La derrota del Real Valladolid ante el Leganés, un bofetón de realidad

Considera el autor que el resultado del pasado sábado puede servir al Pucela para espabilar

El entrenador y los jugadores del Real Valladolid se retiran del campo tras la derrota del pasado sábado. /G. Villamil
El entrenador y los jugadores del Real Valladolid se retiran del campo tras la derrota del pasado sábado. / G. Villamil
TONY POLA

Después de su fallo ante el Leganés, Jordi Masip atendió a los medios reconociendo su error, agradeciendo el apoyo de los compañeros y la afición y asegurando que ya tenía ganas de volver a enfundarse los guantes. Esta debe ser la actitud de un equipo que no es nada si deja de pelear y de anteponer el bloque a las individualidades. No olvidemos que Sergio estimuló a los mismos nombres que vagaban por Segunda para formar un conjunto sólido, fiable y peleón que nos dio un solvente ascenso.

El encuentro ante el Leganés, con fallo garrafal incluido, debe ser la bofetada que espabile a un Pucela en el que quizás algunos estaban ya despistados entre los cantos de sirena en forma de ofertas de otros equipos. Otros, ante el gran comienzo de temporada, habían perdido seguramente la perspectiva de lo que somos y de que la permanencia debe ser el primer y básico objetivo. La llegada de Ronaldo y sus promesas en forma de grandes proyectos urbanísticos no deben tampoco tapar que, hoy por hoy, todo pasa por permanecer en Primera para poder construir algo esperanzador y duradero.

El equipo, claro que sí, ha jugado muy bien, plantando cara a conjuntos muy grandes. Ahora, atravesamos una mala racha de resultados y urge acabar la primera vuelta, al menos, con la mitad de los cuarenta puntos o más que podrían dar la permanencia. Luego, sí o sí, Ronaldo debe tirar de contactos para traer a jugadores que no rompan el conjunto, pero que aporten la calidad y el gol que tanto ansía el Pucela.

Debemos volver a ser, con la humildad que exige el entrenador, los que dominábamos ante Gijón y Numancia (aunque no tengamos a Hervías ni a Mata). Hay que asumir que, como Masip, errar es de humanos, pero recordar que lo que hizo grande y dio mucho crédito a este Real Valladolid es la lucha y la entrega durante los 90 minutos.

Seguramente algunos jugadores no sean tan buenos como nos creímos hace unas semanas, pero también es cierto que la imagen de, por ejemplo, nuestro portero ante el Leganés, no debe definir a este Pucela. La Liga, es obvio, es una competición muy larga que nos va a exigir mucho esfuerzo hasta llegar a la cifra que nos aporte tranquilidad. Si alguno creyó que esto sería fácil y que el Valladolid aseguraría la Europa League en diciembre, que haga propósito de enmienda y redoble esfuerzos para todo lo que se viene.

 

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