Así iniciaron sus rachas algunos goleadores históricos del Real Valladolid

Sergi Guardiola anotó de blanquivioleta su primer gol en Primera, como ocho de los diez máximos anotadores del club

Los jugadores del Real Valladolid se abalanzan sobre Alberto López para celebrar su primer gol en Primera con el Real Valladolid, frente al Athletic de Bilbao./Álvarez del Campo
Los jugadores del Real Valladolid se abalanzan sobre Alberto López para celebrar su primer gol en Primera con el Real Valladolid, frente al Athletic de Bilbao. / Álvarez del Campo
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Pocos minutos antes de las dos de la tarde del pasado domingo el delantero del Real Valladolid Enes Ünal presionaba a Cote, del Eibar, que intentaba sacar el balón jugado ya en el tiempo de descuento y con empate a uno en el marcador de Ipurua. Su cercanía obligó al lateral a ceder la pelota temerariamente sobre Arbilla, al que Sergi Guardiola le guindó el balón y le superó en velocidad, al igual que a su compañero Ramis, para plantarse delante de Dmitrovic y con un toque pleno de calidad voltear el marcador y llevar el éxtasis a la parroquia blanquivioleta.

Ese fue el primer gol del delantero de Manacor desde su llegada a las filas del Real Valladolid y con esa carrera dejaba atrás de paso a todos los fantasmas que podían acecharle tras no haber conseguido marcar en sus siete primeros partidos como debutante en la categoría (su primer tanto en Primera se une a los 36 que ha marcado en Segunda B, los 22 de Segunda y los dos de la Copa que logró el año pasado).

La historia de esa primera diana en la mejor liga del mundo y además con la camiseta del Real Valladolid puede asemejarse a las que relatarán exfutbolistas como Alen Peternac, Jorge Alonso, Goyo Fonseca o Alberto López Moreno, cuatro de los diez máximos goleadores de la historia del club blanquivioleta y que también hicieron su primer tanto en Primera, como Guardiola, con la elástica pucelana.

Con emoción lo recuerda el último de esa lista, que con 40 tantos es el noveno goleador histórico del Real Valladolid en la máxima competición. El primero de Alberto López, que hoy en día coordina los servicios médicos del club, fue al Athletic de Bilbao y llegó tras unos momentos de incertidumbre que dieron paso a una explosión de alegría después de que el árbitro validase su gol fantasma. «Fue a la salida de un córner» -rememora el exfutbolista- «rematé de cabeza y el balón golpeó en la parte de abajo del larguero y se fue para dentro pero Urtubi, que estaba debajo de la portería, la sacó con la mano; el árbitro finalmente me dio el gol». También, como en el tanto anotado en Eibar por Sergi Guardiola, hubo piña aquel día para festejar el tanto del debutante, que suponía además la victoria. «Fernando Hierro y Arguiñano me agarraron del cuello, me tiraron al suelo y se lanzaron encima de mí, así que imagínate todo el peso que tuve que soportar ahí debajo», recuerda entre risas Alberto.

Alberto Moreno tardó catorce jornadas en la máxima categoría en estrenarse como goleador pero ya no paró de hacer goles. En su primera temporada alcanzó los siete y en su mejor curso al máximo nivel (en la 1993-1994) llegó hasta los 13. En total marcó 40 en Primera como blanquivioleta en ocho años. En la foto, Hierro y Arguiñano se lanzan sobre él para festejar su primer gol
Alberto Moreno tardó catorce jornadas en la máxima categoría en estrenarse como goleador pero ya no paró de hacer goles. En su primera temporada alcanzó los siete y en su mejor curso al máximo nivel (en la 1993-1994) llegó hasta los 13. En total marcó 40 en Primera como blanquivioleta en ocho años. En la foto, Hierro y Arguiñano se lanzan sobre él para festejar su primer gol / Álvarez del Campo

Lo que sí reconoce el madrileño es que aquello fue una liberación para él puesto que su primer tanto llegó en la jornada 14 del campeonato de liga, después de no haber jugado ni un minuto hasta la undécima y de no ser titular hasta la decimotercera, por la lesión de Janko Jankovic. «Cantatore me decía que no me preocupara, que estaba entrenando bien, pero como aún no había debutado en Primera, empezaban a entrarme las dudas sobre si estaba en el equipo solo como relleno. Lo cierto es que una vez que empecé a jugar ya no paré», reedita un delantero que a partir de entonces empezó a alternar la titularidad con Manolo Peña y Jankovic y que acabó consiguiendo anotar siete tantos hasta final del curso.

«La obsesión para un delantero no es buena. Te dicen que no te preocupes, pero es mejor que no te diga nadie nada. Si a uno le gusta meter goles, acaban entrando», asegura, mientras recuerda con especial cariño su actuación en el Bernabéu, donde marcó dos el 12 de septiembre de 1993 en la victoria por 1-3 de los suyos, que acababan de ascender, o un gol ante el Sevilla en el que recogió la pelota en su propio campo y fue sorteando rivales hasta la portería contraria. «Es algo con lo que sueñan todos los futbolistas; me aplaudió la grada local, así que lo recuerdo más que por su importancia (el partido terminó 3-3) porque fue un gol bonito».

El caso de Goyo Fonseca es único entre los máximos anotadores de la historia del Real Valladolid. Con 19 años debutó con el equipo en Primera División y ese mismo día marcó el gol que supuso el empate con el Zaragoza. No volvió a anotar esa temporada, pero jugó otras ocho en el club y alcanzó los 46 tantos.
El caso de Goyo Fonseca es único entre los máximos anotadores de la historia del Real Valladolid. Con 19 años debutó con el equipo en Primera División y ese mismo día marcó el gol que supuso el empate con el Zaragoza. No volvió a anotar esa temporada, pero jugó otras ocho en el club y alcanzó los 46 tantos. / Ramón Gómez

Su doblete al Djugardens de Suecia en la Recopa, que clasificó a los suyos para los cuartos de final, también lo recuerda con cariño, lo mismo que hace Jorge Alonso con el que anotó ante el Sevilla en abril de 1985 y que certificó la salvación de aquel Pucela entrenado por Fernando Redondo. «Teníamos que ganar o descendíamos, y bajar a Segunda es una ruina y más en aquel momento para el club. Yo había pedido el cambio porque se me subían los gemelos pero no lo hicieron (se marchó Duque y entró Minguela) porque el entrenador decía que confiaba mucho en mí y prefería mantenerme cojo en el campo. Fue una carrera desde el centro en la que Pato (Yáñez) se llevó la defensa y yo marqué», evoca, mientras reconoce que «para los jugadores del centro del campo en adelante, el gol es el momento cumbre, la explosión máxima de alegría».

Pese a ser, con 49 tantos, el cuarto futbolista de la historia del Real Valladolid más prolífico de cara a la portería rival en la máxima categoría, Jorge Alonso nunca sintió la presión de tener que hacer muchos goles, como demuestra el hecho de que no recuerda que su estreno anotador en Primera llegó en Zorrilla en un Real Valladolid-Las Palmas que terminó 3-1. «Soy un desastre para recordar esas cosas», reconoce, aunque sí guarda en la memoria, «por lo que supone y porque cada poco tiempo alguien lo recuerda», que fue el primer goleador en el Nuevo José Zorrilla, en la victoria del Real Valladolid por 1-0 frente al Athletic con la que se inauguró el nuevo estadio.

Jorge Enrique Alonso no era delantero, pero se convirtió en el cuarto futbolista blanquivioleta que ha anotado más goles en Primera. No lo hizo hasta su décimo partido en el Pucela en la máxima categoría pero ese año consiguió llegar hasta los siete. En total anotó 49 goles con el Valladolid en la Liga en siete temporadas. En la foto, Zubizarreta, de espaldas, ve como un disparo de Jorge Alonso se cuela en su portería en el que sería el primer gol que se anotó en el Nuevo José Zorrilla.
Jorge Enrique Alonso no era delantero, pero se convirtió en el cuarto futbolista blanquivioleta que ha anotado más goles en Primera. No lo hizo hasta su décimo partido en el Pucela en la máxima categoría pero ese año consiguió llegar hasta los siete. En total anotó 49 goles con el Valladolid en la Liga en siete temporadas. En la foto, Zubizarreta, de espaldas, ve como un disparo de Jorge Alonso se cuela en su portería en el que sería el primer gol que se anotó en el Nuevo José Zorrilla. / Real Valladolidl

A fin de cuentas, Alonso, un exjugador que actuaba de mediocentro ofensivo y cuya misión era «jugar bien y hacer jugar a los demás», se define como un futbolista «más de llegar y sorprender, dar pases o lanzar contras; no era un goleador nato y no tenía la presión por hacer goles que pueden sufrir ahora Enes Ünal o Sergi Guardiola», pero su cadencia le hizo un hueco en un olimpo de goleadores pucelanos que destacaron en el fútbol profesional con la blanquivioleta. Además de Jorge Alonso y de Alberto López, la lista de máximos anotadores que hicieron su gol inaugural en Primera como blanquivioletas la integran Peternac, con 55 tantos, Gerardo Coque (52), Jesús Domingo (47), Goyo Fonseca (46), Joaquín Murillo (44) y Morollón (40). Entre ellos se cuelan Víctor Fernández (52) y Manuel Badenes (35), pero ambos ya se habían estrenado en otros equipos: el extremeño hizo dos con el Tenerife antes de llegar a Valladolid y el levantino 97 con el Castellón el Barcelona o el Valencia.

Alen Peternac debutó con el Real Valladolid en Primera y anotó la friolera de 55 goles en cuatro temporadas (23 en su primer año). Cuando llegó al club no logró marcar hasta la quinta jornada, ante el Tenerife, pero en los siguientes 34 encuentros destapó el tarro de las esencias, haciendo 22 goles.
Alen Peternac debutó con el Real Valladolid en Primera y anotó la friolera de 55 goles en cuatro temporadas (23 en su primer año). Cuando llegó al club no logró marcar hasta la quinta jornada, ante el Tenerife, pero en los siguientes 34 encuentros destapó el tarro de las esencias, haciendo 22 goles. / Ramón Gómez

Víctor, noventa goles blanquivioletas en Primera y Segunda
Víctor Fernández en su primera temporada en el Real Valladolid / G. Villamil

La historia del Real Valladolid está repleta de grandes nombres que se han hecho un hueco en el corazón y la memoria de los aficionados gracias a su acierto de cara a la portería rival. El máximo anotador del club en Primera y Segunda División es Víctor Fernández, que logró marcar 90 tantos, superando así a Morollón, que entre finales de los cincuenta y la década de los sesenta llegó hasta los 87. A su zaga se sitúa Javi Guerra, con 68 goles empatado con Lizarralde. Tras ellos destaca Rusky (67) o Álvarez, que marcó 66, aunque ninguno de ellos en Primera División.

Óscar González también llegó a esa misma cifra, aunque 26 de ellos los logró en Primera División, donde se destapó como goleador de élite pese a que no fue capaz de anotar en la máxima categoría hasta su vigesimoquinto partido con el Real Valladolid. Jorge Alonso sumó 61 con Gerardo Coque (57) y Alen Peternac (56) cerrando el top diez.