Las limitaciones del Real Valladolid

El autor del texto repasa las diferencias de plantilla entre el conjunto blanquivioleta y el Sevilla

Keko se marcha en velocidad de Munir./G. Villamil
Keko se marcha en velocidad de Munir. / G. Villamil
JAVIER YEPES

Es lo que hay. Así de claro y de rotundo en lo que a la diferencia entre clubes se refiere. Es la lógica distancia, con el marcador como testigo, entre dos equipos: uno de ellos, completo de internacionales y de jugadores de primer nivel, y el nuestro, plagado de esperanza en conseguir la ansiada permanencia en la máxima categoría.

El de ayer es de esos días en los que te das cuenta de que el fracaso viene de la jornada anterior, porque entra dentro de lo lógico que el Sevilla te pueda ganar.

Sin embargo, frente al Leganés, aunque ayer diese el susto en Mendizorroza, deberíamos haber sacado ese punto, tal y como se desarrolló el partido, por el que ayer tanto suspirábamos.

Que el Sevilla es tan superior a día de hoy como ayer reflejó el marcador final, no lo debemos dudar. Y que esa superioridad es más palpable en un momento de tanto apuro como el que pasamos lo dejó claro el partido.

Su bloque defensivo, sin ser lo mejor que posee, terminó por imponerse a nuestro ataque a pesar de que en los treinta primeros minutos les llegamos varias veces con peligro inminente de gol.

Y, mire usted por dónde, fue a raíz del gol concedido en inicio, y anulado por el VAR a los sevillanos, cuando el equipo andaluz se hizo con el control del partido.

Que Banega, Gonalons, Sarabia y Franco Vázquez, sin olvidarnos de Roque Mesa, se impongan en el centro del campo no debe sorprender, ni el que más pronto o más tarde acaben por generar y obtener el gol que les dé el triunfo, si tú antes no te has adelantado en ese cometido.

Si nos atenemos a las cábalas lógicas en estos momentos, Getafe, Alavés y Girona, primero y tercero aquí en casa, y Alavés en Vitoria, serán nuestros tres próximos rivales por este orden y ahí va estar, casi seguro, la solución definitiva.

Sin embargo, dejando a un lado las cuentas de la lechera, lo lógico sería pensar, y a ello me imagino que se entregará Sergio González, en la forma en la cual se puede dotar de un mayor poderío creativo a un centro del campo enflaquecido en los últimos tiempos.

Sin Toni Villa (sabía que lo echaríamos mucho de menos), la cosa queda entre Anuar, Míchel, Alcaraz, Verde y Plano.

Ahora mismo a todos ellos empieza a pesarles demasiado el ritmo de la competición. Y sin Borja ni Luismi para echar una manita ocasional, la cosa se complica un poquito más.

Es tiempo -aún dependemos de nosotros mismos a falta de siete partidos- de que apelemos a la casta, individual y colectiva, en busca del arreón final que nos sostenga en la pelea y nos permita seguir.

Yo sé que es muy difícil, sino imposible, volver al nivel de septiembre. Pero hay que buscar, y encontrar, ese punto de fortaleza de equipo y... ¡acierto arriba!