La fuerza mental del Real Valladolid

La capacidad del grupo de jugadores para sobreponerse a las adversidades, considera el articulista, es la clave de haber logrado la permanencia a falta de una jornada

Aficionados blanquivioletas celebran la permanencia en la plaza de Zorrilla/Rodrigo Jiménez
Aficionados blanquivioletas celebran la permanencia en la plaza de Zorrilla / Rodrigo Jiménez
CARLOS PÉREZ

Aunque falta un partido para acabar el tramite, podemos dar por concluida la liga. Cuando pasadas las ocho y cuarto del pasado domingo el árbitro pitó el final del partido el peso compartido que teníamos los aficionados del Real Valladolid se fue volando cual globo de helio que se le escapa a un niño. Solo que no nos quedamos mirando al cielo llorando por la pérdida. Los abrazos que nos dimos en Vallecas se repetían en muchos bares y hogares de Valladolid. Lógicamente era por haber cumplido un objetivo, pero la forma de lograrlo aumenta la intensidad de los sentimientos.

Quiero centrarme hoy en el equipo y dejo para otros viernes un análisis del resto de aspectos de la temporada. Para mí la temporada es de notable alto. Partíamos con la desventaja de ser los últimos en saber que jugaríamos en la división de honor y además con el menor presupuesto de la categoría. Es verdad que como decía a principios de temporada, en los últimos cinco años sólo cuatro de los quince recién ascendidos habían descendido y que además el factor del presupuesto no había sido determinante. Una muestra es ver el nivel de los equipos de la división de plata.

El caso es que desde el primer minuto hemos visto un equipo valiente que no ha sido inferior a nadie. Hemos visto a un equipo que cuando parecía que se caía, se levantaba con más ganas. La obsesión por la evidente falta de gol nos hizo dudar y dejamos de hacer bien lo que hacíamos bien para seguir haciendo mal lo que hacíamos mal. Y así estuvimos una racha con dos victorias en diecisiete partidos. Algo que en circunstancias normales debería habernos matado, solo fue un desangrarse poco a poco. ¿Por qué? Por las circunstancias de cada «fracaso», por la fe y por nosotros los aficionados.

Esas circunstancias con nombre de sigla, hicieron que el equipo creyese en su trabajo al pensar que no se ganaba por culpa de los árbitros (lo que en muchos casos fue cierto). Pero aún así hay que ser muy fuerte mentalmente para no hundirte. Estos jugadores que la temporada pasada nos enseñaron que si no te rindes, triunfas lo han vuelto a hacer. Como dice el eslogan de Chami de rugby, 'in contraria, ducet', 'en la adversidad, lucha'.

Yo estoy muy orgulloso de mi equipo. Pero eso no es raro en alguien que sigue al equipo de su ciudad. Lo que es más difícil es estar orgulloso de todos y cada uno de sus futbolistas. Sinceramente, creo que hay cosas que no van incluidas en el sueldo y estos jugadores se han puesto el mundo por montera y nos han demostrado que es muy difícil vencer a quien nunca se rinde (corolario de la filosofía chamiza).

En tres meses volvemos y le pido a Ronaldo que con este bloque. Muchas gracias por todo, equipo.