Las interpretaciones del VAr contra el Real VAlladolid

El VAR no debió intervenir ni en el penalti ante el Getafe ni el gol de Valencia, no eran errores manifiestos

Jaime Latre pita el final del partido en el Ciudad de Valencia/R. Gómez
Jaime Latre pita el final del partido en el Ciudad de Valencia / R. Gómez
JUAN CARLOS ALONSOValladolid

El mundo del fútbol, en especial medios y aficionados, demandaba desde hacía tiempo el uso de tecnología para mejorar las decisiones sobre el juego. Había, se decía, que dar más herramientas al árbitro a la hora de que tome decisiones con la idea de eliminar el error . Era fácil adivinar que estos mismos que lo solicitaban iban a ser los primeros en mostrar su disconformidad en cuanto comprobaran que el juego del fútbol está compuesto de infracciones que en más de un 80% de los casos son subjetivas y requieren de la interpretación de una persona independiente para su resolución. Otro de los elementos que hacía atisbar esta desazón era obvio: si pese a lo que dice el reglamento nunca se han respetado los errores del árbitro cuando las decisiones eran tomadas a tiempo real, ¿cómo iban a ser aceptadas después de vistas en un monitor de televisor repetidas veces?

En Valladolid existe malestar e incomprensión con el VAR debido a las resoluciones que se concatenan en lo que va de temporada, donde ha tenido diferentes situaciones difíciles de explicar. Se han corregido jugadas que no eran errores manifiestos y se ha intervenido cuando, a priori, el protocolo no aconsejaba entrometerse.

Sin ir más lejos, esta semana el Pucela ha vivido dos jugadas complejas y confusas en las que ha habido un exceso de intervención del VAR. En una de ellas se acertó y en otra se llevo a error al árbitro principal.

Es el caso del partido de Copa contra el Getafe. Hugo Duro, al internarse en él área de meta, se tira el balón hacia la línea de fondo. En previsión de perder el control de la pelota, arrastra la pierna izquierda y golpea contra la bota derecha de Antoñito, dejándose caer. Alberola Rojas juzga de forma acertada la acción y señala saque de meta. En Las Rozas Gil Manzano, árbitro del VAR, es posible que interpretara que se produjo el derribo con la otra pierna, cosa que no sucedió, y que nunca podría ser considerado una equivocación flagrante del principal. Aún asi recomendó al árbitro de campo a que viera la acción en el monitor y con ello indujo a cometer un error a Alberola.

En el campo del Levante se produjo otra nueva intervención del VAR más que discutible por la complejidad y dificultad de una jugada que el asistente había validado en el campo. Ünal en posición de fuera de juego (otra vez más), se encuentra en el viaje del balón hacia la portería, teniéndose que apartar y estando cerca de un adversario. Con ello incurrió en una interferencia en el adversario, como explicamos el día del gol anulado en Sevilla a Toni. Pero existe un importante y decisivo matiz entre ambas jugadas: en Nervión fue el asistente quien anuló el tanto, y en Valencia es a través de la recomendación de Hernández Hernández, por cuanto asistente y árbitro habían dado por legal la acción. Sorprendentemente, el árbitro canario del VAR interviene en una de las jugadas de mayor carga interpretativa como es el fuera de juego posicional, algo que tendría que quedar a criterio exclusivo del juez de campo. A mayor abundamiento no se cumplió una de las máximas del protocolo, que establece la mínima interferencia en el juego. Detener un partido durante cinco minutos escapa de ese concepto no intervencionista, sin duda.

Por todo ello es entendible el enfado de la parroquia vallisoletana, y más cuando ve que hay clubes que emiten comunicados de queja cuando son perjudicados. Esto da pie a pensar a muchos de ellos que quejarse tiene premio. Quien conoce al colectivo arbitral sabe que poca o ninguna influencia tienen estos actos en sus futuras decisiones.

La solución no es quejarse, como hasta ahora ha mantenido con buen criterio la actual dirección del Valladolid. Ronaldo fue de los mejores jugadores del mundo, ha estado muchas horas en un campo de fútbol y conoce los entresijos del juego. El problema es de esos clubes, que para contentar a sus aficionados acuden al ruido a sabiendas de que señalar al colectivo arbitral sale muy barato. Como mucho una irrisoria sanción si la queja excede el límite.

El VAR ha venido para quedarse. Démosle tiempo y dejemos al Comité Técnico de Árbitros trabajar en unos criterios más claros que, con la ayuda de todos, se puedan entender.

Y a los profesionales del fútbol hay que pedirles que protejan a a sus jueces del escarnio público. Con ello se podrá conseguir un deporte más limpio y justo.

Gil y Hernández, dos viejos conocidos
Hernández Hernández

Jesús Gil Manzano, pacense de Don Benito a punto de cumplir 35 años, y Alejandro Hernández Hernández, lanzaroteño de Arrecife y que acaba de cumplir 36 años, son los dos colegiados que ocupaban la silla del VAR allá en la lejana Las Rozas en los partidos del martes ante el Getafe y del domingo frente al Levante. Ambos a dos son viejos conocidos del club, llevan muchos años pitando en la élite y ambos han dirigido al Real Valladolid tanto en Primera como enSegunda en estas últimas temporadas.

El de recuerdo marcado a fuego es, sin duda, el canario. Cualquier buen aficionado recuerda ese partido en Valencia, el segundo año de Djukic como entrenador. Fue en Mestalla, el partido acababa y con 1-1 en el marcador se produjo un fuera de banda a favor del Pucela. Pero lo sacó el Valencia sin que el incluido Hernández osara decir ni oste ni moste. La irregular jugada acabó con gol valencianista, que ganó 2-1 el partido.

La consecuencia de aquel partido fue una reclamación del Real Valladolid ante el Comité de Competición, en el que se demandaba la repetición del partido por un flagrante y evidente error arbitral. Las imágenes no dejaban resquicio a la dudas, pero el partido no se repitió aunque seguro que al colegiado isleño no le hizo gracia alguna el argumento del club vallisoletano.

Lo de Jesús Gil Manzano, durante mucho tiempo considerado uno de los tres mejores árbitros españoles, es de otro cariz. El extremeño fue duramente acusado desde el club en la temporada del último descenso de ser uno de los que lo había terminado provocando con alguna actuación más o menos cuestionable. En las oficinas del estadioZorrilla se piensa que de aquellos polvos nacen los lodos que salpicaron al equipo el martes en el partido de Copa del Rey.

El caso es que el Comité Técnico de Árbitros se ha cuidado muy mucho de situar una dupla arbitral ante el Celta que pudiera generar recelos en los aficionados y en la entidad. Velasco Carballo ha designado para el trascendental choque del domingo a las 12:00 ante los vigueses al murciano e internacional Sánchez Martínez para el campo y a Cordero Vega, uno de los colegiados emergentes, para la sala del VAR. El primero dirigió el partido de San Mamés, y el segundo el que supuso la derrota ante el Rayo Vallecano.

 

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