Real Valladolid

La generación dorada de 1995 llega a lo más alto

Toni Villa trata de escapar de la marca del jugador del Girona/Edy Kelele
Toni Villa trata de escapar de la marca del jugador del Girona / Edy Kelele

Anuar, Toni y Calero, compañeros en ls categorías inferiores, fueron de la partida en la primera alineación de Sergio González

DAMIÁN MORENO PRADOValaldolid

Cabía la posibilidad de que se diese el debut de los tres canteranos del Real Valladolid ante el Girona en la vuelta a Primera y así acabó sucediendo. De un plumazo Fernando Calero, Anuar Tuhami y Toni Villa fueron de la partida en un encuentro, el disputado ayer en Montilivi, que no olvidarán. Además el partido sirve como referencia para los que vienen pisando fuerte desde el filial. Porque la cantera del Pucela es una realidad.

Dos de ellos tenían su puesto casi asegurado por lo visto durante la semana en los entrenamientos. Uno era Calero como acompañante de Kiko Olivas en el centro de la defensa. Otro Toni, en el extremo izquierdo de la línea de tres atacante que presentó el conjunto castellano. La presencia de Anuar en la alineación inicial era más complicada, porque Sergio González se podría haber decantado por una opción más ofensiva, aunque al final optó por un jugador que sabe que le iba a dar trabajo y brega, pero también se dio. Así lo decidió el técnico y la fórmula le salió bien porque se cumplió el objetivo: sobrevivir.

Fue el central Fernando Calero al que le tocó bailar con la más fea. Portu fue un peligro constante cuando se movía por el centro del área de Masip y se filtraba entre los centrales blanquivioletas para tratar de rematar alguno de los balones colgados por sus compañeros. Cuando no era el murciano, el '5' tenía que vérselas con Christian Stuani. En definitiva, una pareja de baile de mucha altura para estrenarse en su primer encuentro en Primera División. Aun así, el de Boecillo se mantuvo de pie. Porque el Girona apretó durante los noventa minutos pero no ahogó. La defensa no perdió el sitio, como toda la columna vertebral del equipo, y se mostró segura en todo momento. El ceutí Anuar tuvo mucho que ver en esa labor, un trabajo que no se ve pero que es fundamental. Aguantó en el campo hasta que le duró la gasolina y fue sustituido por Daniele Verde. Jugó un papel importante en la presión por su colocación en el terreno de juego, que recordó inevitablemente a la etapa de Luis César, porque Sergio le colocó para que desempeñase las mismas funciones. Él y Chris Ramos se encargaron de incomodar la salida de balón de los de Eusebio, presionando a Juanpe y Bernardo, que permitía a los visitantes estirarse y recuperar balones en tres cuartos. Ahí es donde Toni dejó destellos de su enorme calidad y fue muy importante para que el Pucela llevase peligro al área de Bono, o por lo menos, inquietara al conjunto catalán. El extremo provocó el primer córner y fue el único capaz de aportar algo diferente. Aún le falta tomar la decisión correcta para que sus acciones terminen en peligro real. También tuvo que fajarse en defensa porque Porro, el joven lateral gerundense, se incorporaba constante mente al ataque. Y es que estando en la máxima categoría, ni un solo jugador, a excepción de los dos que todo el mundo conocemos, pueden permitirse no defender.

Más que positiva la primera toma de contacto de los tres canteranos en la máxima categoría, que no desentonaron y rayaron a un buen nivel. A la generación dorada del 95' le ha costado llegar pero ya están en la mejor liga del mundo. Y han venido para quedarse.

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