En Girona se debate sobre la vuelta a la defensa de cinco

Eusebio Sacristán abandona el césped de Balaídos el pasado sábado. /Efe
Eusebio Sacristán abandona el césped de Balaídos el pasado sábado. / Efe

El equipo de Eusebio Sacristán, que introdujo tres centrales al descanso en Vigo, encadena cinco derrotas consecutivas y suma 3 puntos de los últimos 21

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Es el bloque que dirige Eusebio Sacristán uno de los más imprevisibles de la liga, tan pronto capaz de salir victorioso del Bernabéu o arrogarse la condición de quinto mejor equipo a domicilio –seis victorias y cuatro empates– como de ser el peor local y encadenar una racha que le convierte repentinamente en candidato al descenso.

Y decimos repentinamente porque al término de la primera vuelta, el Girona ocupaba la novena plaza y en su entorno se hablaba de abrir las puertas de Europa. Tres meses después, se presenta en Zorrilla ante la primera de las cinco finales que tiene por delante para eludir el precipicio en plena crisis de resultados y también de juego. El conjunto catalán no solo ha enlazado cinco derrotas consecutivas y suma 3 puntos de los 21 últimos posibles, sino que en su vestuario se ha instalado un debate sobre el sistema a utilizar que tiene al técnico vallisoletano atrapado entre dos aguas.

Amante del juego de toque y con un estilo muy definido, ya en el descanso del último partido en Vigo se vio obligado a renunciar su ideario para volver a la defensa de cinco que tanto rédito le dio al Girona de Machín. Sacrificó a Roberts y a Alex García y aunque el resultado no mejoró lo anterior, el vestuario sí confesó tras el partido haberse sentido más cómodo con tres centrales atrás. El propio Eusebio reconoció además en Balaídos que mantener la línea de cinco en Valladolid dependería de una conversación con sus jugadores.

La maldición: aquellos que enlanzan 10 partidos sin ganar en casa descienden

Reza una leyenda no escrita que aquellos equipos que enlazan más de diez partidos sin ganar en casa durante una misma temporada en Primera División descienden de categoría. Pues bien, el Girona –no gana como local desde el 27 de octubre, 2-1 al Rayo– se ha subido este año a ese carro siniestro. Seis precedentes hay y todos ellos bajaron a Segunda.

Precisamente el partido ante el Celta destapó otra de las carencias del Girona, con Boufal haciendo sangre en el lateral derecho ocupado por Pedro Porro.

En Vigo, además, compartieron titularidad por primera vez este año los tres cedidos por el Manchester City (Aleix García, Roberts y Douglas Luiz).

Curiosamente una de esas estadísticas que arroja la historia de laliga refleja, en datos de Pedro Martín (cadena Cope), que todos los equipos que enlazan más de diez partidos sin ganar en casa acaban perdiendo la categoría. Y el Girona cumple este año esa premisa. Como antes pasó con el Burgos en la temporada 92/93; el Cádiz también en la 92/93; el Logroñés en la 94/95; el Sporting en la 97/98; el Celta en la 2006/07; y el Osasuna en la campaña 2016/17. Y todos estos equipos descendieron a Segunda.