La jugada que frustró la carrera de Solé en el Real Valladolid

El defensa argentino, un prodigio de técnica y colocación, se rompió la pierna en una acción con el portero blanquivioleta en un partido ante el Valencia

Escoltando por los capitanes del Barcelona y Valladolid, Segarra y Lesmes I, Solé se dirige, con la ayuda de las muletas, al centro del campo para efectuar el saque de honor en el partido entre blanquivioletas y azulgranas, disputado en «Zorrilla» el 15 de enero de 1961, que se saldó con victoria local por 1-0./
Escoltando por los capitanes del Barcelona y Valladolid, Segarra y Lesmes I, Solé se dirige, con la ayuda de las muletas, al centro del campo para efectuar el saque de honor en el partido entre blanquivioletas y azulgranas, disputado en «Zorrilla» el 15 de enero de 1961, que se saldó con victoria local por 1-0.
JOSÉ MIGUEL ORTEGA

Ya he hablado muchas veces del buen ojo de Saso para comprar bueno, bonito y barato en su famoso viaje a Uruguay y Argentina, en el que cerró por poco más de un millón de pesetas la contratación de cinco jóvenes talentos para reforzar al Valladolid que había retornado a primera, tras una temporada en el purgatorio de segunda división.

Juan José Bagnera fue el único que no pudo acreditar su categoría porque al ocupar Benítez y Aramendi las plazas de extranjeros, hubo de ser cedido al Plus Ultra y poco después vendido al Deportivo Español, de Buenos Aires, por 800.000 pesetas, con lo que el club recuperó buena parte del dinero invertido en la Operación Saso.

Y de los otros cuatro, el mejor valorado en su primera temporada en el fútbol español fue Juan Miguel Solé, un prodigio de técnica, colocación y elegancia, tanto en el eje de la zaga como en el centro del campo, pues en ambas posiciones fue utilizado por el entrenador. De hecho se le consideró el tercer jugador más regular de la primera división española, tras Garay, central del At. Bilbao, y Yarza, portero del Zaragoza.

Sin embargo, la más que prometedora carrera del argentino iba a verse abruptamente truncada poco después, el 20 de noviembre de 1960, en el curso del partido de Liga disputado en Zorrilla entre el Real Valladolid y el Valencia.

El equipo levantino se adelantó con un gol del brasileño Joel, a los 8 minutos de juego, y solo uno después se produjo la jugada que conmocionó a los aficionados que llenaban las gradas: Solé disputaba un balón al delantero valencianista Héctor Núñez en las inmediaciones del área local, cuando intervino el portero blanquivioleta, Pedro Estrems, de forma tan expeditiva que arrolló a su compañero y al delantero rival en su precipitada salida.

Este era el aspecto juvenil de Solé cuando fichó por el Real Valladolid, con 21 años
Este era el aspecto juvenil de Solé cuando fichó por el Real Valladolid, con 21 años

La pierna de Solé quedó al descubierto entre los otros dos protagonistas y el impacto fue tan fuerte que se escuchó perfectamente en todo el campo el chasquido de los huesos del zaguero argentino, síntoma inequívoco de la gravedad que entrañaba el lance. Los gritos de dolor del propio Solé cuando era retirado en camilla, aumentaron la impresión que sacudió tanto a los espectadores, como a los jugadores de uno y otro bando.

Pese a la profunda conmoción anímica y que hubo de jugar el resto del partido en inferioridad numérica, ya que entonces no estaban permitidos los cambios, el Valladolid sacó arrestos para remontar con goles de Zaldúa y Endériz, aunque en el último minuto, el Valencia logró el empate definitivo a dos tantos.

Solé, trasladado al sanatorio de la Cruz Roja, fue intervenido de una doble fractura de tibia y peroné en la pierna derecha, que necesitó de un largguísimo periodo de recuperación de trece meses, pues su reaparición se produjo el 17 de diciembre de 1961, en el partido Basconia 2 – Valladolid 0, una derrota que le costó el puesto al entrenador Paco Lesmes, sustituido por Manolo Soler, y aunque éste mantuvo al zaguero argentino tres partidos más, terminó apostando por García Verdugo porque Solé no había logrado recuperar el nivel de antes de la lesión.

En realidad, nunca volvió a ser el mismo. De los 33 partidos que jugó en su primera campaña, pasó a intervenir en diez en la 60-61, cuatro en la 61-62, seis con el Valladolid y siete con el Oviedo en la 62-63, cuatro con el Valladolid y seis con el Murcia en la 63-64, dos de vuelta a casa en la 64-65, para ser traspasado al Calvo Sotelo, donde recuperó algo de protagonista, pues jugó 24 partidos en la primera campaña y 14 en la segunda, hasta que colgó definitivamente las botas como jugador del equipo manchego en 1968, cuando cumplía 30 años de edad.

Truncada su esperanzadora carrera deportiva, Juan Miguel Solé se trasladó a La Coruña, donde regentó un próspero negocio marisquero junto a su cuñado, el también ex – jugador blanquivioleta Paredes, hasta que la muerte le sorprendió el 3 de enero de 2008, con 69 años de edad. En realidad todos los integrantes de la Operación Saso, a excepción de Bagnera, que vive en Buenos Aires, han fallecido ya: Benítez con 27 años, Aramendi con 55 años y Endériz con 59. Y también el hombre que les trajo a España, José Luis Saso, que nos dejó en 2006, a los 79 años de edad.