Luces y sombras

El colegiado catalán Medié Jiménez se dirige al punto de penalti tras revisar la jugada en la pantalla. /Ramón Gómez
El colegiado catalán Medié Jiménez se dirige al punto de penalti tras revisar la jugada en la pantalla. / Ramón Gómez

El autor del texto otorga un aprobado justo al catalán Medié Jiménez, que retardó mucho el partido en la señalización de faltas y fueras de juego

JUAN CARLOS ALONSOValladolid

Dirigió el encuentro Medié Jiménez que estuvo excelentemente auxiliado en las bandas por Barranco y Méndez. El partido tuvo 85 minutos donde no tuvo complicaciones ni el árbitro catalán se las buscó. A partir del penalti señalado tuvo que mostrar un arbitraje más presencial y evitar los enfrentamientos entre jugadores y controlar las protestas, situación que manejó con eficacia.

Estuvo técnicamente regular, con un índice de acierto bastante bajo en la señalización de las faltas para una categoría profesional. En ocasiones pitó tarde las mismas, dando la impresión de que esperaba a la reacción de los jugadores. Así le sucedió en la jugada importante del partido, donde en un principio parecía que iba a señalar penalti para finalmente conceder saque de meta, en una de las infracciones más complicadas de resolver y sustentar con una base reglamentaria debido a que cuando Dmitrovic zancadillea a Plano que partía en posición correcta, el pucelano ya había disparado alto a la puerta eibarresa. Al mostrar estas dudas, esperó a la revisión del VAR pilotado por Prieto Iglesias que después de cinco minutos le recomendó acudir al monitor desde donde decidió decretar penalti.

Anuló con acierto un gol por fuera de juego de Guardiola a instancias del asistente, que interpretó magníficamente el protocolo del VAR, al dejar terminar el ataque inminente para finalmente indicar la infracción, la decisión fue ratificada desde Las Rozas. Disciplinariamente estuvo bien.Medié manejó con criterio el uso de las tarjetas. Así, amonestó con celeridad los pisotones que ponían en riesgo al contrario y no se dejó protestar por los jugadores del Eibar al final del partido, amonestando a Cardona y con ello evitar que le siguieran rodeando.

En definitiva, arbitraje con luces y sombras en el que tanto Medié como Prieto debieron ser más rápidos en la resolución de la jugada clave. Aun siendo cierto que en la jugada había que revisar la posición de Plano primero y el derribo que éste sufrió después.