Las cuentas del Real Valladolid se detienen en la jornada 37

Waldo celebra el gol logrado ante el Athletic, primero en Primera División. /Villamil
Waldo celebra el gol logrado ante el Athletic, primero en Primera División. / Villamil

Un triunfo ante el Rayo y un empate o derrota del Girona certifica su permanencia. Las calculadoras de los implicados desvían su mirada a Vallecas y Montilivi el próximo domingo

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

No hay rastro de calculadora alguna en el vestuario del Real Valladolid. El técnico ha reconocido que aparcó las cuentas hace ya algunas semanas, concretamente desde que cifró la permanencia en 38 puntos, y los jugadores son todos de letras. Puras. Su cabeza no va más allá del próximo domingo. Y la 'fórmula Simeone', sin duda, es la más idónea en la recta final de campeonato cuando te lo estás jugando todo a una carta, domingo tras domingo.

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Tantas son las combinaciones y tantas las sorpresas que acontecen tradicionalmente en las últimas jornadas de liga que pensar más allá de la jornada 37 es un canto al sol. Emplazar toda tu suerte a esa última jornada en Zorrilla, por muy bien que haya salido ante Girona y Athletic, sería poco más o menos que jugar a la ruleta rusa. Siempre habría un mínimo porcentaje de acabar en el pozo. Y esas probabilidades siempre son mucho mayores cuando no dependes de terceros.

Ahora mismo, el Valladolid se ha ganado por méritos propios el derecho a depender de sí mismo. Sin mirar más allá de Vallecas, uno de los escenarios a los que mirarán los cinco implicados en la carrera por la permanencia este domingo (18:30, horario unificado para todos los partidos). El otro punto caliente del carrusel estará en Montilivi, donde Girona afrontará su final ante el Levante sin más opciones posibles que una victoria.

Valladolid, a la carta de Vallecas

Aún le quedaría otra, pero dos reyes y buen juego contra un equipo ya descendido no es lo mismo que contra otro con aspiraciones 'Champions'. La baza siempre será más factible por mucho que las primas a terceros empiecen a sobrevolar en el ambiente. La necesidad del Real Valladolid debería ser suficiente para neutralizar la intensidad de un rival sin nada en juego deportivamente más que el orgullo profesional de despedir la liga con dos victorias.

En Vallecas, y en un domingo especialmente convulso por la unificación de horarios, pueden darse todo tipo de escenarios. El más optimista acabaría en la fuente de la plaza Zorrilla. Y para bañarse en ella, el Valladolid tendría que sumar tres puntos ante el Rayo y que el Girona no sea capaz de ganar al Levante. Un empate entre catalanes y valencianos también valdría. En ese caso los de Eusebio Sacristán sumarían 38, el Valladolid 41, y el 1-0 en Zorrilla contra el Girona mandaría a los gerundenses a Segunda.

El segundo escenario pasa por un empate en Vallecas. En ese caso, una victoria del Girona volvería a mandar al equipo de Sergio a puesto de descenso y, por lo tanto, a perder el privilegio de depender de sí mismo en la última jornada.

Salvado en todos los hipotéticos triples empates

Una vez que el Rayo se ha quedado fuera de la ecuación, cualquier triple empate entre los cinco equipos que pelean por la permanencia beneficia a los intereses del Real Valladolid, que ha sabido elegir dónde y a quién ganaba esta temporada.

Los de Sergio han ganado este año en campo del Villarreal (0-1), vencieron en Zorrilla a Levante (2-1), Celta (2-1) y Girona (1-0), y sumado empates que ahora doblan su valor en Montilivi (0-0), Balaídos (3-3) y en casa frente al Villarreal (0-0).

Todo ello hace que el Real Valladolid supere a todos sus rivales directos en caso de que la permanencia en Primera tenga que decidirse con tres equipos igualados a puntos. En este sentido, la final entre Girona y Levante puede deshacer muchas cábalas.

En el tercero de los escenarios posibles, una derrota, las miradas volverían a desviarse a Montilivi ya que a los blanquivioleta les basta con suma los mismos puntos que el Girona. En este último caso estaría obligado a ganar al Valencia para alcanzar los 41 puntos y esperar posibles combinaciones.

Girona y Levante, punto final

Aún tendría otra bala en el cargador el Levante pero para el conjunto catalán no hay otro resultado posible que una victoria si quiere apurar sus opciones de permanencia en la máxima categoría.

En el caso de los de Eusebio no solo se ha encasquillado su calculadora en las últimas semanas –una victorias en las ocho últimas jornadas– sino que las señales que envía no son nada optimistas. Su mejor estilete y cuarto máximo goleador del campeonato, Christian Stuani (18 tantos), no jugó este fin de semana en Getafe por problemas en el sóleo y gemelo de la pierna izquierda, y es duda para la final ante el Levante. Además, Borja García fue expulsado con roja directa por «mandar a la mierda» a Hernández Hernández y está pendiente de sanción. Y por si fuera poco, su bagaje como local es el peor de la liga con una sola victoria en los últimos once encuentros en Montilivi.

Además, recibe a un equipo que tiene la permanencia a tiro de victoria. El Levante se salva si gana en Girona, e incluso un empate podría ser suficiente en caso de acabar la temporada con los mismos puntos que los catalanes, ya que tiene mejor diferencia total de goles –empataron a dos en la primera vuelta–.

El equipo de Paco López presenta también mejor 'average' particular con el Valladolid –perdió 2-1 en Zorrilla y ganó 2-0 en el Ciudad de Levante– y con el Celta, al que devolvió con creces la derrota en la primera vuelta (1-2) con un contundente 1-4 en Balaídos.

Villarreal, con la mente en el Eibar

Parecía haber enderezado la embarazosa situación en la que se vio inmerso poco antes de volver a llamar a Javi Calleja, pero su calendario aún puede depararle sorpresas. Más concretamente si no consigue ganar este domingo al Eibar, ya salvado.

Incluso un empate puede meterle en problemas debido a que despide la liga en campo de un Getafe con la 'Champions' en juego. En ese caso alcanzaría los 41 puntos y problemas de consideración en posibles triples empates. Por este motivo, la visita del Eibar de Mendilibar se entiende en Castellón como una final en la que solo vale sumar los tres puntos en juego. Cualquier otro resultado le condenaría a desviar su mirada a Vallecas y Montilivi. Allí donde acaban todas las calculadoras.

Celta, el más agraciado

No solo le ha sonreído la fortuna por tener que medirse a un Barcelona ya campeón –ese partido le ha llevado hasta los 40 puntos–, sino que el calendario le concede la posibilidad de certificar la permanencia delante de su público en la última jornada ante un Rayo ya desahuciado.

Antes debe visitar este fin de semana San Mamés, un escenario poco propicio a las sorpresas en las últimas semanas, si bien en su caso sí puede permitirse jugárselo todo a una carta en Balaídos el fin de semana del 18 de mayo.

En Vigo, apuntan desde tierras gallegas, salen las cuentas. Y no solo por esa última jornada. También podría certificar su salvación si iguala en Bilbao el resultado que coseche el Girona ante el Levante. En ese caso, la permanencia sería virtual toda vez que a igualdad de puntos se resolvería por el coeficiente de goles general –Girona ganó en la ida 3-2 y el Celta se impuso en la vuelta por 2-1–.

Ahora mismo, a falta de contabilizar las dos últimas jornadas, el Celta tiene una ventaja de siete goles sobre el Girona, algo que se antoja imposible de recuperar.

Los quince puntos que ha sumado el equipo de Fran Escribá en las diez últimas jornadas, amparado en la vuelta de Iago Aspas tras su lesión, le permite liderar el pelotón de los cinco equipos que compiten por esquivar el descenso de categoría.