Las fórmulas... y el otro fútbol

El Real Valladolid ha sabido sacar provecho de su juego pero también de todas las circunstancias del partido

Pequeña trifulca en el centro del campo casi en el descuento. /Gabriel Villamil
Pequeña trifulca en el centro del campo casi en el descuento. / Gabriel Villamil
JAVIER YEPESValladolid

La cuestión era ganar, porque en ello nos iba el futuro, y se ganó. Y se hizo posible porque ayer el equipo supo jugar a ese otro fútbol tan necesario en los momentos en los que saber hacerlo es decisivo.

Hablamos de esa forma de juego que te hace más fuerte por serlo tú en las disputas, que arañas los segundos necesarios para que el contrario no te sorprenda, que te ordenas defensivamente de forma más inteligente para evitar que el rival no te pille desprevenido... y ¿porque no? que sabes sacar provecho de un rifirrafe para parar el ritmo del partido y frenar la acometida del oponente, justo cuando más lo necesitas.

Y todo ello con el reglamento en la mano y sin apelar a ningun subterfugio que te incluya en el grupo de los antideportivos al tiempo que te saca del de los 'pardillos' que se dejan en el segundo final todo el trabajo de un partido.

Tres meses justos después de haber ganado al Celta, la conocida fórmula (esfuerzo + inteligencia + estilo de juego = éxito) produce lógicamente el efecto deseado.

Ayer no se produjeron esos pequeños detalles en forma de error y, miren ustedes por donde, se dieron esos aciertos justos y necesarios para llevarse el gato al agua. ¡Cosas de este deporte!

Aunque no me resisto, ya conocen mi monomanía canterana, a recordar que ayer el Pucela alineó a cuatro chicos de la cantera y un quinto estaba presto a intervenir saliendo del banquillo. ¡Cinco chicos, que bueno...! Ese es el éxito del Real Valladolid B, mucho más que la clasificación final...que es solo un logro.

El club atiende a una política y marca un objetivo y ese no es otro que surtir en lo deportivo, y por ende en lo económico,las necesidades del primer equipo en los momentos puntuales. Y de paso, elevar exponencialmente la ilusión de los chicos de los equipos de abajo que ven que el grifo se abre, corre el agua y se solventó el atranque. El club, con esta política que fue santo y seña durante muchos años, vuelve a recuperar su identidad.

En este equipo que ayer nos dió el alegrón, mi alegría personal va doblemente motivada. Primero porque Michel marcó y ese será el reconocimiento global que eleve a héroe, al mismo villano del juego lento en los días de nones.

El segundo va por Ünal y me afecta directamente porque es de esas rectificaciones que me entusiasman hacer. El peso específico que ha adquirido el jugador turco en estos últimos compases le han dado vida al ataque vallisoletano justo en el momento más oportuno. Yo no confiaba en esa pareja de 'nueves' y a Guardiola lo veo imprescindible. A día de hoy, Enes y Sergi son una garantía. Dicho está.

Esta salida del descenso es la rampa de lanzamiento para alcanzar el objetivo. Mantener a los que tenemos y reforzarlo con los chavales es la clave. ¡Estamos ahí!