Un equipo intenso, trabajador y noble

Jugadores como Nacho, Enes Ünal, Duje Cop, Fernando Calero, Míchel, Pablo Hervías y Joaquín se despiden de la afición a pie el campo.  /Gabriel Villamil
Jugadores como Nacho, Enes Ünal, Duje Cop, Fernando Calero, Míchel, Pablo Hervías y Joaquín se despiden de la afición a pie el campo.   / Gabriel Villamil

El Real Valladolid despide el curso como el tercero de la liga que más lances ganó, el tercero que más centró al área y el único sin expulsados, tercera vez en los últimos 56 años

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOS

El Valladolid ha sido el único de los tres ascendidos que finalmente ha conseguido huir de la quema –nunca descendió al año siguiente de ascender– y si atendemos interesadamente a la estadística del último lustro, la próxima temporada apunta optimista si es que aprende de las enseñanzas que le ha dejado este curso. Si copia el modelo que tomó el Betis después de ascender en la temporada 14/15 (10º un año después). Si sigue los pasos que dio el Alavés tras llegar a Primera en la 2015/2016 (9º la temporada siguiente). Si imita el proyecto que inició el Getafe después de huir del pozo de la Segunda en la 2016/2017 (8º un año después).

Claro que esta es la lectura interesada porque, si lo miramos desde el lado pesimista, también encontramos ejemplos como el del Sporting, equipo ascendido en la 2014/2015; el del Osasuna, en Primera en la 2016/2017; o el más cercano del Girona, que después de llegar a la máxima categoría en el curso 2016/2017 de la mano de Machín vuelve a la de plata dos años.

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Y es que ese bosque de estadísticas que nos deja cada temporada, no siempre se acierta con el diagnóstico. Sí consigue aproximarse cuando nos ceñimos a los datos que arroja un equipo en los miles de apartados del juego. Y en este sentido, la radiografía que nos deja el Real Valladolid 2018/2019 es la de un equipo intenso, trabajador y noble.

En un primer análisis más condensado encontramos un equipo que ha terminado tercero en liga en entradas ganadas, tercero también en centros al área y sexto en número de saques de esquina, lo que habla –y bien– de su intensidad en el campo. Otro cantar supone el dato estadístico, que lo hay, de centros buenos/acertados. Y ahí el equipo de Sergio pincha como el peor con un porcentaje de acierto del 19%. Inofensivo se podría añadir a una etiqueta que también destaca su nobleza como el único equipo que no ha visto una sola tarjeta roja en toda la temporada –Athletic y Girona lo hicieron un año antes–. Hay que remontarse al Valladolid de Ramallets, curso 1962/1963, para encontrar un año en Primera sin expulsados blanquivioletas. Si hablamos de Segunda División hay que girar la vista al que dirigió Héctor Martín 'Torini' en la 1971/1972 para encontrar una temporada sin tarjetas rojas.

En el apartado disciplinario, el Real Valladolid despide el curso como el 9º de la liga en número de tarjetas (93 amarillas), el 10º en faltas cometidas (521) –apartado este que lidera el Getafe, con 642–, y el 5º equipo en faltas recibidas (521)

En este mismo sentido, los de Sergio González han terminado como el segundo equipo con más penaltis en contra (9), solo por detrás del Rayo Vallecano (11).

Y si hablamos de las virtudes que ha tenido el Real Valladolid para alcanzar una hazaña de la permanencia, no hay que menospreciar el hecho de que lo haya conseguido con solo 32 goles en su haber. Hay que retroceder 24 años atrás para encontrar una cifra más baja en el histórico blanquivioleta (25 tantos, en una campaña en Primera que se cerró en penúltima posición con el Logroñés colista, con 15 goles).

No es esta la única vez que el Valladolid ha terminado como el menos realizador del campeonato. La hemeroteca deja dos precedentes, el de la temporada 1993/1994, con Moré en el banquillo (28 goles), y el de la 1963/1964 con Lesmes como técnico (colista con 27 tantos).

Si hablamos de capacidad realizadora, y en un curso que se inició en Girona con Chris Ramos como delantero titular, el Valladolid ha dejado de marcar en dieciséis partidos (14 el Girona), dato que ha compensado con las nueve jornadas en las que ha conseguido dejar su portería a cero. En este punto y pese a sus altibajos, Masip ha terminado como el 8º mejor portero en número de paradas, con 101 (Bounou, del Girona, lidera este apartado con 125).

Goleadores sin aval

Repasando el apartado de remates encontramos a un Real Valladolid en el 17º puesto en lo que a remates realizados se refiere (412, por delante curiosamente del Getafe, con 401), y en 6ª posición en remates recibidos, con un total de 493.

Si llama la atención que Enes Ünal haya terminado como el máximo realizador de los blanquivioleta, con 6 goles, no pasa inadvertido tampoco que dos de los equipos que han peleado hasta el final por salvar la categoría con el Valladolid, Celta y Girona, han metido a dos de sus jugadores entre los cinco máximos artilleros del campeonato, Aspas (20 goles) y Stuani (19).

Tener a un goleador en el vestuario, por lo tanto, no garantiza tranquilidad. El caso de Girona y Stuani le sucedió también al Real Valladolid en la temporada 1957/1958 cuando perdió la categoría pese a contar con el pichichi del campeonato en sus filas, Badenes (con 19 goles, igualó a Di Stéfano y Ricardo Alós).

Si dejamos a un lado las estadísticas colectivas para centrarnos en lo individual, nos topamos con dos jugadores que han asomado la cabeza de forma notable. Son los casos de Nacho, 1º en entradas (110) y 2º de la liga en lances ganados (66), solo por detrás de Rodrigo, del Atlético de Madrid (70), y Rubén Alcaraz, que aparece en los primeros puestos de las estadísticas de la competición tanto en número de pases como en faltas recibidas, donde el catalán figura como el jugador que más faltas ha recibido (109), por encima incluso de Messi. En este sentido ocupa también el 6º puesto en faltas cometidas, con 69, en un apartado que lidera Raúl García (Athletic), con 98.

En el caso de Nacho también el lateral zurdo aparece destacado en número de centros al área, 15º con 148 (el 1º es Jony, con 291), con Míchel también en 18ª posición con 137.

Otro de los que asoma la cabeza en el apartado individual es Fernando Calero, que ocupa el undécimo lugar en pases interceptados, con 55 (el 1º es Djene, del Getafe, con 74).

A partir de ahí, el bosque estadístico que ofrece la Liga de Fútbol profesional proporciona una tonelada de datos que, en muchos casos, se pierden en el apartado de lo anecdótico. Como el hecho de que Masip y Nacho sean los jugadores que más minutos han estado en el terreno de juego (3.150 cada uno); que Enes Ünal ocupe el puesto 14º en el 'ranking' de delanteros que han caído en fuera de juego, con 17, o que Toni Villa y Keko han sido los dos jugadores más sustituídos durante la temporada, con hasta 17 partidos.

Menos anecdótico y más relacionado con el poco de atrevimiento del equipo de Sergio esta temporada es el apartado de número de regates, en el que ocupa el puesto 19º con 473, solo por delante del Leganés (469). En este negociado, sin embargo, Toni Villa se asoma como uno de los destacados de la liga, 14º con 54 y muy lejos de los dos mejores del campeonato, Boufal (1º con 144) y Messi (2º con 133).

Y si hablamos de atrevimiento, la preocupación de Sergio González al no haber podido puntuar ante ninguno de los tres grandes de la liga esta temporada también deja una estadística/guiño para su tranquilidad. Y es que el Girona ha perdido la categoría después de puntuar tanto en el Nou Camp (2-2) como en el Bernabéu (1-2), en un dato que no se daba desde la temporada 1970/1971 con el Elche como frustrado protagonista.