empieza lo bueno

La rapidez con la que ha llegado el inicio de competición hace que casi no nos creamos que estamos en la que, dicen, es la mejor liga del mundo

La plantilla celebrando el ascenso en la Leyenda del Pisuerga/El Norte
La plantilla celebrando el ascenso en la Leyenda del Pisuerga / El Norte
TONY POLA

Parece que fue ayer cuando celebrábamos un ascenso a las puertas del verano y ya llevamos una jornada de Liga y estamos terminando agosto. Algunos no terminamos de acostumbrarnos a esta vorágine de sentimientos y seguimos consultando por error los resultados y clasificación de la Segunda División, casi como si no nos creyésemos que estamos en la que, dicen, es la mejor liga del mundo; una competición que quiere promocionarse en Estados Unidos, pero que en España solo potencia y beneficia los intereses de unos pocos. Al hilo de esta noticia he escuchado, con resignación, cómo algunos aficionados bromean con el nulo interés que generarían los equipos modestos en tierras americanas. Lo peor de todo es que quizás tengan razón. Comprendo que llevar un partido fuera de España (como se ha hecho con la Supercopa o en otros deportes)no haría gracia a muchos abonados, pero el verdadero debate debe estar en que, salvo excepciones, solo tres o cuatro equipos generan hoy un interés real lejos de nuestras fronteras. La Liga pretende saltarse cualquier principio de marketing y vender un producto a medio hacer y con muchos fallos; una competición que, en lugar de equiparar fuerzas y premiar al aficionado, apuesta por alejar a la gente de los estadios y agrandar las diferencias entre sus contendientes.

Hasta que, esperemos, lleguen nuevos aires e ideas a la Liga y la Copa del Rey, el Real Valladolid deberá este año intentar ser mejor que, al menos, otros tres equipos ligueros. Para ello, visto lo visto en Gerona, el Pucela se agarrará al bloque que nos llevó a Primera; un equipo basado en el orden defensivo. Tras un verano lleno de rumores (algunos totalmente inviables) y la tardanza en concretar algunos de los nuevos nombres, llega lo bueno.

Toca creérselo y disfrutar de todo lo que implica estar en Primera, como una buena publicidad para la ciudad o hechos tan bonitos, también para los más pequeños, como salir en los cromos o en los videojuegos. Ha costado y las expectativas son altas. Habrá que confiar en la dinámica del pasado curso y en unos fichajes que, tras el primer partido en casa ante el Barça, tendrán unos días de parón para ajustarse a las demandas de Sergio. Ojalá nuestra vuelta a Primera, con más de 20.000 socios, sea el primer paso hacia algo verdaderamente duradero y estable. Esto comienza y solo queda decir, un año más: ¡Aúpa Pucela!