidad que Miguel Rivera, entrenador del Real Valladolid B, ha cargado sobre sus espaldas.

En ellos -Pablo, Kike, Waldo y Miguel- se asienta el estilo de juego del filial pucelano, basado en el fútbol combinativo en el centro del campo y en la verticalidad de las bandas, donde destaca sobremanera Waldo Rubio, que habitualmente actúa como extremo izquierdo.

El futbolista pacense (nacido el 17 de agosto de 1995) llegó a Valladolid el verano pasado procedente del segundo equipo del Córdoba, club con el que llegó a debutar en la categoría de plata cuando participó en los choques frente al Cádiz y el Albacete. Con el gol de penalti que consiguió frente al Inter de Madrid suma ya dos tantos en los 1.045 minutos de juego que ha disputado. Junto con el lateral izquierdo Corral, su escudero en la banda, son los únicos futbolistas del equipo que han sido titulares en los 12 partidos de liga disputados hasta el momento en el Grupo I de la Segunda División B.

Una defensa sin dos puntales

Apa y Sali fueron dos de los defensas más utilizados el curso pasado por Miguel Rivera, que este año no ha podido contar demasiado con ellos. El primero, palentino de 18 años, sufrió una lesión de tobillo en verano y este curso solo ha disputado 155 minutos repartidos en 3 encuentros. Miguel Rivera aseguró que «no está» tras el partido frente al Inter de Madrid, pese a que el futbolista parece recuperado físicamente y calentó durante la segunda parte. Salisu (19), por su parte, se encuentra lesionado desde hace aproximadamente un mes. Entrena con el primer equipo, con el que no ha llegado a debutar. Con el B ha jugado 5 encuentros.

En la faceta anotadora le iguala Kike Pérez (Toledo, 14 de febrero de 1997), el otro fichaje estrella del club para el filial en el pasado mercado de verano. Su llegada ha hecho olvidar a Antonio Domínguez, que brilló el año pasado tras su llegada en invierno a los Anexos, subió al primer equipo y salió cedido en pretemporada al Sabadell, del Grupo III de Segunda B.

Kike intenta bajar la pelota en el choque con el Rápido de Bouzas.
Kike intenta bajar la pelota en el choque con el Rápido de Bouzas. / Rodrigo Jiménez

Kike, como se le conoce futbolísticamente, roza también los 1.000 minutos de juego esta temporada. Es el dueño del centro del campo pucelano, donde destaca su calidad y su visión de juego. Se encuentra en Valladolid cedido por el Lugo, en un contrato que contempla una opción de compra, tras pasar el año pasado por el Cerceda, donde también estaba prestado por el conjunto gallego y disputó un total de 29 encuentros en los que cosechó 5 tantos. En la otra banda, la derecha, actúa Pablo, el más joven de todos con 18 años (nació en Valladolid el 19 de diciembre de 1999). Es el que ha irrumpido con más fuerza desde el Juvenil de División de Honor, al que pertenecía el año pasado. Su enorme calidad y su entrega le han valido para convertirse en uno de los más utilizados por su entrenador, que en la última jornada, sorpresivamente, le alineó como lateral para rehacer una maltrecha defensa plagada de ausencias.

Waldo corre la banda junto a un jugador de Las Palmas Atlético.
Waldo corre la banda junto a un jugador de Las Palmas Atlético. / Rodrigo Jiménez

Miguel de la Fuente (Tudela de Duero, 3 de septiembre de 1999) es el pichichi del equipo con 4 goles, con lo que ya ha superado sus cifras de los dos años anteriores en el filial (el año pasado anotó 2 en 25 partidos y hace dos años no consiguió ninguno tras participar en 7 encuentros). Sergio González, técnico del primer equipo ha contado con él para completar varias de sus convocatorias e incluso le hizo debutar en Primera frente al Real Betis y le dio 90 minutos en Mallorca en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey.

Sobre él están puestas muchas miradas, especialmente tras sus convocatorias con la selección española sub-19, que le pusieron en el candelero.

Pablo, segundo por la izquierda, en la foto de los jugadores del Promesas que hicieron la pretemporada con el primer equipo.
Pablo, segundo por la izquierda, en la foto de los jugadores del Promesas que hicieron la pretemporada con el primer equipo. / G. Villamil

Toque del entrenador

«Hay que ayudar al primer equipo, pero eso no te puede hacer perder la concentración», avisaba Miguel Rivera el domingo tras la victoria del Promesas frente al Inter de Madrid. El malagueño está viendo como varios de sus futbolistas participan en ocasiones en los entrenamientos del primer equipo e incluso en las convocatorias como en la del partido de Copa de Mallorca al que viajaron, además de Miguel; Pablo, Kuki Zalazar y Corral. Rivera repitió quiso poner en valor la dificultad que esto conlleva para su trabajo diario. Pese a todo, considera que el equipo «necesitaba reencontrarse consigo mismo» tras todos estos vaivenes y que lo consiguió con la victoria. «Son las cosas que tienen los filiales», remató el preparador.

 

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