¡Qué justo es el fútbol.... a veces!

Miguel Ángel Gómez se abraza con Enes Ünal, denostado a lo largo de la temporada y clave en el tramo final. /Villamil
Miguel Ángel Gómez se abraza con Enes Ünal, denostado a lo largo de la temporada y clave en el tramo final. / Villamil

El Real Valladolid celebró la permanencia en 87 de los 96 minutos disputados en Vallecas en una tarde frenética de transistores

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSMadrid

¡Y lo que tarda en ser justo! Algo menos de treinta y siete jornadas tardó en lanzar su primer guiño y un poco más en regalarnos, como si fuera un bofetón de aire caliente, el último y definitivo. Porque en Vallecas –díganme lo contrario los mil y pico que se dejaron la garganta y un rasguño de la cartera– uno tuvo la sensación de no haber sufrido lo que sufrió una semana atrás. Como si el peaje lo hubiéramos pagado ante el Athletic y ayer solo debíamos pasar por caja para cobrarnos lo adeudado.

La angustia, básicamente, duró lo que duran dos peces de hielo en un 'whisky on the rocks'. Marcó Medrán el empate a las 20:03 y a las 20:05, el VAR nos devolvió en el mismo envío todo lo que le había negado al Valladolid durante la temporada, en un penalti y expulsión a favor del Girona que se fue al limbo en la primera revisión. Se anularon los once metros, el jugador expulsado volvió al campo en Montilivi, y cuatro minutos después (20:09 según el reloj de Vallecas), el Valladolid cobró vida en las botas de Sergi Guardiola al convertir el delantero el gol que tanto había soñado durante la semana previa.

Hasta ese minuto exacto, le película de los hechos perfectamente podía llevar por título 'Pacto entre caballeros', también de Sabina. Ya saben 'Puede ser que fuera trece / Solo se que algunas veces / Cuando menos te lo esperas / El diablo va y se pone de tu parte...'.

El Valladolid había marcado el territorio nada más empezar, y el partido se jugaba en un 'yo no te ataco, tú no me agredes'. Un pacto de no agresión en el que uno no hurgaba en la herida mientras el otro no se sobrepasara en su acoso.

La tarde hasta entonces se jugaba en otros campos. En San Mamés, donde a las 18:47 el Athletic ya ganaba 2-0 con goles de Raúl García. Y en el Nou Camp, donde a las 19:10 el tanto de Arturo Vidal le daba plaza 'Champions' al Valencia.

El único sobresalto se dio entre las 20:03 , gol del Rayo, y las 20:09, con el tanto de Sergi Guardiola

Pero la segunda parte fue otro tema. No podía ser todo un camino de rosas y apenas llegaron las 19:50, las ondas cantaron el tanto de Stuani para despertar a un Valladolid que se había replegado en exceso para defender su renta. Un minuto de tensión controlada duró el arreón de Montilivi, ya que Morales igualó al instante en un tanto que se celebró tanto en Montilivi como en Vallecas.

Era momento de poner las orejas tiesas. Y fue Medrán el que dio la orden justo a las 20:03, cuando el reloj marcaba setenta minutos de un Valladolid de Primera. Era necesario un receso para que el VAR entrara en acción y devolviera la tranquilidad a una afición que tanto ha sufrido en su laboratorio en el primer año deimplantación.

A las 20:05, penalti y expulsión en Girona con 1-1. Gil Manzano hace un escorzo desde Las Rozas y Del Cerro se acerca a la pantalla en Montilivi. Gol anulado, Coke de vuelta al campo, y acto seguido Guardiola cumple lo prometido durante la semana. Las cosas en su sitio, el chocolate espeso y el Real Valladolid en Primera. De donde no se había separado más que en 9 de los 96 minutos disputados en Vallecas.

Y yo que siempre cumplo un pacto, cuando es entre caballeros, les tenía que escribir este relato que acabó con Ronaldo en la ducha y el fútbol haciendo justicia. ¡A tiempo!