Fútbol | Primera División

Los malos resultados hacen mella en el ánimo del Real Valladolid

Sergio, junto a sus jugadores durante un entrenamiento de la semana pasada./G. Villamil
Sergio, junto a sus jugadores durante un entrenamiento de la semana pasada. / G. Villamil

El equipo completó ayer la sesión más tensa de la era Sergio, que mantuvo charlas con Alcaraz y con un esquivo Óscar Plano

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Es de sobra conocido que la única solución para el desamor, como para la resaca, es dejar pasar el tiempo. Permitir que el cuerpo y la mente respiren, que los recuerdos se filtren hasta que solo sobrevivan los mejores momentos y que el dolor -que siempre es pasajero aunque por momentos se convierta en insoportable- se vaya diluyendo y cuando el afectado aprenda a vivir con él se de cuenta de que ya no rasca tanto como al inicio.

Y ayer la plantilla del Real Valladolid, poco más de doce horas después de la derrota por 1-4 frente al Real Madrid, dejó en evidencia sobre los Anexos que aún no había podido dejar atrás ninguno de esos procesos. Es más, en el ambiente del entrenamiento era más que evidente la debacle del día anterior después de que el equipo fallase un penalti, viera cómo le eran anulados dos goles por fuera de juego y pese a todo eso fuese capaz de adelantarse en el marcador a los blancos para terminar cayendo con estrépito con dos goles de córner (Varane y Benzema) y uno de penalti (también del delantero francés), además del de Modric, que solo hizo que profundizar en la herida. Sergio, en solitario a una treinta de metros, observaba pensativo las evoluciones de sus pupilos, que contaron para la sesión con el refuerzo de los jugadores del filial Guille Vallejo, Salisu, Alberto Gil, Kuki Zalazar, y Waldo. No comparecieron sobre el césped los lesionados Toni Villa, Luismi, Borja, Stiven Plaza y Yoel (fue baja por una contusión sufrida en el último entrenamiento aunque sí que estuvo presente en el banquillo de Zorrilla ante el Madrid) ni Kiko Olivas, Joaquín, Nacho y Anuar.

Los integrantes de la plantilla blanquivioleta y el cuerpo técnico hicieron su aparición en el césped de hierba natural sobre las 11:15 y, como es habitual, los titulares en el choque del domingo tan solo dieron un par de vueltas al campo y jugaron unos rondos, en un ambiente serio y poco dado al jolgorio que solo era interrumpido de vez en cuando por algún chascarrillo.

Momento de charlar

Tras esos ejercicios fue cuando se pusieron más claramente de manifiesto algunos de esos síntomas que denotaban la complicada resaca blanquivioleta.

Óscar Plano, señalado el domingo por la noche por su entrenador tras cometer un clarísimo penalti sobre Odriozola que terminó suponiendo el 1-2 a favor del Madrid, mostró con su lenguaje corporal lo molesto del momento que atraviesa. En el habitual círculo que forman los jugadores para realizar abdominales, se situó en un extremo, girado hacia un lado y sin mirar hacia sus compañeros y, cuando finalizaron los ejercicios de fortalecimiento, se sentó sobre una de las pequeñas neveras con ruedas donde se guarda el agua y se quedó allí durante muchos minutos, viendo a los no titulares seguir con su jornada de trabajo.

En esa posición, sin nadie cerca, se mantuvo el jugador madrileño durante al menos media hora e incluso tuvo que pedir un abrigo a los utileros para ponérselo sobre las piernas y no quedarse frío. Mientras, Sergio ejercitaba su faceta de psicólogo con otro de los más criticados por su actuación de la noche anterior: Rubén Alcaraz, que falló su segundo penalti de la temporada y el quinto del equipo en lo que va de curso.

El técnico charló con el barcelonés durante un buen rato comentándole, como el propio futbolista reconocería después en rueda de prensa, los fallos y los aciertos del partido ante el conjunto merengue. «Sergio es un tío cercano que intenta animar al equipo. Hemos hablado de los errores, de lo bien que lo hacemos, de lo malo… Entre todos tenemos que sacarlo adelante y seguro que lo vamos a hacer», relató Alcaraz, que no dio más detalles de su charla con el entrenador.

Tras el turno del mediocentro, el preparador se fue hacia Plano, que continuaba inamovible, en la misma posición cerca del centro del campo. La conversación entre ambos arrancó con el jugador aún sentado sobre la nevera portátil y el técnico gesticulando en varias ocasiones y monopolizando una charla que de nuevo se alargó durante muchos minutos, ya mas cerca del resto del equipo que continuaba ejercitándose y con Óscar Plano en pie.

Con el mediapunta madrileño ya en la caseta y con el campo de entrenamiento ocupado tan solo por Enes Ünal, que realizaba ejercicios de puntería con el portero del filial Guille Vallejo, Sergio González se fue a charlar con el preparador de porteros José Manuel Santisteban, con el que seguramente comentó la actuación de Masip en el primero gol del Real Madrid. Es lo que tocaba ayer, hablar de lo ocurrido para ayudarse unos a otros a ponerle remedio y superarlo.

El luto continúa pero el ritmo del fútbol no cesa y menos aún a las puertas de la jornada de parón por los partidos de selecciones de la semana que viene. El Pucela descansa durante el día de hoy y regresará mañana a los entrenamientos ya con la mirada puesta en la visita a Eibar del domingo (12:00 horas). En el regreso al trabajo habrán pasado ya más de tres días de la última derrota y en el choque en Ipurua, casi una semana. Ese será el momento de demostrar que el duelo ha sido superado; la clasificación obliga a acortar los plazos.