Fútbol | Primera División

Gaizka Garitano: regreso a la élite tras un paso atrás para coger impulso

Gaizka Garitano da instrucciones a los suyos en el choque entre Athletic de Bilbao y Real Madrid. /Emilio Naranjo-EFE
Gaizka Garitano da instrucciones a los suyos en el choque entre Athletic de Bilbao y Real Madrid. / Emilio Naranjo-EFE

El exentrenador de Eibar, Real Valladolid o Deportivo llegó en diciembre al banquillo del Athletic tras dirigir durante la anterior temporada y media a su filial

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

El entrenador del Athletic de Bilbao, Gaizka Garitano, tiene estrella, por mucho que en un par de experiencias durante su carrera en los banquillos se haya estrellado.

Nacido en Bilbao hace ahora 44 años el exfutbolista, que pasó por equipos como el propio Athletic o la Real Sociedad, prácticamente encadenó su desempeño dentro de los terrenos de juego con el que lleva realizando desde 2010 al otro lado de la línea de cal. Se retiró del fútbol en activo el 13 de junio de 2009 y poco más de un año después, tras hacer de segundo en el Eibar, se encargó del filial del conjunto armero durante dos temporadas hasta finales de la 2011-2012, siempre en Tercera División.

En el curso siguiente le llegó su gran oportunidad al frente del primer equipo eibarrés, que por aquel entonces se encontraba en Segunda División B, y Garitano la agarró con fuerza. Logró dos ascensos consecutivos (primero a la categoría de plata e inmediatamente después a Primera División) para un club que hasta la fecha había encadenado cuatro cursos seguidos en la tercera categoría en importancia del fútbol español y que en su más de medio siglo de historia jamás había llegado a la mejor liga del mundo.

Ese tino futbolístico se atenuó en su tercer curso al frente de los de Ipurua, con los que terminó la Liga en antepenúltima posición, pero la fortuna no le había abandonado aún, porque el descenso administrativo del Elche dejó a los suyos en Primera; lugar de privilegio del que aún hoy disfrutan.

El Eibar permaneció en la máxima categoría pero Garitano no, tras acordar con el club su salida ante la división en el consejo de administración sobre la conveniencia de su continuidad. En la línea de la que ha sido su carrera como entrenador, en la que nunca ha estado sin equipo a comienzo de temporada, puso rumbo a un Real Valladolid que por entonces se lamía las heridas poco después de perder el tren del ascenso en el 'play off' en el año de Rubi. Llegaba el vasco a un club obligado a pelear de salida por el regreso a Primera y lejos de empezar la temporada de forma arrolladora, con una plantilla con Kepa, Mojica, Manu del Moral u Óscar González, se pegó de bruces con cuatro derrotas en los nueve primeros partidos, en los que solo fue capaz de ganar dos veces. Con el equipo en puestos de descenso a Segunda B tras caer ante el Llagostera en Palamós, Garitano fue despedido pese a asegurar que se encontraba «con mucha fuerza para seguir».

Un año después, de regreso a Primera División esta vez al frente del Deportivo de La Coruña, volvió a sufrir la dureza de una destitución tremprana, cuando se le señaló la puerta de salida en la jornada 23ª, con los gallegos a dos puntos de un descenso que terminaron salvando tras la llegada de Pepe Mel.

De vuelta desde un filial

No se le cayeron los anillos al excentrocampista cuando el Athletic de Bilbao le hizo llegar una propuesta en el verano de 2017 para dirigir a su equipo filial, encuadrado en el Grupo II de Segunda B y con el que reeditó sus éxitos de antaño. En una liga con Mirandés, Racing de Santander, Logroñés o Burgos, el Athletic Club alcanzó los puestos de 'play off', aunque terminó eliminado a manos del Villarreal B. El buen hacer desde el banquillo le valió otro curso a Garitano en el filial de los leones y la destitución de Berizzo en el primer equipo tras la jornada 14 de la presente liga le ayudó a completar su vuelta a la élite de los banquillos, a la que ha logrado regresar aunque para ello haya tenido que dar un largo rodeo.

Ahora, con una trayectoria casi inmaculada en el Athletic (11 victorias, 4 empates y 6 derrotas en liga), sueña con completar una remontada que nadie se esperaba cuando en diciembre cogió al equipo en puestos de descenso. A falta de nueve puntos por jugarse, su equipo se encuentra en sexta posición, a cinco de la Liga de Campeones y con dos de ventaja sobre el Alavés, el único que podría disputarle un puesto en Europa el próximo año.