Masip, el portero del Real Valladolid, también es humano

El portero catalán, que ha dado decenas de puntos al Pucela, falló en el tercer gol del Leganés

Jordi Masip mira al suelo tras el tercer gol del Leganés. /Gabriel Villamil
Jordi Masip mira al suelo tras el tercer gol del Leganés. / Gabriel Villamil
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Sería muy injusto asegurar que el Real Valladolid perdió ayer por culpa de un error de Jordi Masip. Para cuando el Leganés logró su tercer gol de la tarde, en el que intervino fatalmente el cancerbero catalán, el equipo estaba aún intentando remendar el roto que se había hecho a sí mismo durante el transcurso de la primera parte.

Desde el comienzo, el Pucela no tuvo claridad de ideas y su rival encontró la forma de hacerle daño plantando una defensa de cinco jugadores y buscando la espalda de unos centrales blanquivioletas que sufrían para ganar los duelos con los puntas, especialmente los aéreos.

El Real Valladolid, que salió enchufado en la segunda parte y marcó a los 4 minutos de la reanudación, viajaba sobre la ola favorable cuando Calero cedió la pelota para el exportero del Barcelona, que la dejó correr demasiado en dirección a portería y ya no pudo hacer nada frente a Guido Carrillo, que se lanzó al suelo con las dos piernas para poner un 1-3 en el marcador que fumigó de raíz la insurrección pucelana. El mazazo fue definitivo para las aspiraciones de los del José Zorrilla, pero los tres puntos no se marcharon por este fallo de un guardameta que hasta ese momento no había podido hacer nada en el resto de los tantos visitantes y que había evitado que la cuenta fuese más abultada a esas alturas del choque con una gran parada a disparo de En-Nesyri cuando estaba a punto de llegarse al minuto 45.

No se perdieron los puntos por culpa del portero, pero sí que en otras muchas ocasiones se han ganado gracias a él. Obviando sus impresionantes números del final de la temporada pasada (encajó tan solo 3 goles en el 'play-off' tras dejar la portería a cero en el partido definitivo de la liga regular para clasificar al equipo para las eliminatorias de ascenso frente al Osasuna) , no se puede olvidar el penalti que detuvo en La Cerámica a Gerard Moreno y que permitió al Pucela ganar al Villarreal por 0-1 con gol de Leo Suárez, o las siete paradas que firmó frente al Eibar (0-0), con especial recuerdo a sus dos grandes intervenciones a un tiro y un cabezazo de Orellana y otra más, plena de reflejos, tras un rechace de Moyano en el área pequeña. Que le pregunten a Hernán Pérez si aún se acuerda de la estela amarilla que voló para evitar que pusiera el 0-2 en Zorrilla en un encuentro, el Real Valladolid-Espanyol, que terminó 1-1. Seguro que no le gusta rememorarlo.

En las 13 primeras jornadas fue el tercer portero con más paradas y el segundo menos goleado

Lejos de los colores y de apoyarle por ser el portero titular del equipo o matarle por un solo fallo, es bueno en casos como este acudir a los datos. El observatorio del fútbol CIES, un ente independiente que elabora periódicamente todo tipo de informes relacionados con el fútbol, considera a Masip como el cuarto mejor portero de los últimos seis meses en las cinco grandes ligas europeas (española, inglesa, francesa, italiana y alemana). Desde junio solo han sido superiores a él, según estos estudios elaborados a partir de datos estadísticos obtenidos de la plataforma OptaPro, Ederson Moraes, del Manchester City; Alisson Becker, del Liverpool; y Mike Maignan, meta del LOSC Lille. En la competición doméstica, antes de encajar los cuatro goles frente al Leganés, se encontraba segundo en el Trofeo Zamora, con unos números solo peores que los de Jan Oblak, del Atlético de Madrid. Ocupaba ese puesto, que seguramente empeorará a partir del lunes, no sin sudar la camiseta, porque según las estadísticas oficiales de LaLiga, en los primeros 13 partidos fue el tercero que más balones atajó, con 51 paradas. Ayer sufrió un resbalón; ahora le toca levantarse.

 

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