Fútbol | Primera División

Dulce empate del Real Valladolid ante el Villarreal

Óscar Plano intenta evitar la entrada de Bonera. / G. Villamil

El conjunto pucelano se conformó con un punto en la segunda mitad tras un arranque de partido fulgurante en el que pudo adelantarse en el marcador

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Durante algunas semanas, allá por octubre, la afición del Real Valladolid empezó a creer que con los mimbres del equipo que ascendió de forma brillante a Primera División y gracias a la fortaleza defensiva demostrada en el arranque del campeonato, la salvación era una cosa casi hecha que permitiría, con el paso de las semanas, echar un vistazo de reojo a los puestos europeos, aunque solo fuera por aquello de soñar con algo bonito.

La realidad se ha terminado por imponer y aquel equipo que levantó las loas de todos con sus victorias en el Benito Villamarín o en Anoeta sumó ayer a sus derrotas ante el Huesca, el Rayo Vallecano o el Leganés una nueva mácula, empatando en casa con el Villarreal en un choque que deja a los de Sergio con tres puntos de ventaja sobre el Rayo, que, con un partido menos, marca los puestos de descenso.

0 Real Valladolid

Masip; Moyano (Antoñito, m.67), Kiko Olivas, Joaquín, Nacho; Keko (Borja, m.89), Alcaraz, Míchel, Hervías (Verde, m.81); Óscar Plano y Guardiola.

0 Villarreal

Asenjo; Álvaro, Bonera (Costa, m.87), Funes Mori; Miguelón, Iborra, Fornals (Bacca, m.71), Cazorla, Pedraza; Toko Ekambi (Chukwueze, m.81), Gerard Moreno

Árbitro
Hernández Hernández (Comité de Las Palmas) mostró tarjeta amarilla a los locales Óscar Plano, Rubén Alcaraz y Pablo Hervías y a los visitantes Funes Mori y Santiago Cazorla.
Incidencias
16.842 espectadores en el Nuevo José Zorrilla en partido correspondiente a la vigesimotercera jornada de LaLiga Santander. Durante el himno del Real Valladolid el fondo norte lució una gran bandera blanquivioleta.

Lo cierto es que Sergio ya había anunciado a lo largo de la semana que su equipo necesitaba puntuar, «sí o sí» y que una victoria «sería un premio muy bonito», así que para el técnico esta igualada contra los castellonenses entraba en los planes del encuentro. Lo demostró ya de inicio el catalán con su planteamiento, dando entrada a Moyano en el lateral derecho en detrimento de Antoñito y después, ya en la recta final, metiendo a Borja para ganar poderío físico y así poder aguantar el resultado durante los últimos minutos.

Lo cierto es que nadie podría esperarse el resultado final después de lo visto en la primera parte. Hasta ocho ocasiones más o menos claras de gol subieron las revoluciones de la grada durante ese periodo, cuatro por cada equipo, aunque las más claras fueron para Ekambi y Pedraza, que se toparon con un excelente Masip en ambas ocasiones.

El Real Valladolid midió los tiempos del choque desde el arranque, saliendo a por el partido en el primer cuarto de hora y contemporizando después para aguantar cuando llegase el chaparrón futbolístico del submarino amarillo.

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Hervías en el primer minuto -en un balón que terminó siendo despejado por Sergio Asenjo a córner- y Nacho después -en un peligroso lanzamiento que Bonera estuvo a punto de introducir en su propia portería como hace una semana en el choque frente al Espanyol- llevaron la esperanza a una grada que tuvo después que aguantar la respiración ante el empuje de los visitantes. Sergi Guardiola, excelente en la primera mitad, volvió a enamorar con algunos movimientos de bella factura, pero se fue deshaciendo con el paso de los minutos, a la vez que su equipo daba un paso atrás ante el empuje visitante.

Con ambos equipos paladeando la sensación de que bien podrían haberse adelantado en el marcador se llegó al descanso, tras el que el Pucela salió de nuevo a mantenerse junto e intentar ahogar las líneas de pases del Villarreal.

Lo consiguió, pero solo al medias, porque Gerard Moreno fue una pesadilla para los centrales, descolgándose continuamente para dar opciones a sus compañeros y de paso dejando de fijar a los defensas rivales, muy obligados a correr tras él y después de cara a portería con los pases que lanzaban los del Villarreal desde las bandas.

Esa situación se alargó hasta que llegaron los cambios. Los dos primeros del Real Valladolid (Antoñito y Verde) le dieron al equipo pucelano más opciones en campo rival a, donde llevaron el miedo; los del Villarreal (Bacca y Chukwueze) rompieron el ritmo y la peligrosidad de las posesiones de los visitantes, que comenzaron a desconectar entre sí, incapaces de superar el peleón centro del campo del Real Valladolid.

Ya en el tramo final, con el campo inclinado sobre la portería del Villarreal, Daniele Verde sembró el pánico y de paso levantó los olés en la grada con su actuación, aunque se viera reducida a los últimos diez minutos del partido. El cañonero italiano medró en ataque y fue capaz de poner en aprietos a Asenjo con un disparo centrado pero que botó delante de él y le complicó la noche, aunque el de Palencia terminó despejando a córner. Esa fue la oportunidad más clara de un Real Valladolid que en los últimos instantes dio por bueno el empate y que pierde a Plano para el Camp Nou por acumulación de amarillas.