El diálogo superfluo de Cordero Vega en el Real Valladolid-Rayo Vallecano

El excolegiado Juan Carlos Alonso analiza la actuación del trencilla del partido en Zorrilla

Alcaraz y Trejo pelean por el balón durante el partido. /Ramón Gómez
Alcaraz y Trejo pelean por el balón durante el partido. / Ramón Gómez
JUAN CARLOS ALONSO

El partido de Zorrilla fue sencillo de dirigir para el santanderino Cordero Vega ya que no se produjeron acciones bruscas a excepción de una patada temeraria de Bebé a Alcaraz que le pudo costar más cara que la amonestación.

El cántabro mostró dos versiones. En la primera parte estuvo excesivamente dialogante y hasta en seis ocasiones reprendió a jugadores de ambos equipos en acciones normales que no merecían más que señalar la infracción, lo que ralentizó el juego. Esto sumado a las pérdidas de tiempo de Dimitrievski hizo que ese periodo tuviera poco tiempo de juego efectivo.

En la segunda parte estuvo más asentado, con el único error de la tarjeta que no mostró a Ba por cortar con el brazo un balón frontal hacia Keko, que se desmarcaba en él área, lo que abortó un ataque prometedor. Acertó al señalar penalti sobre Cop ya que el defensor rayista es superado por él y le zancadillea, derribándole. Como no era ocasión manifiesta de gol y en la acción había disputa, con buen criterio no amonestó a Ba.

Señaló dos juegos peligrosos pasivos por retener un jugador de diversos modos el balón en el suelo y con ello poner en riesgo su integridad física ante la presencia de un contrario para disputarlo.

En definitiva, no tuvo problemas para sacar el partido adelante, pero ha de controlar las insistentes advertencias a los jugadores que crean desasosiego en el jugador y la grada y no ayudan al ritmo del encuentro.