Estructura y futuro

Borja, en primer término, durante un entrenamiento en los Anexos./Rodrigo Jiménez
Borja, en primer término, durante un entrenamiento en los Anexos. / Rodrigo Jiménez
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

Ahora que el fútbol del Real Valladolid parece que se consolida en LaLiga Santander, al menos de momento, es tiempo de que el club vaya también adaptándose a su nuevo estatus. Los estándares de calidad han evolucionado de forma notable desde la última vez que el Pucela pisó el territorio de las estrellas y las estructuras, internas y externas, de la entidad castellana no están del todo adecuadas a los nuevos tiempos. En algunos casos, el modelo está obsoleto. Son los resultados y la mano izquierda de Sergio los que evitan que las carencias se conviertan en dramas, pero la calma troca en tempestad en un clic.

Los gladiadores del césped van cumpliendo con su misión y ya tienen casi medio objetivo en la mochila. Ahora es el turno de los despachos, que cuentan con dos vías abiertas. Es imprescindible fichar un 'nueve' goleador que mejore a Ünal y Cop, pero también resulta vital que el club mejore la experiencia diaria de sus propios futbolistas. Es tiempo de invertir en refuerzos que garanticen un curso más o menos plácido, pero también en infraestructuras y servicios que trasladen la condición de Primera del papel a la realidad.

La llegada de Ronaldo, además de constituir un impulso para la imagen del club a nivel mundial, también debe representar la generación de ingresos directos, a través de su inversión, o indirectos, mediante su influencia para captar patrocinadores. Prometió modernizar el club y acoplarlo a su nueva realidad, pero los progresos aún no se perciben. No es cuestión de que la primera plantilla tenga un chef personal a su disposición, como ocurre en el Athletic, pero de ahí a que al gimnasio puedan mudarse pingüinos media un abismo, por poner un ejemplo.

A los Anexos les falta un siglo para ser una ciudad deportiva de un club de Primera y los futbolistas no tienen espacios comunes para fomentar la convivencia, comer juntos o hacer piña. Sergio Ramos, por poner un ejemplo, almuerza casi a diario en Valdebebas. Eso es impensable en Zorrilla, donde hay café y gracias. Puede parecer secundario, pero todo lo que sea facilitar la vida de tus empleados, también repercutirá en el esplendor de tu futuro. Al menos unos mínimos. Y en ese punto, tanto en lo referente a su estructura departamental, como en el capítulo de instalaciones, el Real Valladolid todavía vive muy lejos de otros equipos.

Todas estas adaptaciones se hacen mucho mejor desde el éxito que desde la angustia deportiva. Invertir en la modernización del club, en todas sus aristas, tiene también una enorme incidencia en el apartado futbolístico. De hecho, son dos aspectos complementarios y determinantes. Un profesional que se encuentra cómodo en su espacio de trabajo rinde mucho mejor que el que sueña con escapar del estadio nada más pisarlo. Y eso que en el césped son felices y se dejan la piel. Hablo del antes y el después, de los servicios y el confort.

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